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Las misiones franciscanas en Chihuahua

Dizán Vázquez Contexto civil y eclesiásticoRecordemos algunos datos para ubicar las misiones franciscanas de Chihuahua en su contexto civil y eclesiástico.La Nueva VizcayaLa provincia de la Nueva Vizcaya fue fundada el 24 de julio de 1562 por el capitán Francisco de Ibarra . Su jurisdicción abarcaba, en un principio, los actuales estados de Durango y Chihuahua, y partes de Zacatecas, Sinaloa, Sonora y Coahuila.En lo político, la Nueva Vizcaya estaba subordinada al virrey de la Nueva España y bajo la autoridad judicial de la Real Audiencia de Guadalajara.Posteriormente, se le quitaron a la Nueva Vizcaya los distritos que tenía en Coahuila, así como en Sonora y Sinaloa y quedó constituida solo por las demarcaciones de Durango y Chihuahua, hasta que, en 1824, ya en el México independiente, el Congreso federal creó los respectivos estados federales.El obispado de DurangoEn lo eclesiástico, la diócesis de Guadiana, con sede en la ciudad de Durango, fue erigida en 1620. Su territorio, tomado de la diócesis de Guadalajara, comprendía en sus inicios la provincia de la Nueva Vizcaya, más Sinaloa, Sonora, las Californias, Arizona, Nuevo México y partes de Zacatecas y de Coahuila . O sea que rebasaba con mucho la demarcación política de la Nueva Vizcaya.En este vasto territorio, los franciscanos dependieron en su actividad pastoral del obispo de Durango, generalmente con un buen entendimiento, el cual, sin embargo, no estuvo exento de algunos conflictos. Estos se dieron principalmente con los franciscanos de Nuevo México, pero también en Durango y Chihuahua con el obispo Hevia y Valdés. Introducción: Chihuahua, tierra franciscana.La orden franciscana fue uno de los tres grandes actores de la evangelización durante los dos siglos y medio que duró la Colonia, en lo que hoy es el estado de Chihuahua. Los otros dos son la Compañía de Jesús y el clero diocesano o secular.Los religiosos, tanto franciscanos como jesuitas, estaban destinados a evangelizar a los indios, mientras que el clero secular atendía a las poblaciones ya cristianas, como eran, por ejemplo, los reales de minas, integradas por españoles, criollos y mestizos, incluso indios ya cristianos.En el vasto territorio de Chihuahua, los franciscanos y los jesuitas evangelizaron diversos pueblos indígenas que habitaban cada uno su propia región.La actividad de la Compañía de Jesús en Chihuahua ha sido investigada de manera prácticamente exhaustiva. Baste recordar los nombres de Gerard Decorme, Peter Masten Dunne, Ernest Burrus y Luis González Rodríguez, así como muchos otros investigadores detrás de ellos.No sucede lo mismo con la actividad de los otros dos actores, que aún esperan en mudos archivos a los investigadores que les permitan hacer oír su voz a nuestra generación.Respecto a las misiones franciscanas en Chihuahua, conozco solo tres obras que tratan de una manera general y más o menos extensa el tema:Del historiador Zacarías Márquez Terrazas, Misiones de Chihuahua, Siglos XVII y XVIII (en la que describe también las misiones jesuitas).Y dos obras mías: Las misiones franciscanas en Chihuahua. Pistas y referencias para su investigación , con una amplia bibliografía sobre el tema, y Misioneros fundadores de Chihuahua . En esta obra yo presento una serie de biografías de franciscanos de la primera hora y Carlos Lazcano escribe sobre los jesuitas.Pionero en la investigación sobre los franciscanos en Chihuahua es el doctor William M. Merrill, pero solo nos dejó valiosas recopilaciones documentales que me han sido de gran utilidad para mi trabajo .También hay algunas monografías breves sobre temas particulares que se refieren a los franciscanos, publicadas en folletos o como artículos de revistas o capítulos de libros .El tema merece ser más investigado, pues de la misma manera que todo el territorio nacional es una tierra marcada durante siglos por la presencia franciscana, así también la Nueva Vizcaya, casi en su totalidad, estuvo poblada, en diferentes etapas de su historia, de misiones franciscanas.Cientos de frailes, durante tres siglos, recorrieron a pie cada palmo del mapa y dejaron entre sus amados indios sus vidas gastadas en una entrega generosa. Nada resta a este heroísmo la mención de algunos ejemplos de indignidad que nunca faltan en cualquier colectivo. Antecedentes: La Orden Franciscana en México. Provincias. La provincia de Zacatecas. Los Colegios de Propaganda Fide. El Colegio de Guadalupe. La llegada de los “Doce”. La Provincia del Santo Evangelio.La historia oficial de los franciscanos en México comienza el 23 de mayo de 1524, cuando desembarcó en Veracruz una misión de doce frailes encabezados por fray Martín de Valencia. Aunque antes habían llegado ya otros franciscanos a México, este grupo, encabezado por fray Martín de Valencia, venía provisto, por parte del papa Adriano VI, de todas las facultades para fundar oficialmente la Iglesia Católica en estas tierras.Los “Doce” llegaron a México en junio y de inmediato se reunieron en capítulo para tratar los asuntos más elementales de su organización. De ese capítulo salió la creación de la Custodia del Santo Evangelio, el 2 de julio de 1524.Los religiosos se entregaron sin demora a evangelizar en la ciudad de México, en Texcoco y en todos los lugares circunvecinos. Para 1535 ya se habían establecido en numerosas poblaciones del valle de México y habían llegado hasta Puebla, Cuernavaca, Michoacán y Jalisco. Por esa razón en 1536 la custodia es elevada a la categoría de provincia.La Provincia del Santo Evangelio, con sede en el convento de San Francisco de la ciudad de México, fue la más importante estructura organizativa que tuvo la orden en México y de la cual habrían de salir todas las demás provincias de México y Centroamérica.Al finalizar el siglo XVI los franciscanos ya estaban presentes en puestos de avanzada en los que hoy son los estados de México, Puebla, Oaxaca, Yucatán, Tlaxcala, Hidalgo, San Luis Potosí, Tampico, Michoacán, Jalisco, Zacatecas, Sinaloa, Sonora, Durango y Chihuahua, así como en Nuevo México y la Florida.Provincias franciscanasA partir de la Provincia del Santo Evangelio se fueron creando en los años sucesivos las siguientes provincias, que antes de alcanzar esta categoría administrativa, habían sido custodias: En 1565 son erigidas las provincias de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo de Michoacán, que

