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1. Nombre oficial:

Iglesia Católica.

Este nombre se les aplica aquí todas las iglesias que están en comunión con Roma, pero dentro de su gran variedad esas iglesias se distinguen según el rito al que pertenecen e incluso según el país. En esta ficha informativa vamos ha tratar de la Iglesia Católica Apostólica Romana o de Rito Latino en el estado de Chihuahua.

2. Registro oficial como AR:

La Iglesia Católica en México se ha registrado como una entidad única con el nombre de Iglesia Católica Apostólica Romana de México (7 diciembre 1992), pero también lo ha hecho por separado cada diócesis, parroquia, orden religiosa, institución, etc. En el estado de Chihuahua se han registrado hasta noviembre de 2004, 19 entidades católicas, incluyendo las seis diócesis. (Ver en Temas Generales: 7 Asociaciones religiosas de Chihuahua registradas en la Secretaría de Gobernación).

3. Dirección oficial en el estado de Chihuahua:

Para cada diócesis:

  Arquidiócesis de Chihuahua Av. Cuauhtémoc 1828 Col. Cuauhtémoc 31020 Chihuahua Apdo. Postal 7 31000 Chihuahua Tel. (614) 410 32 02; 410 32 03 curia01@chih1.telmex.net.mx curia02@chih1.telmex.net.mx   Diócesis de Ciudad Juárez Calles Mejía y Perú s/n Col. Centro 32000 Ciudad Juárez, Chih. Apartado postal 118 Tel. (656) 615 09 22 Fax (656) 615 00 24 www.diocesisdecdjuarez.org   Diócesis de Cuauhtémoc-Madera Reforma y 4ª #479 Col. Centro 31500 Cuauhtémoc, Chih. Tel. y Fax (625) 1581 57 22    Diócesis de Nuevo Casas Grandes Hidalgo 105 Apartado 198 31700 Nuevo Casas Grandes, Chih. Tel. (636) 694 0520 Fax (636) 694 3615   Diócesis de Tarahumara Cascada s/n Col. Altavista Apartado 11 33180 Guachochi, Chih. Tel. (469) 543 02 23 Fax (469) 543 07 04   Diócesis de Parral Fray Bartolomé de las Casas 13 33800 Parral, Chih Tel. y fax (627) 522 03 71  

4. Antecedentes históricos:

La IC fue fundada por Jesús de Nazaret, llamado el Cristo, es decir el Mesías o Ungido. Tiene, pues, su origen en la vida, predicación, muerte y resurrección de Jesucristo, así como en la predicación de los Apóstoles y en la fundación por éstos de las primeras comunidades cristianas en el siglo I de la era cristiana.

   La IC también considera que su origen remoto se encuentra en el llamamiento que Yahvé hizo a Abraham, en la Alianza que hizo con Israel por medio de Moisés, y en la historia del pueblo elegido del Antiguo Testamento. Cristo no canceló esa Antigua Alianza sino que la llevó a su plenitud por medio de la Nueva Alianza de la que él es el único mediador. Por eso la IC se es el “nuevo Israel”.

   La IC se considera una y la misma a través de los 20 siglos transcurridos desde sus inicios en el siglo I. Es decir, que a pesar de las fallas y pecados de sus miembros, y no obstante los cambios accidentales en sus ritos y organización y su cada vez más elaborada exposición teológica a través de los siglos, guarda una identidad fundamental en cualquiera de los siglos transcurridos.

   Fue en Antioquía donde a los discípulos de Jesucristo se les comenzó a llamar “cristianos” (Hch 11, 26) y fue san Ignacio, obispo de Antioquía, el primero que dio a la Iglesia de Cristo el calificativo de “católica”, es decir, “universal” (Carta a la Iglesia de Esmirna, alrededor del año 110). A partir de ese momento, los Padres de la Iglesia se refieren a la Iglesia de Cristo como la “Iglesia Católica”, por ejemplo, san Ireneo (s. II: 130-202), el Credo Apostólico (formado a partir del s. II), El Credo Niceno-constantinopolitano (siglo IV: Concilio de Nicea, 325-I Concilio de Constantinopla, 381), Eusebio de Cesarea (s. IV), san Agustín (s. IV), san Atanasio (s. IV), etc.

