{"id":1059,"date":"2026-07-09T18:57:28","date_gmt":"2026-07-09T18:57:28","guid":{"rendered":"https:\/\/archivohistorico.com.mx\/25\/?post_type=historia&#038;p=1059"},"modified":"2026-07-09T18:57:54","modified_gmt":"2026-07-09T18:57:54","slug":"las-misiones-franciscanas-en-chihuahua-2","status":"publish","type":"historia","link":"https:\/\/archivohistorico.com.mx\/25\/historia-articulo\/las-misiones-franciscanas-en-chihuahua-2\/","title":{"rendered":"Las misiones franciscanas en Chihuahua"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">CONTENIDO<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1 Introducci\u00f3n&nbsp;&nbsp; 2<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2 La Orden de San Francisco&nbsp;&nbsp; 3<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">3 Los franciscanos en M\u00e9xico&nbsp;&nbsp; 5<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">4 Expansi\u00f3n hacia el Norte&nbsp;&nbsp; 6<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">5 Los franciscanos en Chihuahua&nbsp;&nbsp; 8<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 5.1 Siglo XVI<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 5.2 Siglo XVII<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 5.3 Siglo XVIII<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 5.4 Siglo XIX<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">6 Los franciscanos de la Custodia de Nuevo M\u00e9xico&nbsp;&nbsp; 15<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">7 Los franciscanos en la Tarahumara &nbsp;&nbsp; 19<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">8 Los franciscanos en la ciudad de Chihuahua&nbsp;&nbsp; 21<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">9 Qu\u00e9 ense\u00f1aban los misioneros&nbsp;&nbsp; 29<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">10 C\u00f3mo viv\u00edan los misioneros &nbsp;&nbsp; 33<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1 INTRODUCCI\u00d3N<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En lo espiritual y en lo que concierne a nuestra identidad cristiana, los chihuahuenses somos en gran parte hijos de San Francisco de As\u00eds, a trav\u00e9s de sus frailes menores, que misionaron en lo que hoy es el estado de Chihuahua durante tres siglos. Ellos podr\u00edan decir como San Pablo: \u201cPues, aunque hay\u00e1is tenido diez mil pedagogos en Cristo, no hab\u00e9is tenido muchos padres. He sido yo quien, por el Evangelio, os engendr\u00e9 en Cristo Jes\u00fas\u201d. (1Cor 4, 15).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fueron los franciscanos los primeros en hacer resonar la Palabra de Dios en gran parte de la poblaci\u00f3n aut\u00f3ctona de nuestro territorio. Ellos se extendieron por los llanos y desiertos de Chihuahua, mientras que los jesuitas, que llegaron poco despu\u00e9s, tomaron como campo de trabajo la abrupta geograf\u00eda de la Sierra Tarahumara. El clero secular o diocesano, por su parte, como es lo propio de su oficio, se hizo cargo de las parroquias que se iban formando con los colonizadores espa\u00f1oles, criollos y mestizos, y con los indios ya asimilados a la forma de vida de los espa\u00f1oles. Muchas de esas parroquias no eran sino las misiones franciscanas y jesuitas que al paso del tiempo se iban \u201csecularizando\u201d, es decir, pasando a la direcci\u00f3n del clero secular, por haber llegado a un cierto grado de madurez en su fe y en su administraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los chihuahuenses tal vez no somos del todo conscientes de la impronta que han dejado los franciscanos en la manera de profesar y de vivir nuestra fe, y en general en nuestra forma de ver la vida, sobre todo en las poblaciones rurales, que tienden a ser m\u00e1s estables y conservadoras en sus costumbres. Tal vez ya la memoria colectiva no es consciente de que el mapa de nuestro estado, en lo que concierne a la llanura y desierto, como ya lo indiqu\u00e9, est\u00e1 sembrado de ciudades, pueblos y rancher\u00edas que nacieron como misiones franciscanas. Generaciones enteras de chihuahuenses se formaron en la fe y en la vida no s\u00f3lo cristiana sino civil, guiados por los disc\u00edpulos de San Francisco de As\u00eds. Recordar eso ahora es para mi un gran honor que realizo con la mayor satisfacci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2 LA ORDEN DE SAN FRANCISCO<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para ubicarnos mejor en la obra franciscana en Chihuahua y en su influencia perdurable, conviene volver la mirada hacia atr\u00e1s para repasar los or\u00edgenes de esta orden tan benem\u00e9rita no s\u00f3lo para M\u00e9xico sino para toda la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Francisco es uno de los santos m\u00e1s queridos y de m\u00e1s amplia influencia en el mundo entero. Ahora que se hacen encuestas para identificar a los hombres m\u00e1s influyentes del milenio que termina, con toda raz\u00f3n se puede colocar entre ellos a este santo medieval que naci\u00f3 hacia 1182 y muri\u00f3 el 4 de octubre de 1226, no importa si los seleccionados tengan que ser mil, cien o diez. San Francisco de todos modos tendr\u00e1 que estar entre ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u00bfC\u00f3mo resumir en unas cuantas l\u00edneas la vida, por otra parte muy breve, de un hombre gigantesco en su peque\u00f1ez, pobreza y humildad? Francisco fue un trasunto casi perfecto de Cristo, el Se\u00f1or. Es imposible que un solo santo reproduzca en s\u00ed la multiforme riqueza de la personalidad de Cristo. Al imitarlo, unos ponen \u00e9nfasis en su sabidur\u00eda, otros en su fortaleza, otros en su bondad, etc. A trav\u00e9s de San Francisco el Se\u00f1or nos muestra su poder que se expresa parad\u00f3jicamente a trav\u00e9s de la pobreza, de la insignificancia de medios y de la aparente derrota de la cruz, como lo expresa San Pablo de muchas maneras, por ejemplo: \u201cCon sumo gusto seguir\u00e9 glori\u00e1ndome sobre todo en mis flaquezas, para que habite m\u00ed la fuerza de Cristo. Por eso me complazco en mis flaquezas, en las injurias, en las necesidades, en las persecuciones y las angustias sufridas por Cristo; pues cuando estoy d\u00e9bil, entonces es cuando soy fuerte\u201d (2Cor 12, 9-10), \u201cPorque la necedad divina es m\u00e1s sabia que la sabidur\u00eda de los hombres, y la debilidad divina es m\u00e1s fuerte que la fuerza de los hombres\u201d (1Cor 1, 25).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Francisco ha seguido viviendo y actuando a lo largo de la historia a trav\u00e9s de la familia franciscana que \u00e9l fund\u00f3 y que es un \u00e1rbol de tres ramas: la Primera Orden de los frailes o hermanos menores, la Segunda Orden de las clarisas y la Tercera Orden de los seglares. Tres ramas que por diversas razones se han ido diversificando en muchas otras hasta constituir hoy un \u00e1rbol frondoso, con muchos frutos, pero con una sola ra\u00edz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para lo que aqu\u00ed nos interesa, dos cosas quisiera destacar como caracter\u00edsticas de los hijos de San Francisco: su vocaci\u00f3n misionera y su espiritualidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Vocaci\u00f3n misionera de la Orden Franciscana<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las \u00f3rdenes franciscanas, sobre todo la primera orden, es, desde su origen, una orden misionera. Como dice el padre Alcocer, cronista del colegio misionero de Guadalupe, Zacatecas, \u201cEl ministerio de ganar almas para Dios, cuyas excelencias autorizan los Padres de la Iglesia, pues le llama San Dionisio: \u2018obra divin\u00edsima\u2019, y San Gregorio: \u2018m\u00e1s milagrosa que la resurrecci\u00f3n de los muertos\u2019, es tan propia de la Religi\u00f3n Ser\u00e1fica que, para que la ejercitara, quiso Dios (que) viniera al mundo\u201d<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Esta vocaci\u00f3n le viene de su fundador. San Francisco, que se consideraba \u201cel heraldo del Gran Rey\u201d, se \u201ccol\u00f3\u201d en 1219 en la mism\u00edsima corte del sult\u00e1n de Egipto para evangelizarlo. Ese atrevimiento le hubiera costado la vida a cualquier otro, pero aquel extra\u00f1o y atrayente misionero despert\u00f3 en el sult\u00e1n tan grande simpat\u00eda que lo dej\u00f3 marchar, dici\u00e9ndole: \u201cRuega por m\u00ed para que Dios me manifieste la fe que le sea m\u00e1s agradable\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde sus primeras redacciones la regla franciscana introdujo un cap\u00edtulo que alentaba en los frailes el deseo de ir a misionar a naciones no cristianas, incluso si ese paso los llevaba al martirio. En los siglos XIII y XIV los franciscanos se establecieron en Tierra Santa y en otros pa\u00edses de dominio musulm\u00e1n. Pero tambi\u00e9n llegaron hasta el lejano oriente. El franciscano Juan de Montecorvino (+ 1328) logr\u00f3 establecer la Iglesia en China, que dur\u00f3 alg\u00fan tiempo y lleg\u00f3 a tener hasta cuatro obispos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Espiritualidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este tema nos interesa aqu\u00ed porque nos da la clave, al menos parcial, de la orientaci\u00f3n que los franciscanos imprimieron al cristianismo en estas poblaciones del norte. Mucho se ha escrito sobre lo que deber\u00eda tomarse como t\u00edpico de la espiritualidad franciscana. Yo s\u00f3lo quiero expresar una s\u00edntesis muy personal, aunque soy consciente de que muy incompleta. Tomando en cuenta la espiritualidad vivida por San Francisco, el desarrollo de \u00e9sta, sobre todo en la Edad Media, y la forma en que viv\u00edan los frailes y c\u00f3mo conviv\u00edan con las poblaciones que evangelizaban, creo que se puede decir lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Francisco quiso simple y sencillamente tomar en serio el Evangelio, sobre todo en ciertos pasajes que todos hemos le\u00eddo, pero que pasamos por encima de ellos como gato sobre el tejado caliente: \u201cSi quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, d\u00e1selo a los pobres y luego ven y s\u00edgueme\u201d (Mt 19, 21), \u201cSi alguno quiere venir en pos de m\u00ed, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo, tome su cruz cada d\u00eda, y s\u00edgame\u201d (Lc 9, 23), \u201cNo tom\u00e9is nada con vosotros para el camino, ni bast\u00f3n, ni bolsa, ni pan, ni plata; ni teng\u00e1is dos t\u00fanicas cada uno\u201d (Lc 9, 3). De hecho, estos pasajes son el n\u00facleo de la regla m\u00e1s primitiva de San Francisco, de 1208.