1. Nombre oficial:
Eparquía de nuestra Señora de los Mártires de Líbano (Diócesis Maronita de México)
2. Registro oficial como AR:
Diócesis Maronita de México, Eparquía Nuestra Señora de los Mártires de Líbano, Asociación Religiosa. El registro ante Hacienda es RFC. DMM970213B86
3. Dirección oficial en el estado de Chihuahua:
Temporalmente:
Calle 16 No. 2407
Col. Pacífico
CP 31000 Chihuahua, Chih.
4. Antecedentes históricos:
La sede de Antioquia fue la primera fundada por san Pedro, de donde fue obispo hasta que se trasladó a Roma. La sucesión de san Pedro en la sede de Antioquia la ostenta el patriarca de los maronitas con el título de “Patriarca de Antioquia y de todo el Oriente”, que es, desde 1986, Su Beatitud Nasrallah Pedro Sfeir.
La Iglesia Maronita toma su nombre de san Marón (350-410), un monje que vivió y murió en los entornos de Antioquia de Siria. Los monjes maronitas, tanto en vida de san Marón como en los años sucesivos, se vieron envueltos en las controversias cristológicas que fueron discutidas y zanjadas de una manera ortodoxa en los concilios que van del Concilio de Éfeso (431, una sola persona en Cristo) al III de Constantinopla (680, dos voluntades en Cristo), pero especialmente en el Calcedonia (451, dos naturalezas en Cristo), tomando ellos partido de una manera resuelta por la ortodoxia. El año 452, el emperador Marciano, como premio a los maronitas por su adhesión a la ortodoxia calcedonense, les construyó un gran monasterio situado cerca de Apamea, junto al río Orontes, en Siria. Este centro crecerá rápidamente hasta convertirse en cabeza de una poderosa confederación monástica integrada por docenas de monasterios de lengua siria y rito antioqueno, en Siria y Líbano. Destruido este monasterio y víctimas de persecuciones por parte de los cristianos anticalcedonenses y por los musulmanes, los maronitas emigraron al norte de Líbano en el siglo VIII, refugiándose en las montañas. Alrededor del año 700, después de cien años de quedar vacante la sede de Antioquía, o de ser ocupada por patriarcas heréticos, el Papa san Sergio I decidió nombrar como patriarca a un monje de la Abadía de San Marón, por ser el único monasterio católico de la región. A partir de esa fecha esta sede quedó en manos de los maronitas. El primer patriarca maronita fue san Juan Marón. El patriarcado maronita evoluciónó con el tiempo hasta convertirse de una institución puramente monástica en una iglesia jerárquica con diócesis integradas por clérigos y laicos.
En tiempos de las Cruzadas se reafirmaron los lazos de unión de los maronitas con la Iglesia de Roma y desde entonces no han renunciado nunca a esa comunión.
La Iglesia Maronita se manifiesta como una iglesia nacional, hasta el punto que ninguna de las otras comunidades que tuvieron su origen a raíz del Concilio de Calcedonia presenta con tanta nitidez y fuerza el concepto de “nación” que la autoridad otomana reconocía a las Iglesias orientales. Mucho antes del dominio musulmán la comunidad maronita ya se comportaba como una unidad étnica sometida a la autoridad de un jefe venerado, el patriarca, asistido por un numeroso clero en el que predominaban los monjes. Constituidos en grupo autónomo, los maronitas poseen tan cohesión que les ha permitido vencer las dificultades y convertirse en el núcleo de la actual República del Líbano, de la que la Iglesia Maronita es pieza clave.