   La Iglesia cristiana se definió en el siglo II como católica en oposición a toda secta, para subrayar que en ella todo hombre, de cualquier tiempo, lugar y cultura puede encontrar por Cristo la plena realización de sus más justas y profundas aspiraciones de salvación. Por eso sus miembros se autocalifican lo mismo como “cristianos” que como “católicos”, y a la Iglesia le quedan también nombres como Iglesia de Dios, Iglesia de Cristo, Pueblo de Dios, etc. Además de la Catolicidad, la Iglesia Católica tiene como notas características la Unidad, la Santidad y la Apostolicidad.

   Fieles al mandato de Cristo (Mt 28, 18-20), los Apóstoles de dispersaron por el mundo que tenían a su alcance para predicar el Evangelio y establecer comunidades cristianas y lo mismo hicieron desde entonces sus sucesores en el ministerio. De esa manera la IC se extendió, siglo tras siglo, por todo el mundo, gracias a una intensa actividad misionera.

   Según el Anuario Pontificio 2018, hasta el año de 2016, último año analizado, la IC contaba con una membresía de 1,299 millones de fieles, equivalente al 17,67 % de la población mundial. Por distribución geográfica, América es el continente que acoge al mayor número de católicos, con el 48,6 % de los bautizados de todo el mundo. África acoge al 17,6 %, Asia (donde vive el 60 % de la población del planeta) al 11 %, Europa al 22 % y Oceanía al 10,4 %.

5. Derivación o relación histórica y doctrinal con otros grupos:

Pueblo de Israel (Religión judía) > IGLESIA CATÓLICA > Directa o indirectamente, todas las demás iglesias cristianas que existen en el mundo.

6. Llegada a México

Dejando aparte la posibilidad de que la fe cristiana llegara al continente americano antes de Colón por obra de algunos navegantes de Asia Menor o de Europa, se considera como dato seguro que la fe cristiana, en su versión católica, llegó al continente con este navegante en 1492 y al territorio mexicano con los españoles que llegaron entre 1517 y 1519. Los españoles ciertamente venían con un propósito fundamentalmente político-económico, pero estaban obligados también por mandato papal, y así lo reconocían expresamente los reyes de España y los conquistadores, a procurar la evangelización de los habitantes del Nuevo Mundo y a establecer la Iglesia Católica.

   Aunque ya antes de 1524 se habían establecido católicos en México (conquistadores, aventureros, sacerdotes y frailes), el establecimiento oficial de la Iglesia católica en este país se inició a partir del 23 de mayo de ese año con la llegada de doce franciscanos que venían con tal propósito, provistos con mandato pontificio del papa Adriano VI. Estos religiosos, y otras órdenes que llegaron sucesivamente, así como sacerdotes del clero diocesano, extendieron su actividad evangelizadora durante el resto del siglo XVI y los siguientes siglos por todas las regiones de México. El clero secular atendía principalmente a los españoles, criollos y mestizos mediante el sistema de diócesis y parroquias, mientras que los religiosos (franciscanos, dominicos, agustinos y jesuitas principalmente) se dedicaban preferentemente a la obra misional entre los diversos pueblos indígenas.

   En 1519 se erigió la primera diócesis en México, y al terminar el siglo XVI sumaban siete; en el siglo XVII solo se fundó una, Durango; en el XVIII dos y en el XIX 20. Actualmente (2004) hay en México 89 diócesis (o equivalentes) y 5,784 parroquias. Los católicos bautizados son 89,664,000 para una población de 97,483,412[1].

7. Llegada y desarrollo en Chihuahua:

Igual que a México, el catolicismo llegó a lo que hoy es el estado de Chihuahua, con los soldados, mineros, hacendados y misioneros españoles. La primera parroquia nació con la fundación del real de minas de Santa Bárbara y la primera misión entre los indios fue la de San Bartolomé, hoy Valle de Allende, poco después de 1560. A partir de esa fecha, los sacerdotes seculares, que entonces pertenecían al lejano obispado de Guadalajara, se siguieron haciendo cargo de las parroquias de españoles, y los franciscanos y jesuitas se dedicaron a evangelizar a los diversos grupos indígenas que había en la región. Los primeros se ocuparon de los habitantes de los llanos y desiertos y los segundos de los que habitaban la Sierra Tarahumara.