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que San Francisco quer\u00eda imitar en Jes\u00fas era su pobreza, su sencillez, su amor a las criaturas y sobre todo su amor al Padre Dios y a los hombres. Estas caracter\u00edsticas, no exclusivas de los franciscanos, pero s\u00ed subrayadas por ellos, los hac\u00eda especialmente aptos para trabajar y convivir con la gente sencilla y pobre, como nuestros indios del norte, que los sent\u00eda especialmente cercanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La espiritualidad franciscana es esencialmente cristoc\u00e9ntrica, es decir, est\u00e1 centrada en Cristo. Pero no en el Cristo pantocr\u00e1tor de origen bizantino que caracteriz\u00f3 al rom\u00e1nico, sino el Cristo muy humano, que convivi\u00f3 entre los hombres que muri\u00f3 en la cruz, propio del arte g\u00f3tico, tan influenciado, precisamente, por el franciscanismo. Recu\u00e9rdese que fueron los franciscanos los que difundieron la representaci\u00f3n del pesebre en la Navidad y el Via Crucis. Como todas las \u00f3rdenes religiosas, los franciscanos fueron grandes devotos de la Virgen Mar\u00eda, pero descuellan entre todos por la defensa de su Inmaculada Concepci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">3. LOS FRANCISCANOS EN M\u00c9XICO<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dado el esp\u00edritu misionero de la Orden Franciscana, no es extra\u00f1o que, entre los primeros evangelizadores de M\u00e9xico, estuvieron en primer lugar los franciscanos. En 1523, por petici\u00f3n que Hern\u00e1n Cort\u00e9s le hizo a Carlos V de enviar a M\u00e9xico buenos misioneros, llegaron a nuestras playas los primeros tres franciscanos: fray Juan de Tecto, fray Juan de Aora y fray Pedro de Gante, llegando a ser este \u00faltimo uno de los m\u00e1s grandes educadores de Am\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la verdadera misi\u00f3n franciscana en M\u00e9xico se inici\u00f3 en 1524 con la llegada de los famosos \u201cDoce\u201d frailes encabezados por fray Mart\u00edn de Valencia, que fueron todos ellos unos gigantes de la santidad y a quienes debemos la implantaci\u00f3n oficial de la Iglesia mexicana. Ven\u00edan provistos del breve pontificio de Adriano VI, \u201cExpone nobis nuper fecisti\u201d, llamado la bula \u201cOmn\u00edmoda\u201d, por las amplias facultades que les otorgaba para administrar los sacramentos y para resolver cuestiones que normalmente est\u00e1n reservadas a los obispos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed es importante aclarar que la orden franciscana ha experimentado a trav\u00e9s de su historia diversas reformas originadas en el deseo de volver a sus or\u00edgenes y de ajustarse m\u00e1s fielmente al ideal personificado por San Francisco de As\u00eds. A consecuencia de esas reformas los franciscanos de la primera orden se dividen el d\u00eda de hoy en tres grandes ramas: los hermanos menores, los conventuales y los capuchinos, siendo en conjunto la orden m\u00e1s numerosa de la Iglesia Cat\u00f3lica, pues aun en nuestros tiempos de aguda crisis de vocaciones suman en conjunto 33,661 religiosos, de los que 17,764 corresponden a los hermanos menores, 4,574 a los conventuales y 11,323 a los capuchinos<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los hermanos menores, o franciscanos a secas, son el resultado de la uni\u00f3n de varios grupos de franciscanos reformados que hab\u00edan surgido en los siglos XIV y XV: observantes, descalzos, reformados, recoletos, etc. Esta uni\u00f3n fue llevada a cabo por iniciativa del papa Le\u00f3n XIII en 1897. Algunos de esos poderosos movimientos de reforma se gestaron en Espa\u00f1a, y fue precisamente de entre esos frailes reformados y fervorosos, de costumbres asc\u00e9ticas y animados de un gran impulso misionero, de donde se escogieron los franciscanos que vinieron a misionar a M\u00e9xico. Esta tendencia franciscana perdur\u00f3 en M\u00e9xico no s\u00f3lo en el siglo XVI, sino que incluye tambi\u00e9n a los franciscanos que misionaron el norte de M\u00e9xico y el sur de Estados Unidos en los siglos XVII, XVIII y buena parte del XIX.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde la capital de la Nueva Espa\u00f1a los franciscanos comenzaron inmediatamente a distribuirse por el valle de M\u00e9xico, Tlaxcala, Puebla, etc., fundando conventos y misiones con el escaso personal con que entonces contaban, aunque en los a\u00f1os sucesivos siguieron llegando m\u00e1s frailes de Espa\u00f1a. En 1535 los franciscanos erigen la provincia del Santo Evangelio, la m\u00e1s importante estructura organizativa que pod\u00eda tener la orden en M\u00e9xico y de la cual habr\u00edan de salir todas las dem\u00e1s provincias de M\u00e9xico y Centroam\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los franciscanos no s\u00f3lo fueron los primeros en llegar al Nuevo Mundo, sino tambi\u00e9n contribuyeron con el 56% de todos los misioneros que pasaron de Europa a este continente desde 1493 hasta 1822. Es decir, de 15,095 religiosos documentados en ese periodo, 8,441 fueron franciscanos. Y eso sin contar los que ingresaron a la orden en Am\u00e9rica, tanto espa\u00f1oles, como criollos y mestizos. Teniendo en cuenta la abundancia de vocaciones que ten\u00edan, seguramente habr\u00eda que elevar la cifra anterior por lo menos al doble<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">4 EXPANSI\u00d3N HACIA EL NORTE<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La provincia del Santo Evangelio de M\u00e9xico pronto extendi\u00f3 sus misiones por lo que ahora son los estados de Michoac\u00e1n y Jalisco, misiones que pronto crecieron y maduraron hasta erigirse en 1565 la provincia de los Santos Ap\u00f3stoles Pedro y Pablo de Michoac\u00e1n, que inclu\u00eda a Jalisco. Esta parte creci\u00f3 tanto tambi\u00e9n, que en 1606 se erige como provincia con el nombre de Santiago el Mayor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1546 llegaron a lo que despu\u00e9s ser\u00eda la ciudad de Zacatecas tres franciscanos, entre ellos fray Ger\u00f3nimo Mendoza, de la provincia del Santo Evangelio, que acompa\u00f1aban al capit\u00e1n don Juan de Tolosa y a sus soldados, que iban en busca de minas. Los franciscanos, que s\u00f3lo eran capellanes de los soldados, comenzaron a evangelizar tambi\u00e9n a los indios zacatecas y fundaron ah\u00ed un hospicio, pero pronto dejaron el cuidado pastoral de la comunidad en manos de un cl\u00e9rigo secular.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fray Ger\u00f3nimo de Mendoza parti\u00f3 de Zacatecas en 1553 con un grupo de soldados y a tres leguas de lo que hoy es Sombrerete fundaron el real de minas de San Mart\u00edn. Luego Fray Ger\u00f3nimo establece una humilde misi\u00f3n a la que llam\u00f3 Nombre de Dios, en el estado de Durango. De Nombre de Dios tuvo que regresar a M\u00e9xico el P. Mendoza dejando en su lugar a fray Pedro de Espinareda, que fue a reemplazarlo junto con otros dos frailes, uno de los cuales era el c\u00e9lebre fray Jacinto de San Francisco, apodado fray Cintos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1555 esos frailes se extienden al Valle de Topia, a Analco, que hoy es un barrio de la ciudad de Durango, a Pe\u00f1ol Blanco (que despu\u00e9s se cambi\u00f3 a San Juan del R\u00edo) y llegan hasta el Valle de San Bartolom\u00e9, hoy Valle de Allende, en el actual estado de Chihuahua. Mientras tanto, otros franciscanos, ahora enviados por la provincia de Michoac\u00e1n, llegan nuevamente a Zacatecas y fundan ah\u00ed un convento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1565 o 1566 se funda la Custodia de San Francisco de los Zacatecas, dependiente de la provincia del Santo Evangelio de M\u00e9xico, con cinco conventos: Nombre de Dios, Dgo., que qued\u00f3 como sede de la custodia, San Juan Bautista de Guadiana o Analco, San Pedro y San Pablo de Topia, San Bartolom\u00e9 y San Buenaventura de Pe\u00f1ol Blanco (despu\u00e9s San Juan del R\u00edo). Qued\u00f3 como custodio el P. Espinareda. En 1578 la provincia de Michoac\u00e1n traspas\u00f3 su convento de Zacatecas a la nueva custodia y qued\u00f3 como sede de la misma en lugar Nombre de Dios. Para 1600 la custodia ya ten\u00eda 16 conventos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">5 LOS FRANCISCANOS EN CHIHUAHUA<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>5.1 Siglo XVI<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El Valle de San Bartolom\u00e9<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como vimos, los franciscanos establecidos en el convento de Nombre de Dios, Durango, donde era superior el P. Pedro de Espinareda, comenzaron a recorrer la agreste geograf\u00eda norte\u00f1a en busca de indios, y as\u00ed llegaron al sur de lo que hoy es el estado de Chihuahua y que entonces formaba parte de la Nueva Vizcaya.