{"id":1008,"date":"2026-07-02T17:36:06","date_gmt":"2026-07-02T17:36:06","guid":{"rendered":"https:\/\/archivohistorico.com.mx\/25\/?post_type=catolicos&#038;p=1008"},"modified":"2026-07-02T17:36:32","modified_gmt":"2026-07-02T17:36:32","slug":"bravo-sj-carlos-1938-1997-sacerdote-jesuita","status":"publish","type":"catolicos","link":"https:\/\/archivohistorico.com.mx\/25\/catolicos\/bravo-sj-carlos-1938-1997-sacerdote-jesuita\/","title":{"rendered":"Bravo SJ, Carlos (1938-1997). Sacerdote jesuita."},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una persona que tuvo una influencia determinante en el ambiente eclesi\u00e1stico y civil de Chihuahua en los a\u00f1os setenta fue el jesuita Carlos Bravo Gallardo, que lleg\u00f3 a la ciudad a fines de 1970, apenas un a\u00f1o despu\u00e9s de haber sido ordenado sacerdote.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Naci\u00f3 en Tlaquepaque, Jalisco el 8 de junio de 1938 e ingres\u00f3 a la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas en 1954. Su formaci\u00f3n espiritual e intelectual para el sacerdocio la realiz\u00f3 en M\u00e9xico y en Espa\u00f1a. Se titul\u00f3 como maestro en psicolog\u00eda y licenciado en teolog\u00eda y el 23 de agosto de 1969 recibi\u00f3 la ordenaci\u00f3n sacerdotal en Guadalajara. Despu\u00e9s de doce a\u00f1os de trabajo en Chihuahua se fue otra vez a Espa\u00f1a para obtener su doctorado en Teolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al llegar a Chihuahua Carlos se integr\u00f3 en la comunidad jesuita del Colegio Regional y comenz\u00f3 a colaborar en el Centro de Estudios Generales (CEG), a nivel de bachillerato, que, bajo la direcci\u00f3n de Gabriel C\u00e1mara, S.J. realizaba un experimento muy novedoso en el campo de la pedagog\u00eda. En el CEG se impulsaba al alumno hacia una actitud m\u00e1s creativa, responsable y participativa, poni\u00e9ndolo tambi\u00e9n en estrecha interacci\u00f3n con la realidad social que lo rodeaba, especialmente en las colonias marginadas. Una realidad marcada por carencias de todo tipo y muchas veces marcada por el signo de la explotaci\u00f3n. Los adolescentes analizaban, discut\u00edan esa realidad y sacaban sus propias conclusiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carlos no se redujo, pues, a dar clases convencionales. Impulsaba a sus alumnos no s\u00f3lo al conocimiento de la realidad, m\u00e1s all\u00e1 de los libros, sino al compromiso de cambiarla, si era necesario. \u201cSer cristiano, desde su perspectiva, era algo m\u00e1s profundo, m\u00e1s comprometedor y mucho, pero mucho m\u00e1s dif\u00edcil de lo que nos hab\u00edamos imaginado con los viejos catecismos\u201d, recuerda una de sus alumnas de ese tiempo. \u201cLa fe dej\u00f3 de ser algo et\u00e9reo cuando Carlos le puso nombre y cara\u201d, a\u00f1ade otra<a id=\"_ftnref1\"><\/a><a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carlos fue tambi\u00e9n uno de los m\u00e1s convencidos impulsores de las Comunidades de Base en Chihuahua. Se sum\u00f3 desde un principio a los esfuerzos que estaban llevando a cabo las Hermanas del Servicio Social en el Cerro de la Cruz, con una evangelizaci\u00f3n m\u00e1s encarnada, viviendo con la gente y ayud\u00e1ndoles a resolver, desde el Evangelio, los problemas del barrio. Una vecina del Cerro de la Cruz, testigo y colaboradora de esos hechos, nos dice: \u201cLa intenci\u00f3n principal de estas comunidades era hacer vida la Palabra de Dios con un cambio personal, vida de hermandad y preocupaci\u00f3n por las necesidades de los dem\u00e1s. En base a esto se trabaj\u00f3 por la instalaci\u00f3n de agua potable, titulaci\u00f3n de terrenos, cooperativas de consumo y producci\u00f3n, se incluy\u00f3 la soya para mejorar el valor nutritivo de los alimentos y se implement\u00f3 la medicina natural con el sistema de microdosis. El padre Carlos asesoraba esas comunidades\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una