Es curioso señalar cómo esta Iglesia, encerrada entre sus montañas, es a la vez la más abierta al mundo exterior. Desde el siglo IX se encuentran maronitas en Damasco, Alepo, Edesa e incluso en Irak. Más tarde se extienden por Europa en Roma, Florencia, Pisa e incluso en España. Entran fácilmente en contacto con los países de Occidente donde se instalan , gracias a su catolicismo. A partir de las Cruzadas los maronitas inician un proceso de latinización, a veces excesiva, que llega a su culmen con la presencia de misioneros jesuitas que influyeron profundamente en la liturgia y la disciplina, sin que por ello perdieran los maronitas los rasgos característicos de sus tradiciones religiosas. A su vez, grandes sabios maronitas contribuyeron desde el siglo XVI a difundir en Europa el conocimiento de la lengua, la historia y la cultura de su tierra, convirtiéndose así en un puente entre Oriente y Occidente.
Los maronitas son aproximadamente 1,500.000. Aunque su país de origen y donde sigue presente el grupo más numeroso es el Líbano, están diseminados en todos el mundo, especialmente en Estados Unidos, Hispanoamérica y África.
5. Derivación o relación histórica con otros grupos:
Primeras comunidades cristianas de Siria > Monjes de san Marón en comunión con la Iglesia universal > MARONITAS.
6. Llegada a México
La presencia de sacerdotes católicos del rito maronita en México se debió a la necesidad de atender espiritualmente a los inmigrantes llegados a este país a finales del siglo XIX, provenientes del Cercano Oriente, la mayoría del Líbano. Entre estos se dio la presencia fortuita del padre maronita Boutros Raffúl, cuyas misas en México probablemente fueron celebradas en rito latino. Se tiene noticia que la primera liturgia católica según el misal maronita se celebró a finales de 1905 en la Iglesia de la Candelaria, en la capilla dedicada al Señor de la Humildad. El sacerdote celebrante fue el padre Hanna (Juan) B. Kuri, nacido en el Líbano. El primer matrimonio realizado en esa capilla está fechado el 13 de febrero de 1906. El primer bautizo católico con rito maronita registrado está fechado el 15 de noviembre de 1911. En los archivos de la Arquidiócesis de México se encuentran numerosos permisos y actas de celebraciones sacramentales realizadas desde entonces en diversas parroquias de la Diócesis, además de la Iglesia de la Candelaria.
En 1921, el Episcopado Mexicano, encabezado por el obispo José Mora y del Río, cedió a los maronitas una iglesia propia por solicitud del presidente Álvaro Obregón, quien dio fuerte apoyo a la comunidad libanesa. El recinto religioso otorgado fue la iglesia de Nuestra Señora de la Balvanera, edificio de larga historia desde 1569. Su nombre está tomado de una advocación mariana venerada en la Rioja (España). Este precioso templo funge actualmente como catedral del obispo maronita de México y se encuentra ubicado en las calles de Correo Mayor y Uruguay a escasos metros de la Catedral Metropolitana de México, en el centro histórico de dicha ciudad. El primero bautizo en rito maronita registrado en esta iglesia está fechado el 20 de mayo de 1921 y fue celebrado por el mismo padre Hanna Kuri.
La iglesia fue erigida como parroquia por el arzobispo de México, Luis María Martínez, el 20 de diciembre de 1946. Cuando el 1 de enero de 1947 se realizó un acto solemne para comunicar su nuevo estatus de parroquia se marcaba un hito en la historia de la Iglesia Católica de México: la primer parroquia birritual del país, en donde se manifestaba el servicio que la Iglesia maronita aportaba a la Iglesia Latina, en una sintonía y armonía de caridad y complementariedad para los apostolados de la Iglesia Católica. El primer párroco sería el Padre Tobías Germani, quien celebraría los sacramentos en rito maronita y rito Latino, según el caso.
En 1960 la Orden Libanesa Maronita envió a tres sacerdotes para que atendieran la iglesia de la Balvanera. A lo largo de estos años han surgido en todo México numerosas vocaciones sacerdotales de familias maronitas que se han incardinado a jurisdicciones latinas. Ejemplo de ellos son los padres Maccise, Checa y Chehaibar, carmelitas descalzos; Salomón Rahaim, Neder y Kuri, jesuitas; Badui y Nader, del Opus Dei; así como sacerdotes para diversas diócesis del país como los padres Abdo, Athie, Rouhana, Dip Rame, Rady, etc.