&nbsp; Alrededor de 1555 llegan a la regi\u00f3n de Santa B\u00e1rbara y a lo que luego bautizaron como Valle de San Bartolom\u00e9. Ya para 1564 fundan ah\u00ed un convento, el primer convento franciscano en el estado de Chihuahua, que sirvi\u00f3 de punto de partida para las dem\u00e1s fundaciones en el estado de Chihuahua. En San Bartolom\u00e9 se hacen cargo de los indios, principalmente conchos y tepehuanes, que trabajaban en las haciendas, mientras que de los espa\u00f1oles se encarga un cl\u00e9rigo secular.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Santa B\u00e1rbara, a partir de su fundaci\u00f3n en 1567 como real de minas, fue atendida pastoralmente por un cl\u00e9rigo secular, pero en los a\u00f1os noventa de ese siglo, al emigrar buena parte de la poblaci\u00f3n a las minas de Todos Santos, y el cl\u00e9rigo junto con ellos, los franciscanos se hacen cargo tambi\u00e9n de Santa B\u00e1rbara y fundan ah\u00ed un convento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>5.2 Siglo XVII<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1603 la custodia de San Francisco de Zacatecas, es elevada a la categor\u00eda de provincia, es decir, como unidad administrativa aut\u00f3noma, dependiendo directamente de las m\u00e1s altas autoridades de la orden.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>San Francisco de Conchos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante el \u00faltimo cuarto del siglo XVI los franciscanos siguen evangelizando a los indios conchos y tobosos de la zona sureste del estado a partir del convento del Valle de San Bartolom\u00e9. Uno de los misioneros que m\u00e1s se destac\u00f3 en la dedicaci\u00f3n a los indios conchos fue fray Alonso de la Oliva, que se puede contar entre los m\u00e1s grandes misioneros que trabajaron en Chihuahua. Fray Alonso llevaba ya diez a\u00f1os trabajando con los conchos, cuando en 1604 funda con ellos la misi\u00f3n de San Francisco de Conchos. Este convento lleg\u00f3 a ser uno de los m\u00e1s importantes en el estado de Chihuahua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dice un testimonio de 1623<a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\">[4]<\/a> que en 1619, durante la primera sublevaci\u00f3n de los tepehuanes, \u00e9stos, en una batalla, rodearon al gobernador don Gaspar de Alvear, y lo pusieron en un gran aprieto. Entonces fray Alonso de la Oliva, que estaba en San Francisco de Conchos, acudi\u00f3 en su ayuda con un peque\u00f1o ej\u00e9rcito de conchos armados con arcos y flechas y salvaron al gobernador y a su gente. A ra\u00edz de ese triunfo, la misi\u00f3n de San Buenaventura de Atotonilco, hoy Villa L\u00f3pez, cerca de donde tuvo lugar el suceso, y que ya hab\u00eda sido fundada como doctrina por fray Alonso, probablemente en 1611 con indios tobosos, fue elevada a la categor\u00eda de convento de guardian\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A principios de 1645 fueron los indios conchos los que se sublevaron y arrasaron el pueblo y misi\u00f3n de San Francisco de Conchos. El 25 de marzo incendiaron el convento y la iglesia y dieron muerte a los padres fray Tom\u00e1s de Zigar\u00e1n y fray Francisco Labado. El padre Antonio Moreyra, guardi\u00e1n del Valle de San Bartolom\u00e9, que acudi\u00f3 en auxilio de los dos religiosos, nos cuenta c\u00f3mo los encontr\u00f3: \u201cHallamos a los dos religiosos muertos y desnudos: el padre guardi\u00e1n Fr. Tom\u00e1s Zigarr\u00e1n con cinco flechas en el coraz\u00f3n y la cabeza machucada; y el padre Fr. Francisco Labado con catorce flechazos, todos desde los pechos a las rodillas. Hall\u00e9 robado y saqueado el convento, sin que dejasen m\u00e1s que dos aras y un c\u00e1liz sobre el altar mayor; todas las celdas quemadas, sin que quedase en todo el convento un pedazo de lienzo con que cubrir los rostros de los difuntos\u201d<a href=\"#_ftn5\" id=\"_ftnref5\">[5]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Arlegui atribuye a un milagro de la Virgen de Guadalupe el que los habitantes del mismo pueblo de San Francisco de Conchos&nbsp; se salvaran con ocasi\u00f3n de otra sublevaci\u00f3n, esta vez de los indios tarahumares, en 1695. Dice que la peque\u00f1a imagen de la Virgen, que trajo de M\u00e9xico fray Alonso de la Oliva y que todav\u00eda se conserva en el templo en un marco de plata que don\u00f3 el capit\u00e1n don Juan Fernandez de Retana,&nbsp; sud\u00f3 copiosamente durante tres d\u00edas y as\u00ed avis\u00f3 a todos del peligro que los amenazaba, d\u00e1ndoles tiempo de prevenirse<a href=\"#_ftn6\" id=\"_ftnref6\">[6]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>San Antonio de Parral<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1631 se funda San Jos\u00e9 del Parral y la parroquia queda a cargo de un cl\u00e9rigo secular.&nbsp; Poco despu\u00e9s, en 1642, los franciscanos del Valle de San Bartolom\u00e9 fundan all\u00ed una casa con una capilla dedicada a San Antonio.&nbsp; Inicialmente era una simple casa de alojamiento u hospicio para los franciscanos que iban a Parral o que estaban de paso, ya que Parral se va convirtiendo en un n\u00facleo de poblaci\u00f3n cada vez m\u00e1s importante. Pronto el o los frailes que estaban al cuidado de la casa colaboran con la parroquia y atienden a los indios que trabajan en las minas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con la llegada del nuevo obispo de Durango, don Diego de Evia y Vald\u00e9s (1639-1654) se dio un fuerte conflicto entre \u00e9ste y los franciscanos. El obispo quer\u00eda secularizar a toda costa algunas de las doctrinas de los franciscanos y jesuitas, a quienes consideraba demasiados en su di\u00f3cesis, y quer\u00eda poner cl\u00e9rigos diocesanos en algunas de sus doctrinas. En lo que respecta a los franciscanos, quiso tomar doce en toda su di\u00f3cesis, de las cuales cuatro correspond\u00edan a Chihuahua: San Jos\u00e9 del Parral, Valle de San Bartolom\u00e9, San Francisco de Conchos y San Buenaventura de Atotonilco.&nbsp; Lo precipitado de la medida y la forma tan \u00e1spera como actuaba el obispo hizo que lo franciscanos se pusieran a la defensiva y entablaran ante la Real Audiencia de Guadalajara un pleito que dur\u00f3 muchos a\u00f1os, conservando los franciscanos algunas de las doctrinas que les quer\u00edan quitar. Todav\u00eda el car\u00e1cter rudo del obispo lo llev\u00f3 a enfrentarse al gobernador don Diego Guajardo Fajardo, \u201cun soldad\u00f3n arbitrario e intemperante\u201d, al decir del historiador Gallegos<a href=\"#_ftn7\" id=\"_ftnref7\">[7]<\/a>, que por lo visto tampoco cantaba mal las rancheras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pasada la tormenta, en 1656 la casa que ten\u00edan los franciscanos en Parral es elevada a la categor\u00eda de convento de presidencia, siendo \u00e9sta la fecha que podemos tomar como base para la fundaci\u00f3n franciscana en Parral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>San Pedro de Conchos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan Arlegui esta misi\u00f3n fue fundada en 1649. Posiblemente se trat\u00f3 de una refundaci\u00f3n, pues parece que ya exist\u00eda ah\u00ed una doctrina franciscana antes de esa fecha y que incluso fue arrasada en la sublevaci\u00f3n de 1645. En 1723 dice Arlegui que \u201cten\u00eda antiguamente once pueblos muy distantes de la cabecera&#8230; pero habi\u00e9ndose&#8230; (pasado algunos a otras misiones fundadas posteriormente) y otros asolados por los indios b\u00e1rbaros, le han quedado hoy tres pueblos solos\u201d<a href=\"#_ftn8\" id=\"_ftnref8\">[8]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Santa Mar\u00eda de Nat\u00edvitas de Bach\u00edniva<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1660 los franciscanos fundan la misi\u00f3n de Santa Mar\u00eda de Nat\u00edvitas de Bach\u00edniva, aunque otra fuente dice que se fund\u00f3 en 1677, poblada principalmente por tarahumares. En 1736 esta misi\u00f3n administraba cinco pueblos de la regi\u00f3n, entre los cuales estaba San Luis Obispo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>San Pedro de Alc\u00e1ntara de Namiquipa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1663 fundaron la misi\u00f3n de San Pedro de Alc\u00e1ntara de Namiquipa con indios conchos en los l\u00edmites con la regi\u00f3n de los tarahumares. En 1736 contaba con cinco pueblos de indios, entre los cuales estaban San Pedro, Santa Clara y Las Cruces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Santiago de Babonoyaba<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1665 se funda la misi\u00f3n de Santiago de Babonoyaba, aunque