d\u00eda Carlos anim\u00f3 a un grupo de amigos, profesionistas y gente de condici\u00f3n econ\u00f3mica desahogada, para que se involucraran en la Colonia Campesina, que apenas se estaba formando, para que ayudaran a los vecinos a resolver sus problemas m\u00e1s urgentes, mediante el m\u00e9todo de analizar la realidad. Reun\u00edan a la gente en la calle y ah\u00ed el padre celebraba la misa. Luego invitaba a la gente a quedarse un rato para platicar sobre sus problemas. Pronto la figura de Carlos se hizo familiar entre los vecinos: larga cabellera rubia, pantal\u00f3n de mezclilla y huaraches.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los problemas que aparecieron en primer plano era la falta de drenaje. El grupo dirigido por el padre Bravo visit\u00f3 a la gente casa por casa para invitarla a colaborar con su trabajo personal en esa obra, al mismo tiempo que se tramitaba la aportaci\u00f3n de las autoridades municipales. Pronto encontraron la raz\u00f3n de la apat\u00eda con que la gente ve\u00eda el proyecto: sus terrenos a\u00fan no estaban escriturados y, por tanto, se sent\u00edan inseguros en ellos. El equipo analiz\u00f3 los recibos de pagos y encontraron que estaban plagados de irregularidades por parte de los vendedores de los terrenos. Pronto qued\u00f3 claro en la gente el sentimiento de que eran v\u00edctimas de una injusticia y decidieron&nbsp; no permitir que los siguieran sangrando en su exigua econom\u00eda. Con un grupo de unas cuarenta familias afectadas se form\u00f3 un Comit\u00e9 de Defensa de los Derechos de la Colonia Campesina, cont\u00e1ndose los miembros de las nacientes comunidades de base entre los m\u00e1s activos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El gobernador en ese tiempo era Oscar Flores, calificado como un gobernador de mano dura con los movimientos sociales. El Comit\u00e9 opt\u00f3 no s\u00f3lo por declarar una huelga de pagos de los terrenos, sino por dotar de un lote a las familias que todav\u00eda carecieran de uno, aunque para eso tuvieran que invadir terrenos. En 1974, con la toma de posesi\u00f3n de Manuel Bernardo Aguirre como gobernador, y en vista de que las invasiones de tierras se generalizaban no s\u00f3lo en la ciudad sino en todo el estado, el problema se comenz\u00f3 a solucionar con la creaci\u00f3n del Programa de Desarrollo Urbano, con el que el Comit\u00e9 de la Campesina pudo dialogar. El gobierno expropi\u00f3 los terrenos y entreg\u00f3 unos quinientos t\u00edtulos de propiedad tanto a las familias miembros del Comit\u00e9 como a otras familias que no participaron activamente en ese movimiento. El n\u00facleo m\u00e1s activo de esos hechos fue un grupo de amas de casa y unos cuantos hombres motivados por la reflexi\u00f3n del Evangelio que promov\u00eda Carlos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una experiencia semejante vivieron otras personas en la Colonia Progreso, como resultado de la motivaci\u00f3n recibida en unos cursos impartidos por Carlos Bravo. Este grupo comenz\u00f3 impartiendo un curso del programa de Paulo Freire sobre educaci\u00f3n liberadora<a id=\"_ftnref2\"><\/a><a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>, a ra\u00edz del cual los vecinos se hicieron conscientes del problema que ten\u00edan con la luz y el agua por los altos cobros que les llegaban. Tambi\u00e9n asesoraron a la gente que no ten\u00eda casa para la toma de unos terrenos que eran propiedad del municipio. Con esta toma de terrenos se beneficiaron cincuenta familias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un momento privilegiado que Carlos aprovechaba h\u00e1bilmente para compartir sus inquietudes por una sociedad m\u00e1s justa y fraterna, fue la celebraci\u00f3n dominical de la misa en la Catedral a las 12 del d\u00eda. Esas misas se hicieron pronto famosas en toda la ciudad y de todas partes acud\u00eda gente. Todo el mundo