El 9 de enero de 1972 se dedicó otra iglesia maronita al sur de la ciudad de México, Nuestra Señora del Líbano.
En diciembre de 1995 el Papa Juan Pablo II erigió la primera eparquía (diócesis) maronita de México con el título de Nuestra Señora de los Mártires de Líbano, nombrando como su primer obispo a Mons. Wadih Boutros Tayah (1996-2002). El 22 de febrero de 2003 se nombro al actual obispo, miembro de la Orden Libanesa Maronita, que llegó a México en 1972, Mons. George S. Abi-Younes. Una primicia de esta nueva diócesis fue el padre Alberto P. Meouchi, chihuahuense, hijo de libanés, que fue ordenado el 6 de junio de 1998 y asignado a la atención espiritual de los maronitas del estado de Chihuahua. En todo México los maronitas suman unos 250 mil fieles.
7. Llegada y desarrollo en Chihuahua:
La llegada de los primeros maronitas al estado de Chihuahua data de finales del siglo XIX (hacia 1880). Su llegada fue de manera aleatoria y diversa. Algunos buscaban un asentamiento donde vivir y por tanto si rumbo fijo, otros intentaban llegar a los Estados Unidos en busca de familiares. Esporádicamente, durante el siglo XX, varios sacerdotes maronitas visitaron Chihuahua. Algunos venían a visitar a sus familiares establecidos en el estado. A principios del siglo estuvo algunos años en Chihuahua el padre Juan Bautista Risk, a quien se menciona como “misionero apostólico de Líbano”, y que visitaba y atendía pastoralmente a sus paisanos en diversas parroquias de la diócesis. Con la ola de anticlericalismo que azotó el estado al estallar la Revolución, el P. Risk fue duramente hostigado por la prensa liberal y obligado a salir del país. En enero de 1922 el arzobispo de Tiro, Mons. Khouri, maronita, en solemne ceremonia en rito maronita, oficiada en la catedral de Chihuahua, con la presencia del obispo Guisar Valencia, dio el nombramiento de corepíscopo (vicario episcopal) al padre Juan Bautista Kuri. Estaba presente también el padre Paul Meouchi, venido del Líbano y miembro de una conocida familia libanesa de Chihuahua. El P. Meouchi regresó a Chihuahua en 1934 y en XXXX fue elegido patriarca de Antioquia de los maronitas. En 1940 visitó el estado monseñor Michael Ibrahim Assemani y en 1987 el padre Michael Rouhana.
La Iglesia Maronita se estableció oficialmente en Chihuahua como jerarquía el 6 de junio de 1998 por mandato de Mons. Wadih Boutros Talla, primer eparca maronita en México, quien encomendó el cuidado pastoral de la comunidad al Padre Alberto Meouchi, con el cargo de administrador apostólico.
El 22 de noviembre de 2001 el Patriarca de Antioquia y de todo el Oriente, y cardenal de la Iglesia de Roma, Su Beatitud Nasrallah Pedro Sfeir, visitó Chihuahua y bendijo la primera piedra de lo que va a ser el Centro Cultural Maronita y Santuario de San Chárbel.
Desde su llegada a Chihuahua los inmigrantes maronitas se incorporaron plenamente a la Iglesia Latina, por lo que la Iglesia Marnonita no tuvo un desarrollo autónomo con jerarquía propia, que le pudiera haber ayudado a conservar sus tradiciones religiosas. Todos los sacramentos y demás actividades de culto religioso estuvieron al ritmo de la iglesia Latina y por tanto supeditados a su organización. El idioma no fue un obstáculo, pues aprendían fácilmente el castellano debido a que todos ellos dominaban, además del árabe, el francés.