   En 1620 se fundó el obispado de Durango, al cual perteneció Chihuahua en lo eclesiástico hasta 1891, cuando se fundó el obispado de Chihuahua, teniendo como sede la capital y como territorio todo del estado. Actualmente (2004) la IC en el Estado de Chihuahua está dividida en seis diócesis[2]:

   La arquidiócesis de Chihuahua, con sede en la capital. Ocupa 73,956.50 km2 del estado. Comprende 62 parroquias en 20 municipios. Actualmente (2004) tiene una población católica de 1,010,133, para una población total estimada en 1,285,624 habitantes. Trabajan en ella 135 sacerdotes (106 diocesanos y 29 religiosos) y 10 diáconos. Están establecidos 7 institutos religiosos (órdenes o congregaciones) masculinos  con 36 miembros, de los cuales 7 son hermanos no sacerdotes y un diácono; y 20 femeninos con 185 religiosas (datos de 2006).

   En 1950 se creó la misión de la Tarahumara la cual se convirtió en Vicariato Apostólico en 1958 y en diócesis en 1993. Tiene una extensión de 31,353,91 km2. Comprende 14 parroquias en 10 municipios y parte de otro. En una población estimada de 285,300 habitantes cuenta con 275,600 católicos. Cuenta con 38 sacerdotes: 18 diocesanos y 20 religiosos; así como 9 religiosos no sacerdotes y 106 religiosas.

   En 1957 se creó la diócesis de Ciudad Juárez. Tiene una extensión de 29,239 km2. Comprende 66 parroquias en 4 municipios, con 2,125,000 católicos en una población estimada de 2,500,000. Cuenta con 120 sacerdotes (87 diocesanos y 33 religiosos), 13 congregaciones religiosas masculinas, con 33 sacerdotes y 15  hermanos; y 11 femeninas con 163 religiosas.

   En 1966 se creó la Prelatura de Ciudad Madera, que se convirtió en diócesis en 1995 con el nombre de Cuauhtémoc-Madera. Tiene una superficie de 37,405.42 km2. Comprende 25 parroquias en 12 municipios y tiene una población católica de 324,960 para una población estimada en 374,338. Cuenta con 43 sacerdotes: 32 diocesanos y 11 religiosos, 1 religioso no sacerdote y 68 religiosas.

   En 1977 se creó la prelatura de Nuevo Casas Grandes, que se convirtió en diócesis en el año 2000. Tiene una extensión de 36,320 km2. Comprende 22 parroquias en 7 municipios y tiene 98,993 católicos dentro de una población de 143,991. Cuenta con 60 sacerdotes: 51 diocesanos y 9 religiosos. Hay 2 congregaciones religiosas masculinas y 5 femeninas; éstas con 35 religiosas.

   Finalmente, en 1992 se erigió la diócesis de Parral,  con una extensión de 43,684 km2. Esta dividida en 17 parroquias en 13 municipios y parte de otro. Cuenta con una población católica de 515,790 en una población total de 522,200. Tiene 43 sacerdotes y 17 parroquias.

8. Organización interna:

La IC es la comunidad de fieles discípulos de Cristo a la que se ingresa por medio del Bautismo, que configura al cristiano con Cristo y lo hace a semejanza suya sacerdote, profeta y pastor. Esta triple categoría también le corresponde de una manera especial y única a los ministros ordenados, pues de entre la comunidad de los fieles se eligen los ministros que representan a Cristo como pastores al servicio del rebaño y que constituyen la jerarquía de la Iglesia, la cual está formada exclusivamente por tres grados que se reciben mediante el sacramento del orden: obispos, presbíteros y diáconos[3].

   Permaneciendo siempre Jesucristo como cabeza de la Iglesia, ésta tiene como cabeza visible al obispo de Roma (el Papa), que es el sucesor del apóstol Pedro en el cargo de “presidir en la caridad” a todas las iglesias locales del mundo, teniendo en ellas no solo un primado de honor sino también de jurisdicción.

   A nivel mundial la IC se divide en diócesis[4]. Cada diócesis es plenamente la iglesia universal en ese territorio y tiene al frente un obispo. Todos los obispos actuales son sucesores de los Apóstoles y han recibido la ordenación episcopal dentro de una genealogía que se remonta históricamente a los mismos. En cada diócesis el obispo tiene la autoridad suprema de gobernar, santificar y enseñar, no recibida del papa sino de Cristo a través de la sucesión apostólica. Todos los obispos (Colegio episcopal), en comunión con el Papa, y no sin él, constituyen la autoridad máxima de la Iglesia.