ya hab\u00eda trabajo misional en el \u00e1rea por lo menos desde 1649. Administraba el pueblo del mismo nombre y los de Guadalupe y Concepci\u00f3n, con muchos feligreses dispersos en las m\u00e1rgenes del r\u00edo, y otro paraje que se llama La Joya. Tiene tambi\u00e9n algunas haciendas y labores de espa\u00f1oles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Santa Isabel de Tarahumares<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para la fundaci\u00f3n de Santa Isabel se dan las fechas de 1664 y 1668, pero otros documentos mencionan a Santa Isabel como pueblo franciscano ya desde 1650. Seg\u00fan Griffen<a href=\"#_ftn9\" id=\"_ftnref9\">[9]<\/a>, Santa Isabel era una de las misiones franciscanas m\u00e1s importantes y m\u00e1s grandes del valle central de Chihuahua. A fines de ese siglo atend\u00eda ocho pueblos adem\u00e1s de la cabecera: San Bernardino, San Juan de la Concepci\u00f3n, Santa Cruz, San Bernab\u00e9, Sain\u00e1puchi, San Andr\u00e9s, Chuvisca y Nombre de Dios. Todos de indios tarahumares, excepto este \u00faltimo que era de conchos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>San Antonio de Casas Grandes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La misi\u00f3n de San Antonio de Casas Grandes, la m\u00e1s septentrional de las que atend\u00eda la provincia de Zacatecas, fue fundada con indios sumas. Aunque Arlegui da la fecha de 1640, parece que se inici\u00f3 en 1661; despoblada en 1667, su reapertura fue autorizada por el gobernador don Antonio de Oca y Sarmiento el 6 de noviembre de 1668 y puesta en ejecuci\u00f3n en 1669. Casas Grandes ten\u00eda como pueblos de visita Nuestra Se\u00f1ora de la Soledad de Janos, fundada antes de 1684, y Santa Mar\u00eda de Gracia de las Carretas, la m\u00e1s septentrional de todas, fundada entre 1660 y 1677.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Jesuitas a la sierra, franciscanos al llano<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pueblo tarahumara habitaba principalmente la sierra que llamamos precisamente Tarahumara y este pueblo hab\u00eda sido misionado por los jesuitas, mientras que los franciscanos atend\u00edan a los conchos, un pueblo muy numeroso que habitaba la parte oriental del estado y se extend\u00eda por amplias zonas del noroeste. Sin embargo, en 1677 jesuitas y franciscanos se enfrascaron en una discusi\u00f3n por cuestiones de l\u00edmites y de jurisdicci\u00f3n. La discusi\u00f3n tuvo como principales protagonistas, del lado jesuita, al famoso padre Tom\u00e1s de Guadalajara, y por el lado franciscano, a fray Alonso de Mesa, misionero de Namiquipa. Ese problema tuvo como centro la misi\u00f3n de Yep\u00f3mera, que acababa de fundar el P. Guadalajara, donde ambas tribus se mezclaban y tanto los jesuitas como los franciscanos quer\u00edan atenderlos. Finalmente intervinieron los provinciales de ambas \u00f3rdenes y en 1678 decidieron que los jesuitas se limitaran a la regi\u00f3n serrana, con todas las tribus que ah\u00ed habitasen, y los franciscanos se dedicar\u00edan a los pueblos que habitaban las llanuras, no importando si tambi\u00e9n hab\u00eda tarahumares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>San Antonio de Julimes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1691 se funda la misi\u00f3n de San Antonio de Julimes, aunque ya desde por lo menos 1658 los franciscanos trabajaban en el \u00e1rea atendi\u00e9ndola desde San Pedro de Conchos. Julimes tuvo dos pueblos de visita, uno de ellos es San Pablo (Meoqui) el otro tal vez era Guadalupe. Dice Arlegui en 1735 que \u201caunque los indios b\u00e1rbaros la destruyeron del todo, se volvi\u00f3 luego a reedificar por el capit\u00e1n Retana en esta otra banda del r\u00edo, donde est\u00e1n como apresidiados los indios, y m\u00e1s seguros de los indios b\u00e1rbaros\u201d<a href=\"#_ftn10\" id=\"_ftnref10\">[10]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>San Andr\u00e9s de Tarahumares<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Almada dice que esta misi\u00f3n fue fundada por&nbsp; Fr. Alonso de Victorino en 1696 con el nombre de San Andr\u00e9s de Osaguiqui<a href=\"#_ftn11\" id=\"_ftnref11\">[11]<\/a>, mientras que Arlegui menciona la fecha de 1694<a href=\"#_ftn12\" id=\"_ftnref12\">[12]<\/a>. En todo caso, estas dos fechas deben referirse a la constituci\u00f3n de San Andr\u00e9s como cabecera de misi\u00f3n, pues ya desde por lo menos 1649 es mencionado como \u201cpueblo y doctrina de San Andr\u00e9s\u201d y mucho antes de 1696 era uno de los pueblos de visita de Santa Isabel.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Santa Cruz de Tapacolmes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De acuerdo con las investigaciones de Griffen<a href=\"#_ftn13\" id=\"_ftnref13\">[13]<\/a>, Santa Cruz de Tapacolmes, hoy Rosales, fue primero un pueblo de visita de San Pedro de Conchos, despu\u00e9s, en 1694 se cambiaron los papeles: Santa Cruz se convirti\u00f3 en cabecera y San Pedro en pueblo de visita suyo. Su poblaci\u00f3n primitiva estaba compuesta de conchos y de indios tapacolmes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Nombre de Dios<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1697 los franciscanos fundan la misi\u00f3n de San Crist\u00f3bal de Nombre de Dios. En ese a\u00f1o se encontraba en estas tierras el ministro provincial de Zacatecas, fray Ger\u00f3nimo Mart\u00ednez, haciendo su visita can\u00f3nica a las misiones de Chihuahua. Dice un relato, que tomaremos como leyenda al no contar con una s\u00f3lida documentaci\u00f3n, que antes de llegar a lo que luego ser\u00eda Nombre de Dios, el padre Ger\u00f3nimo, acompa\u00f1ado de fray Alonso de Briones, hizo alto en un bosquecillo que estaba en la parte oriental del r\u00edo Chuv\u00edscar, en donde ahora est\u00e1 la capilla de Santa Rita. Ah\u00ed se detuvieron a descansar y celebraron la Santa Misa bajo los \u00e1rboles. Era el 22 de mayo, fiesta precisamente de la santa que despu\u00e9s ser\u00eda patrona de Chihuahua, no por decreto de las autoridades sino por aclamaci\u00f3n popular.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que s\u00ed es hist\u00f3rico es que en Nombre de Dios los indios conchos que ah\u00ed habitaban le suplicaron al P. Mart\u00ednez que les proporcionara atenci\u00f3n espiritual, pues aunque ya la recib\u00edan de Santa Isabel, quer\u00edan ministro propio, y por ese motivo se fund\u00f3 la misi\u00f3n de San Crist\u00f3bal de Nombre de Dios en ese lugar que antes se llamaba Navocolaba. El provincial sigui\u00f3 su camino, pero les dej\u00f3 como pastor a su compa\u00f1ero fray Alonso de Briones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La misi\u00f3n de Nombre de Dios ten\u00eda como pueblos de visita varias doctrinas que fue fundando en los a\u00f1os sucesivos en los alrededores: San Antonio del Chuv\u00edscar, San Ger\u00f3nimo (Aldama) y San Juan Bautista de Cholomes o de los Alamillos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>5.3 Siglo XVIII<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El siglo XVII fue el siglo de oro de las fundaciones franciscanas en el estado. Pocas fueron las que se fundaron en el siglo XVIII, entre ellas la de Chihuahua, como veremos m\u00e1s adelante. M\u00e1s que nuevas fundaciones, en este siglo tienen lugar tres actividades:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Se secularizan muchas de las misiones fundadas en el siglo anterior, por ejemplo: San Francisco de Conchos en 1755, San Antonio de Casas Grandes en 1758, San Pedro de Alc\u00e1ntara de Namiquipa en 1763, San Jer\u00f3nimo en 1789, Paso del Norte, etc.<\/li>\n\n\n\n<li>Las misiones que quedan se reagrupan a veces en forma distinta. Se crea la custodia de Parral y se crean los conventos de guardian\u00eda, de San Francisco de Conchos, Chihuahua y San Andr\u00e9s.<\/li>\n\n\n\n<li>Los franciscanos del Colegio Apost\u00f3lico de Guadalupe de Zacatecas toman la mayor parte de las misiones de la Tarahumara al ser expulsados los jesuitas en 1767.