10 Ignacio de Jerusalén en el AHACH

Ignacio de Jerusalén en el AHACH

La música fue una de las manifestaciones y expresiones más importantes de la sociedad colonial en México. El bagaje espiritual y musical de los indígenas se encontró con las ricas y vistosas ceremonias religiosas enmarcadas con excelentes interpretaciones musicales que influyeron en su acercamiento a la religiosidad española. Su uso en la vida cotidiana, así como en las procesiones y ceremonias religiosas y fiestas profanas eran tan importantes que la misma sociedad novohispana se enorgullecía de esta manifestación artística, pues sus obras musicales mostraban una creatividad y calidad que rivalizaban con las europeas. 

Factor importante que ha permitido documentarse sobre la música de esta etapa fue la creación de las capillas musicales, dirigidas por maestros de capilla y conformada por cantores, instrumentistas y transcriptores de partituras que se dedicaban a realzar el culto y la enseñanza de la música sagrada. En estas capillas se conformaban archivos de música que en nuestros días son un acervo importante para trabajos de investigación e interpretación de las obras. 

Las principales capillas musicales en la etapa del virreinato en nuestro país se desarrollaron en las catedrales de México, Oaxaca, Morelia, Puebla y Guadalajara durante los siglos XVI, XVII y XVIII, con maestros de capilla como Hernando Franco, Gaspar Fernándes, Francisco López y Capilla, Antonio de Salazar, Manuel de Sumaya e Ignacio de Jerusalén y Stella, quienes aportaron importantes composiciones musicales a la historia musical de México. 

Los Maitines a la Virgen de Guadalupe es un responsorio a ocho voces compuesto por Ignacio de Jerusalén y Stella, músico nacido y formado musicalmente en Italia. La característica principal de la obra es la fuerte influencia operística, con texturas homofónicas, figuras rítmicas animadas y resaltando las elegantes melodías con partes concertantes. 

Jerusalén, nace alrededor de 1707 en Lecce y muere en la ciudad de México en 1769. Fue designado Maestro de Capilla de la Catedral de México, puesto que desempeñó conjuntamente con la dirección musical del Liceo, sitio donde se realizaban óperas. Es considerado uno de los compositores más importantes de la Nueva España. Russell, musicólogo estadounidense afirma: “La verdadera esencia del espíritu mexicano del siglo XVIII está en esas joyas ignoradas, los maitines”. 

El ARCHIVO HISTÓRICO DE LA ARQUIDIÓCESIS DE CHIHUAHUA cuenta con una fotocopia editada en 1997, con una dedicatoria en manuscrito al musicólogo peruano radicado en México Aurelio Tello. (Por Angelina Moreno Mancillas).