   A cada diócesis corresponde una determinada población de fieles y generalmente un determinado territorio definido por fronteras en el que ellos habitan. La diócesis, a su vez, se divide en parroquias, las cuales tienen al frente un pastor, presbítero, llamado párroco, que puede ser ayudado por uno o más sacerdotes colaboradores llamados vicarios y por uno o más diáconos.

9. Fuentes de financiamiento:

La forma principal de financiamiento en la IC es el diezmo, que no consiste necesariamente en la décima parte de lo que gana cada fiel, sino que en cada diócesis se especifica su monto, su periodicidad (generalmente anual) y la forma de pagarlo. Por ejemplo en la arquidiócesis de Chihuahua consiste en un día de sueldo o de ganancias al año, descontada ya toda otra deducción obligatoria.

   Aparte del diezmo están muchas otras formas de aportaciones de los fieles: los aranceles (aportación de los fieles con ocasión de un servicio religioso; en la arquidiócesis de Chihuahua este pago obligatorio no existe), las ofrendas en la Misa, colectas especiales para determinados fines, donaciones voluntarias, etc.

10. Número de miembros y ubicación en el estado:

Los católicos representan el 84.6% de la población del estado de Chihuahua. Suman 2,218,719 en una población de 2,621,057, según datos del INEGI (censo 2000)[5].

11. Nivel socioeconómico de la membresía:

Los católicos están presentes en todos los niveles socioeconómicos y en todas las áreas geográficas del estado.

12. Personalidades destacadas en el estado:

Es muy difícil la selección, por ser muy grande su número en cuatro siglos. Obviamente, la inmensa mayoría de los protagonistas de la historia de Chihuahua, por su bautismo se pueden considerar católicos. Pero si reducimos la lista a aquellos que además de su protagonismo en el campo social y religioso se distinguieron por su profesión de fe y su vida ejemplarmente cristiana, podemos mencionar, a título de ejemplo, a los siguientes clérigos y laicos, chihuahuenses por nacimiento o por adopción, excluyendo a los que aún viven: obispos como Benito Crespo y Monroy, Pedro Tamarón y Romeral, José de Jesús Ortiz, Antonio Guízar Valencia; misioneros como Alonso de la Oliva OFM, Alonso Briones OFM, García de San Francisco OFM, Tomás de Guadalajara SJ, Herman Glandorf SJ, José Neumann SJ; (algunos misioneros fueron muertos por su condición de tales, como Cornelio Beudin SJ, Antonio Jácome Basile SJ, Tomás de Zigarán OFM, Francisco Labado OFM, Luis Beltrán OFM); sacerdotes como Cipriano Irigoyen (educador) Ramón Ortiz (párroco de Ciudad Juárez por casi 60 años), José de la Luz Corral (pastor y educador), san Pedro de Jesús Maldonado (pastor ejemplar y mártir y es el único chihuahuense canonizado), Silvano Prat SJ (educador), Salvador Gambino (pastor y filántropo), Baudelio Pelayo (gran benefactor social), Leopoldo María Aguilar (educador de muchas generaciones de chihuahuenses), Rodolfo Aguilar (luchador social); religiosas como María Luisa Reinoso (que se dedicó por más de 30 años a los niños sin hogar); laicos como Juan Blanco, Valerio Cortés del Rey, Agustín Hervante del Camino y Manuel Antonio Escorza, Carmen Salas, Carolina Cuilty de Terrazas, María Luján de Terrazas, (filántropos); Antonio de Deza y Ulloa (gobernador), Pedro Zuloaga (científico), Silvestre Terrazas (periodista, historiador y político), León Barrí (historiador), etc. etc.

13. Instituciones de carácter religioso y social que tiene en el estado:

Por diócesis:

Arquidiócesis de Chihuahua:

SEMINARIOS: 1.