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 4 de junio de 1707 la misi\u00f3n de San Francisco de Conchos fue elevada por la provincia de Zacatecas a la categor\u00eda de convento de guardian\u00eda y se le dio jurisdicci\u00f3n sobre las misiones de San Antonio de Julimes, San Pedro de Conchos, Nombre de Dios, San Andr\u00e9s de Tarahumares, Nat\u00edvitas de Bach\u00edniva, San Pedro de Alc\u00e1ntara de Namiquipa y San Antonio de Casas Grandes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1773 son elevados tambi\u00e9n a guardian\u00eda los conventos de Chihuahua y San Andr\u00e9s, aunque \u00e9ste dur\u00f3 muy poco como tal, pues en 1778 se le priv\u00f3 de esa categor\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1746 el cap\u00edtulo intermedio de la provincia de Zacatecas pide al virrey que se d\u00e9 por desamparada la misi\u00f3n de Casas Grandes por no haber ya indios en ella, pero el decreto a\u00f1ade que si se cree necesario que la misi\u00f3n contin\u00fae, que se mande que se incorporen en ella los indios que hab\u00eda bautizado poco antes en la sierra el P. Fr. Andr\u00e9s Mendoza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La Custodia de San Antonio de Parral<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En vista de la importancia creciente que iban teniendo las misiones en el estado de Chihuahua, la Provincia de Zacatecas vio la conveniencia de erigir una custodia que las agrupara a todas. Se hicieron los tr\u00e1mites de rigor y en 1714 se alcanz\u00f3 del papa Clemente XI la bula de erecci\u00f3n. Esta bula se ejecut\u00f3 en el Cap\u00edtulo Provincial del 30 de enero de 1717, nombr\u00e1ndose como primer custodio a fray Antonio de Mendigutia. La nueva custodia comprend\u00eda todas las misiones franciscanas situadas desde el Valle de San Bartolom\u00e9 hasta la misi\u00f3n de Casas Grandes. Quedaban exceptuadas las misiones situados a ambos lados del R\u00edo Grande&nbsp; hasta Ojinaga y las que estaban el sur de Paso del Norte hasta Ojo Caliente, por estar comprendidas en la Custodia de Nuevo M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">6 FRANCISCANOS DE LA CUSTODIA DE NUEVO M\u00c9XICO<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Fray Agust\u00edn Rodr\u00edguez y compa\u00f1eros m\u00e1rtires<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1581 el convento de San Bartolom\u00e9 estaba ya en plena actividad. Hab\u00eda ah\u00ed un fraile, hermano lego, llamado fray Agust\u00edn Rodr\u00edguez, llamado tambi\u00e9n por algunos cronistas de aquel tiempo fray Agust\u00edn Ruiz. Este fraile estaba animado de un gran celo misionero y le parec\u00eda que en donde viv\u00eda ya pocos indios quedaban por convertir. Sue\u00f1a con adentrarse en el misterioso norte, al que los exploradores mencionan como poblado por indios que viven en ciudades de oro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con permiso de sus superiores se va a la ciudad de M\u00e9xico a convencer a las autoridades, tanto civiles como las de su provincia franciscana del Santo Evangelio, de que le faciliten personal para emprender la evangelizaci\u00f3n de esa regi\u00f3n a la que el mismo llam\u00f3 la Nueva M\u00e9xico. Dos frailes del convento de San Francisco se apuntan para seguirlo, ellos son fray Francisco L\u00f3pez y fray Juan de Santa Mar\u00eda, ambos sacerdotes. El virrey le proporciona una escolta de diez soldados, que tienen como jefe a Francisco S\u00e1nchez Chamuscado,&nbsp; y con ellos parten los frailes hacia el norte. Se detienen algunos d\u00edas en Santa B\u00e1rbara y luego prosiguen su camino siguiendo primero el curso del r\u00edo Conchos y luego el del r\u00edo Grande hasta llegar al sitio donde se fundar\u00e1 despu\u00e9s el Paso del R\u00edo del Norte. Contin\u00faan r\u00edo arriba, atraviesan las tierras de los indios mansos, piros y jumanos y llegan a las de los indios taos o tioas y por donde van pasando no desaprovechan los frailes la oportunidad de predicarles la Palabra de Dios. En general son bien recibidos pero los soldados espa\u00f1oles, viendo que ellos son pocos y los indios muchos, temen por su seguridad y se quieren devolver por refuerzos. Los frailes, sin embargo deciden quedarse solos y los soldados parten sin ellos a Santa B\u00e1rbara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al no saber m\u00e1s de ellos, en noviembre de 1582 sale de Santa B\u00e1rbara otra expedici\u00f3n, esta vez de catorce soldados al mando del capit\u00e1n don Antonio de Espejo, y en la que iba tambi\u00e9n un franciscano, fray Bernardino Beltr\u00e1n. Al llegar a Nuevo M\u00e9xico la expedici\u00f3n se encontr\u00f3 con la desagradable noticia de que los tres frailes hab\u00edan sido asesinados por los indios mansos y jumanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La Custodia de la Conversi\u00f3n de San Pablo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia de los franciscanos en Nuevo M\u00e9xico es apasionante y heroica. Su custodia es la que m\u00e1s m\u00e1rtires dio a la Iglesia en tiempos de la Colonia: 33 frailes asesinados por los indios. Hay que aclarar que las misiones de Nuevo M\u00e9xico, al contrario de las de la Nueva Vizcaya, no depend\u00edan de la provincia de San Francisco de Zacatecas, sino directamente de la Provincia madre del Santo Evangelio. \u00c9sta daba, pues, un salto por encima de Durango y Chihuahua, y se extend\u00eda por las extensas regiones del Nuevo M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1598 sale de Santa B\u00e1rbara otra expedici\u00f3n hacia Nuevo M\u00e9xico. Esta vez para emprender m\u00e1s en serio la conquista y colonizaci\u00f3n del territorio. La dirige don Juan de O\u00f1ate y lo acompa\u00f1an diez franciscanos (ocho sacerdotes y dos legos). \u00c9stos van a reemprender la evangelizaci\u00f3n que hab\u00edan iniciado fray Agust\u00edn Rodr\u00edguez y sus compa\u00f1eros en 1581. Don Juan de O\u00f1ate toma posesi\u00f3n de Nuevo M\u00e9xico en nombre del rey de Espa\u00f1a. La \u201cToma\u201d se realiza el 30 de abril de 1598 en donde hoy est\u00e1n Ciudad Ju\u00e1rez y El Paso. La ceremonia comprende tambi\u00e9n una misa. Luego la expedici\u00f3n contin\u00faa hacia el norte y los franciscanos de reparten entre los pueblos indios. En 1600 un segundo grupo de franciscanos llega a Nuevo M\u00e9xico. De 1598 a 1608 los misioneros convierten a unos ocho mil indios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1616 o 1617 las misiones de Nuevo M\u00e9xico son tan numerosas y pr\u00f3speras, que son elevadas a la categor\u00eda de custodia con el nombre de Custodia de la Conversi\u00f3n de San Pablo del Nuevo M\u00e9xico, la cual queda agregada a la Provincia del Santo Evangelio. La Custodia de Nuevo M\u00e9xico interesa a la historia de la Iglesia y de las misiones de Chihuahua porque fue la que fund\u00f3 las misiones del norte del estado, que bordean el R\u00edo Bravo desde Paso del Norte hasta Ojinaga y hasta m\u00e1s adentro del estado en lo que hoy es municipio de Villa Ahumada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde su centro en Santa Fe, los misioneros irradiaron su actividad misional hacia todas direcciones, yendo tambi\u00e9n hacia el sur. En 1630 dos ilustres misioneros, fray Antonio de Arteaga y fray Garc\u00eda de San Francisco, fundan la misi\u00f3n de San Antonio de Senec\u00fa, en Nuevo M\u00e9xico. Ese mismo a\u00f1o fray Garc\u00eda de San Francisco funda la misi\u00f3n de Socorro, Nuevo M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe de Paso del Norte<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1659, estando fray Garc\u00eda de San Francisco en la misi\u00f3n de San Antonio de Senec\u00fa, fueron unos indios mansos, que de mansos no ten\u00edan nada, pues hasta entonces hab\u00edan resistido todo intento de evangelizaci\u00f3n, a rogarle que estableciera una misi\u00f3n entre ellos, que habitaban en ambas riveras del R\u00edo Grande del Norte, donde era el paso habitual entre el territorio de la Nueva Vizcaya y el de Nuevo M\u00e9xico. Fray Garc\u00eda accedi\u00f3 y el 8 de diciembre de 1659 construy\u00f3 en ese lugar, que habr\u00eda de ser Ciudad Ju\u00e1rez, una choza de paja con una capilla de ramas y lodo, que puso bajo la advocaci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe. La misi\u00f3n prosper\u00f3 en poco tiempo. En 1662 fray Garc\u00eda de San Francisco coloca la primera piedra de una iglesia m\u00e1s s\u00f3lida y en 1668 celebra su dedicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1680 fue un a\u00f1o tr\u00e1gico para las misiones y para toda la poblaci\u00f3n civil de Nuevo M\u00e9xico, formada por espa\u00f1oles e indios cristianizados. Los indios reacios a someterse a Espa\u00f1a organizan una gigantesca sublevaci\u00f3n interesando en ella a varias tribus. 400 espa\u00f1oles y 27 franciscanos mueren en la contienda. Antonio de Oterm\u00edn, gobernador de Nuevo M\u00e9xico, se refugia en Paso del Norte con tres mil&nbsp; personas. El Paso del Norte se convierte as\u00ed en capital del Nuevo M\u00e9xico de 1681 a 1693.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con indios piros y tompiros el gobernador Oterm\u00edn y el padre fray Francisco de Ayeta fundan en 1682 una misi\u00f3n en la orilla norte u oriente del r\u00edo Bravo. Le pusieron tambi\u00e9n el nombre de San Antonio de Senec\u00fa, en memoria de la que hab\u00eda sido destruida poco antes en Nuevo M\u00e9xico. Este pueblo fue destruido por una creciente del r\u00edo y en 1829 se funda el actual Senec\u00fa, de este lado del r\u00edo y que forma hoy un barrio de Ciudad Ju\u00e1rez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Otras misiones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La migraci\u00f3n hacia el sur, provocada por la revuelta de 1680, impuls\u00f3 en la misi\u00f3n de Guadalupe de Paso del Norte una intensa actividad misional. Fruto de ella fueron las misiones que se fundaron a lo largo del r\u00edo Bravo y m\u00e1s al sur, en la regi\u00f3n de Villa Ahumada. As\u00ed nacieron las misiones de San Francisco de los Sumas, a 12 leguas de Paso del Norte, a orillas del r\u00edo; la del Ojito de Samalayuca, administrada por fray Luis Beltr\u00e1n, que fue martirizado en dicho lugar en 1684; otras cuatro misiones entre los sumas al sur del R\u00edo Bravo, una de las cuales se encontraba posiblemente dentro del actual municipio de Villa Ahumada, fundadas incluso antes de 1680; una misi\u00f3n suma en los alrededores de \u00c1lamos de Pe\u00f1a; y, finalmente, la misi\u00f3n de Santa Rosa de Ojo Caliente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mapa elaborado por el visitador general de las misiones de Nuevo M\u00e9xico, fray Juan Miguel Menchero, entre 1746 y 1755, incluye a ambos lados del R\u00edo Bravo, en la parte que hoy es fronteriza con Texas, las misiones de Paso del Norte, San Lorenzo, Senec\u00fa, Ysleta, Socorro, Nuestra Se\u00f1ora de las Caldas, Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe, San Pedro, San Juan, San Francisco y San Crist\u00f3bal. En 1750 los sumas sublevados arrasan la misi\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora de las Caldas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los l\u00edmites entre los reinos de la Nueva Vizcaya y del Nuevo M\u00e9xico permanecieron inciertos hasta fines del primer tercio del siglo XVIII. No fue sino entre 1724 y 1728, durante su viaje a las Provincias Internas del Norte, cuando el visitador de presidios don Pedro de Rivera, fij\u00f3 la frontera sur de Nuevo M\u00e9xico en el r\u00edo del Carmen, donde est\u00e1 Ojo Caliente, 50 leguas al norte de la Villa de San Felipe el Real de Chihuahua. Cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s Nicol\u00e1s de Lafora ratific\u00f3 esos l\u00edmites.