Presentan el libro Cementerios de antaño. Una historia de la muerte en Chihuahua (1709–1920) en el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Chihuahua.

El pasado jueves 6 de noviembre, a las 18:00 horas, se llevó a cabo la presentación del libro Cementerios de antaño. Una historia de la muerte en Chihuahua (1709–1920), del historiador Reidezel Mendoza, en las instalaciones del Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Chihuahua, A.C. El evento reunió a un numeroso público interesado en la historia local y las antiguas costumbres funerarias. La actividad inició con una charla introductoria a cargo de la maestra Paola Juárez, historiadora y docente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH, quien abordó la evolución de las prácticas funerarias y el significado social de la muerte en distintos periodos históricos. Posteriormente, el autor expuso los principales temas de su obra, entre ellos la historia de los templos que antecedieron a la actual Catedral Metropolitana de Chihuahua, los antiguos camposantos anexos y los cementerios desaparecidos de la ciudad, hoy transformados en zonas urbanas. Su intervención fue acompañada por una proyección de fotografías, planos y documentos históricos que ilustraron su investigación. El encuentro concluyó con una ronda de preguntas y comentarios del público, seguida por una amena convivencia con el autor, en la que se llevó a cabo la firma de ejemplares y se ofrecieron bocadillos a los asistentes. El libro estará a la venta en el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Chihuahua, y tiene un costo de 350 pesos. Para ver la presentación de “Cementerios de antaño. Una historia de la muerte en Chihuahua (1709-1920)”: https://www.facebook.com/share/v/14NBVKfCXmd/?mibextid=wwXIfr

El AHACH cuenta con un Taller de Restauración.

El Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Chihuahua tiene entre sus secciones un taller de restauración que proporciona los siguientes servicios: El Taller del AHACH está principalmente dedicado al servicio del mismo Archivo, pero también ofrece los servicios antes mencionados a público en general, especialmente a los archivos parroquiales.