hablaba de ellas, bien o mal, pues as\u00ed como el jesuita ten\u00eda entusiastas seguidores, tambi\u00e9n hab\u00eda quien se preocupaba de lo que ah\u00ed dec\u00eda o de c\u00f3mo celebraba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pr\u00e1cticamente no hab\u00eda trabajo de base en alguna colonia en el que Carlos no estuviera involucrado como asesor o inspirador. Adem\u00e1s de las colonias que hemos mencionado, recibieron tambi\u00e9n su influencia la Colonia Emiliano Zapata y Nombre de Dios. En \u00e9sta \u00faltima colabor\u00f3 con el \u201cChapo\u201d Aguilar, del que ya hemos hablado. Tambi\u00e9n colabor\u00f3 intensamente en el proceso de renovaci\u00f3n de la curia que por esos a\u00f1os estaba impulsando el arzobispo Almeida y Merino. \u00c9ste lo apreciaba mucho y lo defend\u00eda de las cr\u00edticas y ataques de que era objeto&#8230; aunque a veces tambi\u00e9n lo amonestaba para que no acelerara demasiado el paso. Una de las acciones m\u00e1s sonadas en las que Carlos particip\u00f3 fue la redacci\u00f3n del famoso documento publicado por el arzobispo y el presbiterio de Chihuahua el 29 de enero de 1972, con ocasi\u00f3n de la insurgencia guerrillera y los asaltos a bancos, de lo que ya hemos hecho menci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al mismo tiempo que actuaba, Carlos, buen escritor y con una excelente formaci\u00f3n teol\u00f3gica y filos\u00f3fica, aprovechaba cuanta oportunidad se le presentaba para expresar por escrito su pensamiento y dar raz\u00f3n de los motivos de su actuar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un art\u00edculo publicado en <em>Pastoral Diocesana<\/em><a id=\"_ftnref3\"><\/a><a href=\"#_ftn3\"><strong><em>[3]<\/em><\/strong><\/a><em>, <\/em>titulado \u201cMisi\u00f3n sacerdotal y justicia social\u201d, Carlos bravo da raz\u00f3n de su propia identidad como sacerdote comprometido con el pueblo en sus luchas y aspiraciones de justicia y de una vida mejor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carlos bravo fue uno de los principales exponentes de la Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n en Chihuahua, la cual aplic\u00f3 en su labor pastoral con honestidad y coherencia. En su escrito \u201cM\u00e9todo teol\u00f3gico y opci\u00f3n cristiana\u201d, escrito en Chihuahua en 1976, Carlos explica con erudici\u00f3n la diferencia de m\u00e9todo entre la teolog\u00eda tradicional y una nueva teolog\u00eda comprometida con el cambio de estructuras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En septiembre de 1976 Carlos es trasladado por sus superiores a la Tarahumara, entonces encomendada a la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. Lo destinan a Creel y le encomiendan la formaci\u00f3n de los seminaristas de Teolog\u00eda. Carlos implementa con ellos un m\u00e9todo de aprendizaje activo, semejante al que hab\u00eda utilizado en el CEG: al mismo tiempo que estudian, los seminaristas tienen que trabajar para mantenerse y viven en una comunidad muy poco parecida a un seminario tradicional. Al mismo tiempo, Carlos asesora a un grupo de ejidatarios a quienes se les quer\u00edan expropiar sus tierras, acci\u00f3n que se logr\u00f3 impedir. Tambi\u00e9n asesor\u00f3 la huelga de los trabajadores de una maquiladora de madera, que hab\u00eda estallado por el bajo salario que percib\u00edan. En la Tarahumara Carlos particip\u00f3 tambi\u00e9n, junto con otros dos jesuitas, los padres Robles y \u00c1vila, en un conflicto suscitado en el Lago Arareco por un empresario que celebr\u00f3 con los tarahumares un contrato leonino para explotar el \u00e1rea como lugar tur\u00edstico. La intervenci\u00f3n de los jesuitas logr\u00f3 evitar el despojo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue en la Tarahumara donde Carlos comenz\u00f3 a concebir la idea de Jes\u00fas como \u201cun hombre en conflicto\u201d y a ver la necesidad de estudiar a