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>San Francisco de la Junta de los R\u00edos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 2 de junio de 1715 el sargento mayor don Juan Antonio Trasvi\u00f1a y Retes, acompa\u00f1ado de los padres fray Gregorio Osorio y fray Juan Antonio Garc\u00eda, funda la misi\u00f3n y villa de San Francisco de la Junta de los R\u00edos, que llegar\u00eda a ser Ojinaga, qued\u00e1ndose estos dos misioneros ah\u00ed para atenderla. Esta fue la culminaci\u00f3n de una serie de intentos misioneros que datan desde que fray Garc\u00eda de San Francisco visitara la regi\u00f3n cuando se encontraba en su misi\u00f3n de Paso del Norte. El maese de campo Juan Dom\u00ednguez de Mendoza tom\u00f3 posesi\u00f3n de estos terrenos en nombre de la Corona de Espa\u00f1a el 13 de junio de 1684.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fray Alonso de Paredes, en un informe al rey, en 1685, describe el curso del R\u00edo del Norte (R\u00edo Bravo) desde Santa Fe hasta su desembocadura en el Golfo de M\u00e9xico. Al llegar a la junta de los r\u00edos dice: \u201cA distancia de cien leguas de dicho paraje de Guadalupe (Paso del Norte) se junta con \u00e9ste (es decir, con el R\u00edo del Norte) otro r\u00edo (el Conchos)&#8230; se entra en la dicha caja del r\u00edo del Norte, y por esta raz\u00f3n se llama a aquel puesto la Junta de los R\u00edos, al cual el a\u00f1o pasado de 84 (1684) bajo el maese de campo Juan Dom\u00ednguez de Mendoza, con algunos soldados y en compa\u00f1\u00eda del padre predicador fray Nicol\u00e1s L\u00f3pez&#8230; y hallaron que el puesto era bueno, con disposici\u00f3n y tierras para coger y sembrar, y juntamente vieron muchos indios jumanos, rayados, opsumes, polulames, poloaques y otros&#8230;\u201d<a href=\"#_ftn14\" id=\"_ftnref14\">[14]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando la regi\u00f3n pertenec\u00eda todav\u00eda a Nuevo M\u00e9xico, el 25 de febrero de 1758 47 familias de Paso del Norte fundan el presidio de San Fernando de las Amarillas, con un franciscano como capell\u00e1n castrense.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre 1766 y 1768 se dan entre el obispo de Durango, don Pedro Tamar\u00f3n y Romeral y los franciscanos de la Provincia del Santo Evangelio de M\u00e9xico, un estira y afloja, porque aqu\u00e9l quer\u00eda secularizar varias misiones importantes de la Custodia de Nuevo M\u00e9xico, entre las cuales est\u00e1 la de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe de Paso del Norte, y \u00e9stos se resist\u00edan. Gana el obispo, pero de todos modos las mencionadas misiones siguen en manos de los franciscanos porque el obispado de Durango no tuvo cl\u00e9rigos que las atendieran. La secularizaci\u00f3n de la misi\u00f3n de Paso del Norte, la principal que la Custodia de Nuevo M\u00e9xico ten\u00eda en lo que hoy es el Estado de Chihuahua, no se realiz\u00f3 sino hasta el 19 de junio de 1798, cuando el vice-custodio fray Rafael Benavides hizo entrega de la misma al obispado de Durango.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">7 LOS FRANCISCANOS EN LA TARAHUMARA<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 24 de junio de 1767, en el ocaso del sol, el virrey marqu\u00e9s de Croix, en reuni\u00f3n con la real audiencia, con el arzobispo de M\u00e9xico y con otras autoridades, abre un paquete enviado por el rey Carlos III, con tres sobres sellados, cada uno dentro del otro. En el primero va s\u00f3lo su nombre. En el segundo se le dice que abra ese sobre precisamente en ese fecha y hora. En el tercero se le ordena que en un plazo perentorio debe expulsar a todos los jesuitas que hay en todas sus casas, colegios y misiones de M\u00e9xico. \u201cSi despu\u00e9s del embarque quedase en este sitio un solo jesuita, aunque fuese enfermo o moribundo, ser\u00e9is castigado con la pena de muerte. Yo el Rey\u201d, termina diciendo la carta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El encargado de poner en ejecuci\u00f3n esta orden en la Nueva Vizcaya fue el capit\u00e1n Lope de Cu\u00e9llar. La orden se llev\u00f3 a cabo implacablemente en los colegios de Parral y Chihuahua, en la misi\u00f3n de Chinarras y en las misiones de la Alta y la Baja Tarahumara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por orden del virrey, la mayor parte de las misiones de la Tarahumara fueron encomendadas a los franciscanos del Colegio Apost\u00f3lico de Propaganda Fide de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe de Zacatecas y algunas otras fueron entregadas al obispado de Durango.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Colegio Apost\u00f3lico de Propaganda Fide de N. Sra. de Guadalupe de Zacatecas, fundado en Guadalupe, Zacatecas, en 1707, fue el segundo de una serie de seminarios que fundaron los franciscanos en el territorio nacional entre 1682 y 1860, para formar misioneros para las misiones m\u00e1s dif\u00edciles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las misiones encomendadas a los franciscanos de Guadalupe fueron en un primer momento 15, pobladas en su mayor parte por tarahumares, y algunas por pimas, guaroj\u00edos, tubares y tepehuanes y a cada una de las cuales se les asign\u00f3 un religioso. Esas misiones, seg\u00fan la lista que nos da el padre Alcocer<a href=\"#_ftn15\" id=\"_ftnref15\">[15]<\/a>,&nbsp; son las siguientes:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tomochi, con 4 pueblos (Mpio. Guerrero).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tutuaca, con 4 pueblos (Mpio. Tem\u00f3sachi).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Batopilillas, con 3 pueblos (Mpio. Uruachi).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Santa Ana, con 2 pueblos (Mpio. Ch\u00ednipas).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ch\u00ednipas, con 2 pueblos (Mpio. Ch\u00ednipas).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Guazapares, con 3 pueblos (Mpio. Guazapares).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cerocahui, con 3 pueblos (Mpio. Urique).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Concepci\u00f3n de Tubares, con 2 pueblos (Mpio. Uruachi?).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Miguel de Tubares, con 3 pueblos (Mpio. Uruachi?).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Guaguachi, con 4 pueblos (Mpio. Guachochi).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Baborigame, con 7 pueblos (Mpio. Guadalupe y Calvo).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nabogame, con 3 pueblos (Mpio. Guadalupe y Calvo).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">T\u00f3nachi, con 5 pueblos (Mpio. Guachochi).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Baqueachi, con 4 pueblos (Mpio. Carich\u00ed).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Norogachi, con 3 pueblos (Mpio. Guachochi).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En total: 52 pueblos recibieron de repente los franciscanos en la Sierra Tarahumara. Al a\u00f1o siguiente se les entreg\u00f3 una misi\u00f3n m\u00e1s y pronto, por no poderlas atender el clero diocesano, recibieron otras cuatro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan William Merrill, que ha estudiado muy bien este periodo, \u201cLa mayor\u00eda de las misiones que pasaron al clero secular se deterioraron r\u00e1pidamente&#8230; En contraste, las misiones que pasaron a manos de los franciscanos del Colegio Apost\u00f3lico de Propaganda Fide de Guadalupe de Zacatecas florecieron hasta 1830, cuando la responsabilidad de estas misiones fue transferida a las provincias franciscanas de Zacatecas y Jalisco&#8230;\u201d<a href=\"#_ftn16\" id=\"_ftnref16\">[16]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos dice tambi\u00e9n el mismo autor que los franciscanos siguieron, en general, los mismos m\u00e9todos misionales de los jesuitas, tratando de congregar a los ind\u00edgenas en pueblos, a fin de hacer m\u00e1s f\u00e1cil su organizaci\u00f3n civil y su evangelizaci\u00f3n, aunque en ese intento fracasaron en gran parte al igual que los jesuitas. En el aspecto econ\u00f3mico sufrieron mucho al principio, pues al ser expulsados los jesuitas, todas las posesiones de las misiones fueron incautadas y no se las devolvieron hasta 1771 y de una manera incompleta. A pesar de eso, en lo que quedaba del siglo XVIII los franciscanos lograron sostener la evangelizaci\u00f3n y adem\u00e1s repararon muchas iglesias que estaban en ruinas y hasta construyeron otras, entre ellas la magn\u00edfica iglesia de Satev\u00f3 de Batopilas, terminada a principios del siglo XIX.