El desarrollo local de la comunidad maronita ha sido muy particular, pues jamás se ha creado un centro o un lugar para realizar reuniones o actividades religiosas o culturales propias de su identidad. Por eso la comunidad maronita en Chihuahua no ha tenido una presencia religiosa manifiesta, en cambio ha asumido plenamente la cultura religiosa latina. Incluso muchos maronitas se identifican más con la Iglesia Latina, pues en ella han sido educados. El 6 de junio de 1998 marca una fecha memorable de Chihuahua al ser ordenado sacerdote el padre Alberto Meouchi Olivares, que de inmediato fue asignado a la atención pastoral de las comunidades maronitas del estado. Provisionalmente, a falta de templo propio los maronitas en la ciudad de Chihuahua se congregan en el templo de la Sagrada Familia, de la parroquia del sagraraio.
8. Organización interna:
A la cabeza de la jerarquía maronita está el patriarca, quien sólo tiene como superior jerárquico al papa. La Iglesia, en Líbano y en todos los países donde está implantada, se divide en eparquías o diócesis, una de ellas corresponde a toda la República Mexicana. Al frente de la eparquía está el eparca u obispo. La Eparquía cuenta además con un vicario episcopal, o protosincelo, y un tesorero. Por falta de sacerdotes propios en la diócesis maronita el secretario canciller y el vicario judicial son sacerdotes de la Arquidiócesis de México. En Chihuahua se cuenta con un sacerdote que tiene el cargo de administrador apostólico para todos los maronitas de estado.
La Diócesis (o Eparquía) Maronita de México pertenece a la Iglesia Católica y como tal está inserta dentro de ella. Su obispo (o eparca) es miembro de la Conferencia Episcopal Mexicana. Por tal motivo tiene una relación íntima con las diversas diócesis latinas del país y con la Eparquía Melquita de México[1].
9. Fuentes de financiamiento:
Aportaciones voluntarias de los miembros.
10. Número de miembros y ubicación en el estado:
La comunidad maronita carece de un censo oficial por el momento (2004) en el estado de Chihuahua, pero de calculan unos 5,000 fieles. Se tienen identificados más de 200 apellidos (no familias, pues hay familias con el mismo apellido, sean o no parientes), sin contar a las familias cuyos apellidos fueron cambiados al arribar al país, por ejemplo los apellidos Zahle (por González), Zaher (Flores), Harp (Guerra), Fares(Pérez), etc., que siendo maronitas no se tienen del todo identificados. La gran mayoría de los maronitas reciben su formación y sacramentos en la Iglesia latina.
La población maronita predomina en las ciudades de Chihuahua, Juárez, Delicias y Cuauhtémoc.
11. Nivel socioeconómico de la membresía:
Muy variable
12. Personalidades destacadas:
Entre otros, podríamos mencionar:
Dr. Ricardo Miledi. Científico, premio Príncipe de Asturias y nominado a Premio Nóbel de Ciencias, por sus estudios en Neurología.
Salomón Rahaim, S.J. Sacerdote jesuita, doctor en teología, eminente filósofo y escritor.
Paula Aún. Ex primera dama del estado de Chihuahua, esposa del gobernador Manuel Bernardo Aguirre.
Dr. Francisco Meouchi. Fundador de la Federación Mexicana de Radiología y la Sociedad Chihuahuense de Radiología.
Dr. Angel Abbud. Fundador y decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Chihuahua.
13. Instituciones de carácter religioso y social que tiene en el estado:
14. Doctrinas fundamentales que caracterizan a la Asociación:
La doctrina maronita es fundamentalmente la misma que la de la Iglesia católica, con especiales acentos en rasgos propios de carácter cultural y de su propia espiritualidad.
15. Escrituras sagradas y otros textos fundamentales:
La Sagrada Escritura y la Tradición (en el sentido teológico de la palabra).