El AHACH también tiene su propio fondo editorial.

El Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Chihuahua ha publicado hasta la fecha cinco libros de su propio fondo editorial, con información en gran parte que procede del acervo documental del mismo archivo. Los títulos publicados son: Historia de la misión y parroquia de San Jerónimo de Aldama. Escrita por Reidezel Mendoza y Dizán Vázquez. Aventuras de un jesuita durante la Revolución Mexicana. Memorias del P. Francisco Pichardo, S. J. Edición preparada por Reidezel Mendoza y Dizán Vázquez. Guillermo Porras Muñoz. Semblanza de un historiador. Edición coordinada por Dizán Vázquez, con la colaboración de Chantal Cramaussel, Salvador Cárdenas y Zacarías Márquez Terrazas. San Pedro Maldonado. Su vida y su tiempo. Por Dizán Vázquez. El Padre Maldonado. Vivió y murió por Cristo. Por Martín L. Quiñones.

Cementerios de antaño. Próximamente se presentará en el Archivo Histórico.

Durante siglos, la muerte no fue desterrada ni ocultada: convivía con los vivos en los espacios más sagrados. Las iglesias y abadías no solo eran lugares de oración, sino también cementerios: bajo sus naves, en sus capillas y atrios, reposaban los restos de miles de fieles, enterrados según jerarquías sociales, devociones particulares y disposiciones eclesiásticas. El templo era, a la vez, casa de Dios y morada de los muertos. Este libro recorre ese mundo ya desaparecido. Desde las catacumbas cristianas hasta las reformas borbónicas, desde los altares hasta los panteones extramuros, el lector encontrará aquí una historia de la muerte profundamente encarnada en la vida cotidiana, en la cultura material y en la sensibilidad religiosa. El caso de la Catedral de Chihuahua -erigida sobre un antiguo templo y cementerio- ofrece un ejemplo privilegiado para observar esta transformación. A través de registros parroquiales, documentos históricos y vestigios arqueológicos, se evidencia cómo se enterraba, quiénes eran sepultados, qué significado tenía morir y descansar en suelo sagrado. Y cómo, poco a poco, el auge del higienismo, el desarrollo urbano y la secularización de los espacios provocaron el desplazamiento definitivo de los muertos fuera del centro de la ciudad.

Se publica historia del Santuario de Guadalupe

De reciente aparición es el libro Santuario de Guadalupe. Patrimonio cultural de Chihuahua, escrito por los historiadores Reidezel Mendoza y Paola Juárez. El Santuario de Guadalupe ha sido testigo de la historia íntima y colectiva de Chihuahua por más de dos siglos. No solo se construyó un templo, sino que se erigió un símbolo que ha dado sentido, forma y pertenencia a una comunidad. Desde aquella primera ermita levantada, hasta la icónica iglesia que hoy se alza en la colonia Jardines del Santuario, este espacio ha congregado a generaciones de fieles, celebraciones, expresiones artísticas y memoria. Este libro pretende contar esa historia en el marco de su bicentenario.El texto analiza las transformaciones del templo y de su comunidad en el contexto de los procesos políticos, religiosos y culturales que han dado forma a esta ciudad. A su vez, destaca el papel fundamental que este sitio ha desempeñado en la configuración de identidades colectivas, en la preservación de tradiciones y en la vida cotidiana de quienes, generación tras generación, lo han construido, cuidado y resignificado. Asimismo, invita a valorar el santuario más allá de su profundo simbolismo religioso, como un testimonio tangible del desarrollo artístico y cultural de Chihuahua

Alumnos de Maestría en Historia de la UACH visitan el Archivo

Investigadores de la Maestría en Historia de la Universidad Autónoma de Chihuahua guiados por Reidezel Mendoza y Paola Juárez, visitaron al Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Chihuahua. Tuvieron la oportunidad de conocer de cerca el valioso acervo documental que resguarda la memoria eclesiástica y social de la región. Realizaron actividades de reconocimiento de fondos, análisis de documentos y discusión sobre las posibilidades metodológicas que ofrecen las fuentes resguardadas en el recinto. Esta experiencia permitió reforzar la comprensión del trabajo archivístico y subrayó la importancia de la investigación histórica. Esperamos pronto ver los resultados de sus proyectos.

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