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muy poco despu\u00e9s de la entrega de las misiones jesuitas al clero diocesano y a los franciscanos, las primeras, que eran ocho, y que luego subieron a 11, apenas pod\u00edan sostener su labor pastoral, de hecho, algunas fueron tomadas por los franciscanos, de manera que \u00e9stas de 16 subieron a 20, como ya vimos. Las misiones atendidas por el Colegio de Guadalupe, en cambio, que atend\u00edan a unos 14,000 tarahumares, iban progresando, tanto que el comandante general de las Provincias Internas, don Pedro de Nava, les pide a los franciscanos que contin\u00faen en su puesto aun despu\u00e9s de cumplidos los diez a\u00f1os que cada uno tiene como compromiso de estar ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">8 LOS FRANCISCANOS EN LA CIUDAD DE CHIHUAHUA<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque siempre fue m\u00e1s importante el convento de Parral, porque ah\u00ed fue la sede de la custodia desde 1717, de la que depend\u00edan todas las misiones y conventos del estado de Chihuahua, nos interesa fijarnos de una manera especial en el convento de Chihuahua, por estar ubicado en nuestra ciudad capital y porque fue escenario de importantes acontecimientos hist\u00f3ricos de repercusi\u00f3n nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1707, al comenzar a funcionar otra vez las minas de Santa Eulalia, abandonadas desde hac\u00eda a\u00f1os, los mineros comenzaron a utilizar el r\u00edo Chuv\u00edscar instalando en sus orillas diversas haciendas de beneficio. Un documento de la \u00e9poca nos cuenta que el minero Bartolom\u00e9 G\u00f3mez, vecino del Real de Cusihuiriachi, comenz\u00f3 a formar un n\u00facleo de poblaci\u00f3n en el mismo a\u00f1o de 1707, al que bautiz\u00f3 con el nombre de San Francisco de Chihuahua, y que lo hizo \u201ccon consentimiento de los indios naturales del citado pueblo de Nombre de Dios y su ministro doctrinero Fray Francisco Mu\u00f1oz\u201d<a href=\"#_ftn17\" id=\"_ftnref17\">[17]<\/a>. Tal vez este asentamiento estaba en el lado norte del r\u00edo Chuv\u00edscar, que pertenec\u00eda a los indios de la misi\u00f3n de Nombre de Dios y por eso intervinieron \u00e9stos dando su permiso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al fundarse la nueva villa el 12 de octubre de 1709, su car\u00e1cter franciscano qued\u00f3 de manifiesto al escogerse como nombre para la misma el de San Francisco de As\u00eds, que fue nombrado patrono. Si los franciscanos misionaban ya los alrededores, es de suponer que ellos fueran de los primeros sacerdotes que atendieran a la poblaci\u00f3n. Sin embargo, la nueva parroquia no se les encomend\u00f3 a ellos, sino al clero secular, porque no se trataba de una misi\u00f3n sino de un real de minas conformado por espa\u00f1oles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde sus inicios y durante todo el siglo XVIII la ciudad de Chihuahua fue muy devota de San Francisco. Llevaba su nombre y \u00e9l era su patrono, y aun despu\u00e9s de que la villa cambi\u00f3 su nombre por orden real por el de San Felipe, San Francisco sigui\u00f3 siendo el patrono de la parroquia, erigida bajo la advocaci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora de Regla y San Francisco de As\u00eds. En 1717 el general don Jos\u00e9 de Orio y Zubiate solicita y obtiene licencia de la autoridad para que se organicen cada a\u00f1o las fiestas en honor del santo patrono, incluyendo la octava anterior. Desde entonces Chihuahua sigui\u00f3 celebrando cada a\u00f1o con gran regocijo y despliegue de recursos la fiesta de San Francisco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La fiesta, en su aspecto religioso y profano, comprend\u00eda \u201cnovenario, misa solemne con su correspondiente serm\u00f3n, luminarias, cohetes, fuegos de artificio, m\u00fasicas populares, bailes, reparto de refrescos y aguardiente y corridas de toros\u201d<a href=\"#_ftn18\" id=\"_ftnref18\">[18]<\/a>. En ciertos periodos la fiesta deca\u00eda pero luego se volv\u00eda a levantar, hasta que en 1825 se suprimi\u00f3, al menos en lo que ten\u00eda que ver con la participaci\u00f3n de las autoridades civiles, en virtud de una ley general del 27 de noviembre de 1824 que reglamentaba las festividades religiosas que deber\u00edan guardarse oficialmente y entre las que no estaba incluida la de San Francisco de As\u00eds. En 1891, al erigirse la di\u00f3cesis de Chihuahua, el templo parroquial qued\u00f3 como catedral bajo la advocaci\u00f3n de la Santa Cruz y San Francisco dej\u00f3 de ser patr\u00f3n tambi\u00e9n de la parroquia, la \u00fanica que exist\u00eda en la ciudad en ese tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El principal motivo que trajo a los franciscanos a la nueva villa fue dar atenci\u00f3n espiritual a un buen n\u00famero de vecinos que pertenec\u00edan a la Tercera Orden de San Francisco y que seguramente fueron quienes reclamaron su presencia. Fray Miguel de N\u00e1jar fue el comisionado por el padre provincial para fundar la Tercera Orden. En 1717 se erige un convento peque\u00f1o, de los que llaman vicar\u00eda o de presidencia. La erecci\u00f3n la hizo la provincia de Zacatecas, contando con la aprobaci\u00f3n del gobernador de la Nueva Vizcaya&nbsp; don Manuel de San Juan y Santa Cruz, y del obispo de Durango don Pedro Tapiz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya se contaba con la fundaci\u00f3n can\u00f3nica del convento y de la Tercera Orden, pero todav\u00eda no hab\u00eda convento ni templo. Tal vez el franciscano contaba con una casa provisional prestada por alg\u00fan vecino. Poco despu\u00e9s el padre fray Miguel de N\u00e1jar solicita al Cabildo que se le proporcione un terreno para edificar la casa y la capilla para dicha asociaci\u00f3n. Justifica su petici\u00f3n con estas palabras: \u201cpor cuanto se hallan en esta villa muchas personas, hombres y mujeres, profesos de la Tercera Orden de mi Ser\u00e1fico Padre San Francisco, como ovejas sin pastor, juntamente con otros muchos que desean servir a Dios en esta orden\u201d<a href=\"#_ftn19\" id=\"_ftnref19\">[19]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;La Orden Tercera de San Francisco era muy popular en Chihuahua. A ella pertenec\u00edan muchos de los hombres y mujeres m\u00e1s destacados en la sociedad. Nos cuenta Almada que todav\u00eda muy entrado el siglo XIX, el gobernador don Mariano Orcasitas, que era terciario, dispuso que la fecha para la toma de posesi\u00f3n del congreso y del gobierno del estado fuera el 4 de octubre, fiesta de San Francisco de As\u00eds, fecha que ha quedado fijada hasta el presente. Al morir Orcasitas, se le sepult\u00f3, de acuerdo con su \u00faltima voluntad, con el h\u00e1bito de San Francisco y sin ata\u00fad. Las constituciones de la Tercera Orden de Chihuahua fueron aprobadas por el provincial fray Ger\u00f3nimo Rojas (1748-1751).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Volviendo al padre N\u00e1jar, el Cabildo respondi\u00f3 positivamente a su petici\u00f3n el 4 de junio de ese a\u00f1o de 1721. En acta de esa fecha informa que el corregidor don Jos\u00e9 de Orio y Zubiate dona para la capilla de Terceros, o para convento, si con el tiempo se llegara a fundar, un solar que ten\u00eda en la calle del Colegio de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, donde posee varias piezas de adobe y un terreno con mucho fondo y cercado. El Cabildo, por su parte, a\u00f1ade a la donaci\u00f3n otro terreno contiguo al mencionado, y se le entrega al padre N\u00e1jar el testimonio o t\u00edtulo de posesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se comenz\u00f3 entonces la construcci\u00f3n gracias a las aportaciones que hac\u00edan los terciarios y otros donantes, entre ellos la viuda del general Orio y Zubiate, que dej\u00f3 en su testamento la cantidad de dos mil pesos para tal fin. La bendici\u00f3n de la iglesia se verific\u00f3 el 4 de octubre de 1726, d\u00eda de San Francisco, siendo superior del convento fray Antonio Aparicio. La capilla de San Antonio se construy\u00f3 bajo la direcci\u00f3n del maestro don Jos\u00e9 de la Cruz, que se estaba encargando de la construcci\u00f3n de la iglesia parroquial y se concluy\u00f3 en 1738. La torre de la iglesia se encomend\u00f3 en 1740 al alba\u00f1il Nicol\u00e1s Mu\u00f1oz, que la termin\u00f3 al a\u00f1o siguiente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A este convento se le llama con frecuencia \u201chospicio\u201d, pues adem\u00e1s de atender a la Tercera Orden, serv\u00eda tambi\u00e9n para hospedar a los frailes que ven\u00edan a la villa para arreglar asuntos espirituales o econ\u00f3micos. Tambi\u00e9n hay que notar que el templo y el convento se pusieron bajo la advocaci\u00f3n de San Jos\u00e9, no de San Francisco, puesto que este t\u00edtulo ya lo ten\u00eda la parroquia, aunque habitualmente en los documentos oficiales de la provincia se le menciona con