ESCUELAS (primarias, secundarias, preparatorias, técnicas; católicas o particulares de inspiración católica): En Chihuahua: Colegio Patria, Instituto La Salle, Colegio Gil Esparza, Instituto América, Colegio Matamoros (Amiga de la Obrera), Escuela Primaria Vicente Guerrero, Escuela Secundaria Pedro de Jesús Maldonado, Academia Grajeda Osollo, Escuela San Felipe El Real, Instituto Educativo Morelos, Instituto Glandorff; en Delicias: Colegio La Paz; En Camargo: Instituto Amado Nervo; en Nonoava: Escuela Fray Pedro de Gante.

UNIVERSIDADES: La Salle.

OBRAS SOCIALES Y ASISTENCIALES: En Chihuahua: Cáritas de Chihuahua, Atención religiosa en el Hospital Central, Granja Hogar, Casa del Buen Pastor, Casa Hogar para niñas, Asilo de Ancianos Padre Gambino (Bocado del Pobre), Casa Hogar para ancianos San Francisco, Asilo de Ancianos San Antonio, Hogar San Vicente, Casa del Peregrino, Comedor de Asís, Voluntarias Vicentinas, Guardería San Vicente, Pastoral Penitenciaria, Centro de Rehabilitación Mi Casa, Radar; Instituto CusmanoCasa Hogar de Niños (Delicias), Asilo de Ancianos (Delicias), Clínica Santa Clara (Camargo), Asilo de Ancianos, Casa del Peregrino (Meoqui), 

Diócesis de Ciudad Juárez:

SEMINARIOS: 1.

ESCUELAS (primarias, secundarias, preparatorias, técnicas; católicas o particulares de inspiración católica): Instituto Teresa de Ávila, A. C., Instituto México, Colegio Particular Damián de Veuster, Colegio Montesinos, Colegio III Centenario, Colegio Josefa Villegas Orozco, Colegio Isabel C. De Talamás, Colegio San Ignacio, Colegio Latinoamericano, Preparatoria Miguel Agustín Pro.

OBRAS SOCIALES Y ASISTENCIALES: Clínica Santa María, Centro de Mujeres Tonancit, Guardería Dominique, Casa Hogar Evangelina, Asilo de Ancianos San Antonio, Asilo de Ancianos San Rafael, Ave Fénix (adicciones), Casa Asís, Casa de Jesús, Casa del Migrante, Casa del Pregrino, Casa Santa Clara de Asís, Centro de Educación Multicultural Yermo y Parres, Ciudad del Niño, Casa Eudes, Centro de Formación y Apoyo a la mujer, Centro de Salud y Bienestar Santa María, Centro Vicentino.

Diócesis de Tarahumara:

SEMINARIOS: 1.

ESCUELAS: Escuela Fray Bartolomé de las Casas, Escuela Fray Pedro de Gante, Escuela Plancarte, Escuela Sor Juana Inés de la Cruz, Escuela Yermo y Parres.

OBRAS SOCIALES Y ASISTENCIALES: Complejo Asistencial Santa Teresita (Creel).

Diócesis de Nuevo Casas Grandes:

SEMINARIOS: 1.

ESCUELAS: (primarias, secundarias, preparatorias, técnicas; católicas o particulares de inspiración católica): Escuela Fray Felipe de Jesús.

14. Doctrinas fundamentales que caracterizan a la Asociación:

La IC profesa y anuncia el mensaje central del Cristianismo, que en el Nuevo Testamento se conoce como el kerygma y que constituye el núcleo de la predicación de Jesús y de los Apóstoles. La parte esencial del kerygma es el anuncio de Jesús, el Mesías, muerto y resucitado y constituido Señor de todo el universo. El kerygma es un anuncio testimonial, dirigido más al corazón que a la inteligencia, que invita al oyente a entregarse a Cristo. Se puede esquematizar en los siguientes pasos:

  1. El amor de Dios: Invitación a creer y experimentar el amor personal e incondicional de Dios que es nuestro Padre.
  2. La realidad del pecado: Invitación a reconocer que todo hombre es pecador y que con las solas fuerzas humanas es imposible librarse del pecado, que es causa de todos los males.
  3. La salvación está en Jesucristo: Presentación de Jesús, muerto, resucitado y glorificado como la única solución para el mundo y para cada individuo.
  4. La fe y la conversión: Invitación a tener un encuentro personal con Jesucristo el Salvador por medio de la fe y la conversión o cambio de vida.
  5. El señorío de Jesús:Proclamar a Jesús como Señor del universo y Señor de toda nuestra vida.
  6. La promesa del Padre: Presentación del Espíritu Santo que al cambiarnos el corazón nos capacita para vivir una Vida Nueva.