Para conocer lo específico de la doctrina, espiritualidad y tradición maronitas se cuenta, además, con numerosos textos de autores diversos, que en su mayoría están escritos en arameo, francés y árabe.
16. Celebraciones de culto, fiestas, fechas especiales:
CEREMONIAS: La liturgia maronita pertenece por su origen al grupo de liturgias de Antioquia-Jerusalén, y es conocida bajo el nombre de la “Liturgia de Santiago Apóstol”, primo del Señor y primer obispo de Jerusalén. En una época posterior, debido a contactos con el centro intelectual de Edesa, se alejó del helenismo de Antioquia, para entrar más en el ámbito semítico-arameo. Fueron los monjes de San Marón quienes conservaron esta liturgia en su forma primitiva. Gran parte de las oraciones vienen de la pluma de San Efrén y de San Jaime de Sarug. La característica, quizá más evidente de esta liturgia, como tal vez en todas las orientales, es la de ser popular. A lo largo de las celebraciones, el pueblo mantiene con el celebrante un diálogo continuo y sus aclamaciones y doxologías recuerdan a los primeros cristianos rodeando a su obispo en la Fracción del Pan. De aquí el carácter particular, y quizás atractivo de una piedad espontánea y expansiva, cuyo desaliño contrasta con el desarrollo sobrio y ajustado de la liturgia romana. Las oraciones se explayan en efusiones, repetidas invocaciones y varias conmemoraciones de la Santísima Virgen y de los Santos, donde vienen vertidos esos coloquios sagrados, propio de la Iglesia Primitiva.
FESTIVIDADES: El año maronita cuenta con 6 ciclos litúrgicos: 1. Ciclo del Glorioso Nacimiento; 2. Ciclo de Epifanía; 3. Ciclo de Cuaresma; 4. Ciclo de la Gloriosa Resurrección; 5. Ciclo de Pentecostés; 6. Ciclo de la Gloriosa Cruz.
DIAS Y LUGARES SANTOS: Los días litúrgicos mas destacados del año litúrgico son: La Inmaculada Concepción (8-XII), Virgen de Guadalupe (12-XII), Navidad (25-XII), Felicitaciones a la Virgen María (26-XII), Día Mundial de la Paz (1-I), Epifanía (6-I), San Antonio Abad (17-I), Semana de oración por la unidad de los cristianos (18 al 25-I) Conversión de San Pablo (25-I) San Efrén (28-I), Semana de los fieles difuntos (fecha movible), Semana de los Rectos y Justos (semana movible), Presentación del Niño Jesús (2-II), San Marón (9-II), Cátedra de San Pedro en Antioquia (22-II), San Juan Marón (2-III), San José (19-III), Santa Rafka (23-III), Anunciación de María (25-III), Lunes de Ceniza (movible) Resurrección del Señor (movible), Domingo de Ramos (movible), Semana de Pasión (movible), Resurrección del Señor (movible), Domingo nuevo de la Misericordia Divina (movible), Semana de los blancos (movible), Ascensión del señor (movible), Pentecostés (movible), Santísima Trinidad (movible), Hábeas Christi (movible), Nuestra Señora de Líbano (1er domingo de mayo), San Juan Bautista (24-VI), San Pedro y San Pablo (29-VI), Los Doce Apóstoles (30-VI), San Charbel (3er domingo de julio), Transfiguración (6-VIII), Dormición de la Virgen (15-VIII), Martirio de San Juan Bautista ( 29-VIII), San Simón el Estilita (1-IX), Natividad de la Virgen (8-IX), Santa Cruz (14-IX), San Ignacio de Antioquia (17-X), San León Magno (10-XI).