fondo el evangelio de san Marcos. \u201cAh\u00ed (en la Tarahumara) empez\u00f3 a ver y experimentar las dificultades de los rar\u00e1muri&#8230; Ellos lo acogieron y en la apertura de su coraz\u00f3n indio, Carlos se sinti\u00f3 cuestionado y a la vez desafiado. Vio que el conflicto era algo absolutamente ineludible en sus vidas, porque son ind\u00edgenas, porque viven lejos de los centros de poder, porque el espa\u00f1ol es su segunda lengua, porque son pobres. Fue en medio de ese conflicto donde Carlos comenz\u00f3 a palpar un nuevo sentido de la fe cristiana, un nuevo Jes\u00fas. Con este bagaje sali\u00f3 de nuevo a Espa\u00f1a a estudiar el doctorado en teolog\u00eda, esta vez tomando el evangelio de san Marcos como material recurrente. Public\u00f3 una tesis exitosa: un comentario y reflexi\u00f3n teol\u00f3gica de este evangelio, en un libro con el t\u00edtulo <em>Jes\u00fas, hombre en conflicto<\/em><a id=\"_ftnref4\"><\/a><a href=\"#_ftn4\"><strong><em>[4]<\/em><\/strong><\/a><em>, <\/em>donde el conflicto en la vida de Jes\u00fas se hace el paradigma central y clave de lectura. El conflicto con los del poder, el conflicto con el centro cultural y religioso, el conflicto con las ortodoxias de aquel entonces, el conflicto que le lleg\u00f3 no por ser conflictivo sino por buscar la vida del marginado en medio de una sociedad que les niega la posibilidad de encontrar salud, sustento y conocimiento. O sea, Carlos empez\u00f3 una nueva trayectoria a partir de los tarahumares\u201d<a id=\"_ftnref5\"><\/a><a href=\"#_ftn5\">[5]<\/a>. El 29 de octubre de 1997 Carlos muri\u00f3 en M\u00e9xico de un c\u00e1ncer cerebral complicado con bronconeumon\u00eda, cuando no cumpl\u00eda a\u00fan los sesenta a\u00f1os. (Autor: Diz\u00e1n V\u00e1zquez).<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn1\"><\/a><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Diz\u00e1n V\u00e1zquez: <em>El padre Carlos Bravo, S.J. Su paso por Chihuahua en el recuerdo de sus amigos. <\/em>In\u00e9dito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn2\"><\/a><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Cf Freire, Paulo: <em>Pedagog\u00eda del oprimido. <\/em>Siglo XXI Editores, Buenos aires, 5\u00aa ed. 1972.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn3\"><\/a><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Agosto 1975, n\u00ba 3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn4\"><\/a><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> Pubicado en Espa\u00f1a por Sal Terrae y en M\u00e9xico por CRT, en 1986. De este libro hizo una adaptaci\u00f3n m\u00e1s popular con el t\u00edtulo de <em>Galilea, a\u00f1o 30, <\/em>publicado por CRT en 1989. En este mismo centro Carlos hab\u00eda publicado en 1982 <em>Apuntes para una eclesiolog\u00eda desde Am\u00e9rica Latina.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn5\"><\/a><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> Editorial en la revista <em>Christus<\/em>, M\u00e9xico, noviembre-diciembre 1997.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","class_list":["post-1008","catolicos","type-catolicos","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivohistorico.com.mx\/25\/wp-json\/wp\/v2\/catolicos\/1008","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivohistorico.com.mx\/25\/wp-json\/wp\/v2\/catolicos"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivohistorico.com.mx\/25\/wp-json\/wp\/v2\/types\/catolicos"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/archivohistorico.com.mx\/25\/wp-json\/wp\/v2\/catolicos\/1008\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1009,"href":"https:\/\/archivohistorico.com.mx\/25\/wp-json\/wp\/v2\/catolicos\/1008\/revisions\/1009"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivohistorico.com.mx\/25\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1008"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}