Los principales modelos kerygmáticos los podemos encontrar en los siguientes textos: Mt 4, 17; Lc 24, 46-48; Hch 2, 14-39; 3, 12-26; 4, 10-12.20; 5, 29-32; 10, 34-43; 13, 16-41; 1Co 15, 1-7.

   Este anuncio lo recibe y lo debe aceptar el adulto si quiere ser bautizado y pertenecer a la IC. Si nace en un hogar católico, puede ser bautizado en la infancia pero debe ser iniciado en el conocimiento de la fe y en la vida cristiana a medida que va creciendo. Después de recibir el bautismo, tanto el niño como el adulto deben madurar en su fe incorporándose activamente en la vida de la Iglesia y avanzar en el conocimiento de la doctrina cristiana mediante la catequesis, que es una exposición sistemática y ampliada del kerygma. Una síntesis de la catequesis de la IC está contenida en los diversos “credos” o profesiones de fe que se han elaborado desde los primeros siglos. Los más conocidos y usados son el Símbolo de los Apóstoles (que se fue redactando poco a poco a partir del siglo I hasta el siglo III y que si bien no fue escrito directamente por los Apóstoles, tiene su origen en su predicación y en fórmulas breves de profesión de fe contenidas en el NT) y el Credo Niceno-constantinopolitano (que se recita cada domingo en Misa y que fue elaborado en los concilios de Nicea, año 325, y I de Constantinopla, año 381), cuyo texto es el siguiente:

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible e invisible. Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, consustancial al Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de la María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato;  padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.  

15. Escrituras sagradas y otros textos fundamentales:

El texto fundamental de la IC es la Biblia o Sagrada Escritura, de la que acepta como canónicos o auténticos 72 libros: 45 en el AT y 27 en el NT.

   La Biblia se escribió por inspiración divina en y por la Iglesia. Cuando se escribieron los distintos libros de la Biblia (en este caso el NT, entre el año 50 y el 100) la Iglesia ya existía, creía, vivía y predicaba la doctrina que algunos de sus miembros y comunidades escribieron en diferentes tiempos antes de finalizar el siglo I. Esa doctrina y esa vida de la Iglesia del siglo I, aprendida de viva voz de Cristo y de los apóstoles es a lo que la Iglesia llama la Sagrada Tradición, de la que la Biblia misma forma parte y que hay que distinguir de las tradiciones humanas. Por eso según la IC la Biblia debe ser leída e interpretada a luz de la Sagrada Tradición, es decir, como se leyó e interpretó en esos años fundacionales. Testigos y transmisores de la Sagrada Tradición son los Santos Padres de los primeros siglos de la Iglesia, los que fueron discípulos o discípulos de los discípulos de los apóstoles.

   Los diversos credos que formulan la fe de la Iglesia no son afirmaciones contrarias o ajenas a la Sagrada Escritura, sino la explicitación y presentación sistemática de la forma en que la Iglesia entiende la revelación a la luz de la fe de las comunidades primitivas. Generalmente fueron redactados en concilios que se reunieron para responder a disidentes que cuestionaban algún punto de la fe tradicional.

   Estrechamente unida a la noción de Escritura y Tradición está la noción de Magisterio. Ésta es la autoridad que tiene la Iglesia para conservar e interpretar auténticamente la doctrina de Cristo contenida en la Sagrada Escritura de acuerdo con la Sagrada Tradición. Esto explica por qué fue la misma Iglesia católica la que en base a la Sagrada Tradición seleccionó y autentificó, entre muchos otros que existían, los libros que actualmente están en el canon o lista oficial de libros que integran la Biblia. La responsabilidad del Magisterio de la Iglesia recae en los sucesores de los apóstoles que son el Papa y los obispos unidos con él, de acuerdo con la decisión de Cristo (Mt 16, 18-19; 28, 19-20; Lc 10, 16; Jn 20, 21).

   Otros textos básicos de la IC son las declaraciones solemnes del Magisterio Eclesiástico (papas y concilios), en las que se definen y exponen los dogmas de la fe, teniendo como base la Sagrada Escritura y la Tradición. También es un texto básico el Código del Derecho Canónico, compendio del cuerpo legislativo por el que se rige la vida de la Iglesia (ver Bibliografía).