17. Espiritualidad y concepción de la vida:
Los Maronitas nacieron de las controversias cristológicas que sacudieron a la cristiandad oriental entre los Concilios de Ëfeso (431) y el III Concilio de Constantinopla (680). Concretamente su característica más evidente fue la defensa del Concilio de Calcedonia y la doctrina de San León Magno sobre las dos naturalezas de Cristo (humana y divina) unidas en una persona divina. Esto ha marcado su espiritualidad. Sus elementos más distinguidos son: su fidelidad indefectible al Papa en Roma (somos los únicos orientales que jamás se han separado de la autoridad Papal) , su tierno amor a la Divina Liturgia y a la Madre de Dios, así como su capacidad de sufrir martirio por la fe. Su liturgia está marcadamente centrada en la espera de la Segunda Venida de Cristo (la Parusía), por lo que el grito “maranatha” (Ven Señor) resume su talante. Su característica mas entrañable es quizá el hecho de utilizar el arameo (la lengua materna de Cristo) en su liturgia.
18. Actitud frente a otros grupos religiosos:
En general las jurisdicciones orientales tienen una vasta experiencia ecuménica por sus circunstancias históricas. Por tal motivo en México la Eparquía ha servido como un medio de acercamiento de la Iglesia Católica con la Iglesia Ortodoxa y la Iglesia Anglicana radicadas en el país y cuyas sedes se encuentran en México, D.F.
19. Otros datos y comentarios:
20. Bibliografía básica:
Wadih Boutros Tayah Akel, Maronitas, Raíces e Identidad. Ed. Diana México 1999.
Martínez Assad, Carlos, Los Maronitas en México. Artículo de la revista Al-Fannah, Puebla 2001.
Awit, Michel, Los Maronitas ¿ Quienes son? ¿Qué quieren?, México 2001
GRAFICOS: Cruz Maronita: Es una cruz rodeada de un círculo, queriendo representar las dos naturalezas de Cristo unidas en una Persona divina. Hay muchos diseños. La ilustración siguiente muestra un diseño de cruz Maronita donde el círculo significa la divinidad de Cristo (sin principio y sin fin), la cruz en el centro significa la humanidad de Cristo (encarnado en el mundo) y las palabras en arameo “Bet Morún” (casa del Señor). Las letras arameas “M” y “R” de la palabra Morún rompen el paño transversal de la cruz. Las franjas que rodean el círculo representan la protección de la divinidad hacia la humanidad. Y la forma de la cruz con las terminaciones ensanchadas representan la bendición de Dios que se abre hacia toda la creación y abiertas en las cuatro coordenadas: norte, sur, este y oeste.
21. Mapas y gráficos:
22. Glosario.
NOTA SOBRE LOS RITOS EN LA IGLESIA CATÓLICA
Uno de los modos de expresión litúrgica está en los diversos ritos que hay en la Iglesia Católica. Hay en la Iglesia 22 ritos diferentes que pueden englobarse en dos grandes grupos: los ritos occidentales y los ritos orientales, que a su vez se subdividen en otros ritos diversos.
Entre los ritos orientales cabe distinguir dos grandes grupos, correspondientes a los dos más antiguos patriarcados: Antioquia de Siria y Alejandría. En el primer grupo a su vez de pueden distinguir dos ramas o tipos de rito: el sirio occidental y el sirio oriental. Entran dentro del sirio occidental el rito propiamente de Antioquia (rito antioqueno), el de Constantinopla (rito bizantino) y el de Armenia (rito armenio). Del sirio oriental se destacan el rito sirio caldeo y el de los malabares.
De los ritos occidentales, son dignos de mencionar el galicano, el hispano o mozárabe, el milanés o ambrosiano y sobre todo el latino o romano, que es el de uso en nuestro medio, el más extendido y conocido.
Los diversos ritos son expresión de una misma verdad. Pero en cuanto al modo de expresar la verdad y a la manera concreta de celebrar la acción litúrgica, los ritos se diferencian por elementos accidentales que dependen de diversas razones de tipo histórico, cultural y geográfico.
[1] Otra iglesia de rito oriental en comunión con Roma.