16. Celebraciones de culto, fiestas, fechas especiales:

El culto y la vida de la IC giran en torno al Misterio Pascual de Cristo (su muerte y resurrección), en el que los fieles participan mediante la celebración de los Siete Sacramentos: Bautismo, Confirmación, Penitencia, Eucaristía, Matrimonio, Orden Sacerdotal y Unción de los Enfermos. Los Sacramentos, especialmente la Eucaristía, se estructuran para su celebración en un ciclo anual que es el Año Litúrgico, que tiene como centro la celebración de la Pascua (en Semana Santa). La comunidad celebra también la Pascua cada domingo, como Día del Señor, con la Eucaristía o Misa dominical.

17. Espiritualidad y concepción de la vida:

El destino más alto y la máxima realización a la que puede aspirar el hombre, según la fe católica, es su divinización: ésta consiste en estar en comunión con Dios y participar de su vida divina y de su felicidad eterna. Sólo así se alcanza el pleno cumplimiento de los más altos y exigentes deseos de vida, amor, felicidad que anidan en el corazón humano. A eso ha sido llamado por el mismo Dios y para eso ha sido creado, como dice san Agustín: “Nos hiciste para ti, Señor, y nuestro corazón andará inquieto hasta que descanse en ti” (Confesiones). Pero habiéndose equivocado trágicamente el hombre por querer alcanzar ese destino por su propio criterio, sin tener en cuenta la voluntad de su Creador (este es el sentido del pecado), Dios envió a Jesucristo, su Hijo que se hizo hombre, para redimirnos con su muerte en la cruz y con su resurrección, y para que al configurarnos con él en una vida de plena conformidad con la voluntad de Dios, semejante a la suya, recuperemos nuestra condición de hijos de Dios, participemos de la naturaleza divina por medio de la gracia y seamos destinados a la glorificación eterna con Cristo.

   Este destino eterno, que será una realidad plena después de la muerte (resurrección), ya lo comienza a gustar por anticipado el cristiano en esta vida temporal, viviendo (aunque en un proceso constante de fidelidad que tiene sus  avances y retrocesos) una vida nueva de amor a Dios y a sus semejantes y haciendo con su propia vida y su actividad que el Reino de Dios avance hacia su consumación final. Todo cristiano, por lo tanto, está llamado a ser santo (1Tes 4, 3.7). En este camino de santificación, el cristiano cuenta con el auxilio de la gracia divina, la cual se aumenta y fortalece por la práctica de los Sacramentos, la oración, la acción del Espíritu Santo a la que debe estar siempre abierto, la imitación de Cristo, la práctica de las virtudes (sobre todo fe, esperanza y caridad) y la evitación del pecado, el ejemplo e intercesión de la Santísima Virgen María y de los santos que ya están en el Cielo, la orientación de sus pastores, etc. La vivencia de la fe cristiana no deben encerrarse en un ámbito privado o individualista, es también compromiso del cristiano luchar para que se establezcan en este mundo condiciones de vida justas y fraternas para todos en una perspectiva social y política.

   La importancia central que le da la IC al misterio de la encarnación del Verbo y la dignificación que eso supone de lo humano, es lo que lleva al católico a expresar y vivir su fe a través de signos materiales como los Sacramentos y otras formas sensibles que, aunque no tienen la categoría sagrada de los Sacramentos, son iconos visibles de las realidades invisibles: imágenes, bendición de cosas, reliquias, lugares santos, peregrinaciones, etc. Esto explica también el valor tan grande que tiene para el católico la Iglesia como institución, como pueblo de Dios y cuerpo místico de Cristo, y dentro de este contexto, la relación con la Virgen María, miembro de la Iglesia pero al mismo tiempo figura y modelo de la Iglesia, y con los santos que alcanzaron ya su destino final.

18. Actitud frente a otros grupos religiosos:

Precediendo valiosos antecedentes históricos, actualmente la IC está empeñada resueltamente en el Movimiento Ecuménico, entendido como un camino que debe llevar a los cristianos divididos hacia la unidad (como es el deseo de Cristo: Jn 17, 21). Por eso está abierta al ecumenismo y de hecho sostiene diálogo, tanto en la base como institucionalizado, con todas aquellas iglesias cristianas que han aceptado colaborar y buscar la unidad junto con ella.

19. Otros datos y comentarios:

Es importante aclarar que la Iglesia católica, aunque es una en su doctrina y en su régimen superior, representado por el Papa, es también múltiple y diversa en sus ritos y tradiciones. Por tener al Papa u Obispo de Roma, como centro visible de unidad y comunión, se puede decir que todas las iglesias católicas del mundo son parte de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y “Romana”. Pero si tomamos en cuenta el rito al que pertenecen, este ultimo calificativo se diversifica. Ver la nota sobre Los Ritos en la Iglesia Católica.

20.  Bibliografía básica:

Doctrina:

Sagrada Biblia. Las versiones más utilizadas actualmente por los católicos son la Biblia de Jerusalén la Biblia Latinoamericana, Biblia de América, Dios habla hoy y otras.

Denzinger, Enrique, El Magisterio de la Iglesia. Manual de los Símbolos, Definiciones y Declaraciones de la Iglesia en materia de fe y costumbres. Editorial Herder, Barcelona, diversas ediciones.

Concilio Vaticano II,(1962-1965). Constituciones, decretos, declaraciones. Diversas editoriales. Diversas ediciones.

Catecismo de la Iglesia Católica. Oficial. Publicado por el Papa Juan Pablo II en 1992. Diversas editoriales. Diversas ediciones.

Catecismo de la Iglesia Católica. Compendio. Publicado por el Papa Benedicto en 2005. Ed. Conferencia Episcopal Mexicana.

                Disciplina:

Código de Derecho Canónico. Promulgado por el Papa Juan Pablo II en 1983. Diversas editoriales. Diversas Ediciones.

                Historia de la Iglesia Católica:

Fliche-Martin, Historia de la Iglesia Católica. 33 tomos. Valencia 1978-1983.

                Historia de la Iglesia Católica en México:

AMPUDIA, RICARDO. La Iglesia de Roma. Estructura y presencia en México. Fondo de Cultura Económica, México 1998.

CEHILA, Historia general de la Iglesia en América Latina. Tomo V: México. México, Sígueme-Paulinas 1984.

CUEVAS, Mariano, Historia de la Iglesia en México. México, Porrúa 1992, 5 tomos.

                Historia de la Iglesia en Chihuahua:

www.arquichi.org.mx

CONTRERAS OROZCO, Javier H., El mártir de Chihuahua. Chihuahua 1992.

MÁRQUEZ TERRAZAS, Zacarías, Origen de la Iglesia en Chihuahua. Chihuahua, Camino 1991.

MENDOZA JÁQUEZ, Fernando, (8 artículos sobre la historia de la diócesis de Chihuahua, publicados por el Diario de Chihuahua en la edición especial Siglo XX, del 7 de marzo al 12 de diciembre de 1999).

VÁZQUEZ, Dizán, La Iglesia en Chihuahua. (Reseña de la arquidiócesis de Chihuahua en las décadas de 1970 y 1980, publicadas por el Diario de Chihuahua en su edición especial Siglo XX, en octubre y noviembre de 1999). Iglesia y Sociedad en Chihuahua, 1969-1991. Chihuahua, UEHS-UACJ 2002. Don Adalberto: El arzobispo de la renovación conciliar. Chihuahua, Doble Hélice 2002. Las misiones franciscanas en Chihuahua. Pistas y referencias para su investigación. Chihuahua, UEHS-UACJ 2004.


[1] Dato estadístico de la CEM en su página de internet, aunque estas cifras ya quedaron rebasadas en 2004.

[2] Los datos estadísticos que se dan a continuación están tomados de la CEM (Conferencia del Episcopado Mexicano), en su sitio www.cem.or.mx. Ocasionalmente se complementan con fuentes directas de las mismas diócesis.

[3] Todos los demás cargos o títulos en la jerarquía de la Iglesia como papa, patriarca, cardenal, arzobispo, monseñor, canónigo, etc., pertenecen necesariamente a uno de estos tres grados.

[4] Las diócesis, según su categoría o rito, se pueden llamar diócesis, arquidiócesis, eparquía, vicariato apostólico, prelatura y prelatura personal.

[5] Hay que aclarar que el censo oficial no toma en cuenta a niños menores de 5 años, mientras que los católicos se consideran tales desde el bautismo, que la mayoría recibe antes de esa edad.

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