el nombre de \u201cconvento de San Felipe de Chihuahua\u201d o \u201cconvento de Chihuahua\u201d, pero haciendo referencia a la poblaci\u00f3n donde est\u00e1, m\u00e1s bien que a la advocaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fecha importante para el convento de San Jos\u00e9 de la villa de Chihuahua es el 18 de febrero de 1773, pues en ese d\u00eda la provincia lo asciende a la categor\u00eda de guardian\u00eda, de las que s\u00f3lo hab\u00eda doce en toda la provincia de Zacatecas. Le asign\u00f3 ocho religiosos, aunque rara vez logr\u00f3 reunirse ese n\u00famero. En esa fecha tambi\u00e9n fue elevado a guardian\u00eda, como ya vimos, el convento de San Andr\u00e9s, pero quedando Chihuahua con la precedencia, s\u00f3lo sujeto a la custodia de Parral y \u00e9sta, a su vez, a la provincia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En junio de ese mismo a\u00f1o de 1773 el gobernador Jos\u00e9 de Fayni da su autorizaci\u00f3n para que se ejecute esa determinaci\u00f3n de la provincia, de convertir el convento de Chihuahua en guardian\u00eda, y en seguida el Ayuntamiento de Chihuahua se dirige al rey Carlos III pidi\u00e9ndole que ajuste la asignaci\u00f3n econ\u00f3mica que le corresponde al convento de acuerdo con su nueva categor\u00eda. Como esto se demoraba, todav\u00eda el 9 de agosto los franciscanos insisten ante el gobernador para que se sigan llevando hasta su completa realizaci\u00f3n los tr\u00e1mites comenzados en junio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La Independencia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La insurgencia que tuvo como detonante el Grito del Cura Hidalgo en su parroquia de Nuestra Se\u00f1ora de los Dolores, conoci\u00f3, como sabemos, uno de sus m\u00e1s tr\u00e1gicos desenlaces en la ciudad de Chihuahua con la aprehensi\u00f3n y fusilamiento de Hidalgo y de otros cabecillas principales del levantamiento. De un hecho tan conocido aqu\u00ed s\u00f3lo me interesa recordar la parte que les toc\u00f3 protagonizar a los franciscanos y a su convento de Chihuahua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hidalgo y su comitiva fueron aprehendidos el 21 de marzo de 1811 en Acatita de Baj\u00e1n. En el grupo se contaban, adem\u00e1s de \u00e9l otros diez sacerdotes: dos franciscanos, fray Carlos Medina y fray Bernardo Conde, un mercedario, un carmelita y seis sacerdotes seculares. Todos fueron llevados a Durango, excepto el padre Juan Salazar, que fue conducido a Monclova. Hidalgo y los principales oficiales laicos fueron conducidos a Chihuahua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La raz\u00f3n de llevar a los cl\u00e9rigos a Durango fue que ah\u00ed resid\u00eda el obispo y las autoridades quer\u00edan que \u00e9ste los degradara para poder fusilarlos. El obispo Olivares se negaba a degradarlos y le daba largas al asunto para evitar que sufrieran la pena de muerte. Esto hizo que el proceso de alargara m\u00e1s de un a\u00f1o. Finalmente, el obispo, que era ya viejo, muri\u00f3 el 26 de febrero de 1812 y esto abri\u00f3 el camino para acelerar el proceso. De los nueve procesados s\u00f3lo cinco fueron condenados a muerte, entre ellos estaban los dos franciscanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El padre Bernardo Conde era de la provincia de Michoac\u00e1n y el padre Carlos Medina de la provincia de Zacatecas. Aunque no est\u00e1 en la lista inicial de los aprehendidos, sino que probablemente fue aprehendido despu\u00e9s y fusilado con ellos, hay que sumar al padre Ignacio Jim\u00e9nez, tambi\u00e9n de la provincia de Zacatecas. En un amplio comunicado el provincial de Zacatecas da cuenta de la muerte de los dos religiosos de su provincia, \u201cpor haber sido traidores a Dios, al Rey y a la Patria\u201d, aunque dejando bien claro que murieron en paz con Dios y se manda ofrecer sufragios por ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por su parte, Hidalgo y sus compa\u00f1eros llegaron a Chihuahua el 23 de abril de 1811. Hidalgo, Aldama, Allende y Jim\u00e9nez fueron encerrados en el ex-colegio de los jesuitas, utilizado entonces como hospital militar, mientras que a once de ellos se les dio el convento de franciscano como c\u00e1rcel, ocupando las mismas celdas que serv\u00edan de habitaci\u00f3n a los religiosos. Uno por uno fueron siendo sacados de ah\u00ed los prisioneros para fusilarlos en diferentes d\u00edas de mayo y de junio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por esta lista nos enteramos de que el convento no era peque\u00f1o, pues a Onofre Portugal le toc\u00f3 la celda n\u00famero 18.&nbsp; Por lo menos al ingreso de los prisioneros se llen\u00f3 el convento, pues en ese momento hab\u00eda en Chihuahua seis frailes: los padres fray Jos\u00e9 T\u00e1rraga, que era el guardi\u00e1n, fray Jos\u00e9 Rold\u00e1n, fray Eusebio Galindo, fray Jos\u00e9 Barreda, fray Luis Salgado y el hermano fray Alonso Vel\u00e1zquez. Adem\u00e1s, estaba tambi\u00e9n en el convento el padre fray Jos\u00e9 Mar\u00eda Rojas, del Colegio de Guadalupe de Zacatecas y misionero de la Tarahumara, que por esos d\u00edas se encontraba en Chihuahua dando unas misiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ante el requerimiento del comandante general don Nemesio Salcedo, el obispo de Durango comisiona al can\u00f3nigo de Durango, don Francisco Fern\u00e1ndez Valent\u00edn para que se traslade a Chihuahua y proceda a la degradaci\u00f3n sacerdotal de Hidalgo. Este acto fue realizado el 27 de julio de 1811 por un tribunal eclesi\u00e1stico integrado por el mismo Fern\u00e1ndez Valent\u00edn, por don Mateo S\u00e1nchez \u00c1lvarez, cura de la parroquia, por fray Jos\u00e9 T\u00e1rraga, guardi\u00e1n de los franciscanos (en la paleograf\u00eda de los documentos de la \u00e9poca se le transcribe a veces con los apellidos Tamayo o Parra), y por don Juan Francisco Garc\u00eda, fungiendo como notario el mencionado fray Jos\u00e9 Mar\u00eda Rojas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despejado por la degradaci\u00f3n el camino para condenar a Hidalgo, \u00e9ste fue sentenciado a muerte y fusilado el 30 de julio. Antes de morir recibi\u00f3 los \u00faltimos sacramentos del padre fray Jos\u00e9 Mar\u00eda Rojas. Ese mismo d\u00eda su cad\u00e1ver decapitado fue sepultado en la capilla de la Santa Hermandad de penitencia, o Tercera Orden, en su capilla de San Antonio, aneja al templo de San Jos\u00e9. Los restos de Hidalgo fueron exhumados de ese lugar el 18 de agosto de 1823, para ser trasladados a M\u00e9xico. Tambi\u00e9n lo fueron los restos de Allende, Aldama y Jim\u00e9nez, que hab\u00edan sido sepultados en el camposanto de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La lucha por la independencia signific\u00f3 para los mexicanos de aquel tiempo una tr\u00e1gica divisi\u00f3n pues unos estaban en pro y otros en contra de la misma, tanto en la sociedad civil en general como en la Iglesia. Esta divisi\u00f3n afect\u00f3 tambi\u00e9n a las \u00f3rdenes religiosas y muy especialmente a los franciscanos. Ya vimos c\u00f3mo de los tres frailes fusilados en Durango dos pertenec\u00edan a la provincia de Zacatecas y uno a la de Michoac\u00e1n. Es obvio que los europeos se inclinaran m\u00e1s por la fidelidad al rey de Espa\u00f1a, la \u201cjusta causa\u201d, como le dec\u00edan, y los de origen americano, criollos y mestizos simpatizaran m\u00e1s con la idea de un M\u00e9xico independiente, aunque esta preferencia no era absoluta pues se dieron excepciones en ambos bandos. El provincial de esos tres a\u00f1os en que cay\u00f3 el inicio de la lucha insurgente era fray Jos\u00e9 Agust\u00edn de la Vega (1810-1813) quien, aunque era criollo, hizo todo lo posible por apartar a los frailes de la provincia de toda simpat\u00eda por la causa insurgente. Son varias las cartas circulares que escribi\u00f3, tanto para exhortar a los frailes a la fidelidad a la monarqu\u00eda espa\u00f1ola, como para reprobar a los \u201cinfidentes\u201d y para felicitar a los que se manten\u00edan fieles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este mismo provincial, reunido con su consejo el 25 de marzo de 1811, sentencia que los frailes que \u201chubiesen cooperado de alg\u00fan modo a la presente insurrecci\u00f3n, ya sea admitiendo t\u00edtulos o empleos, sean de la graduaci\u00f3n que sean, por el mismo hecho quedan privados para siempre de todos los oficios, honores, exenciones y privilegios que gozan por la religi\u00f3n, privados de decir misa si son sacerdotes, y de poder obtener empleos y recibir los sagrados \u00f3rdenes si son coristas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego menciona a los religiosos de su provincia de los que hasta ese momento se tiene noticia de que se han sumado a la lucha: fray Jos\u00e9 Berardo Villase\u00f1or (pariente cercano de Hidalgo), que falleci\u00f3 en Veracruz mientras se tramitaba su extradici\u00f3n a Espa\u00f1a; fray Melchor S\u00e1enz de la Santa; fray Carlos Medina (fusilado, como ya vimos, en Durango) y fray Sebasti\u00e1n Manrique (capellanes de los insurgentes); fray Anselmo P\u00e9rez; fray Antonio del R\u00edo; fray Bartolom\u00e9 Moreyra; fray Antonio M\u00e9ndez; fray Miguel Muro; fray Mariano Escobar; fray Raymundo Caro y fray Luis Oronoz (coristas); fray Mariano Lara y fray Jos\u00e9 Ramos (legos); fray Jos\u00e9 Antonio de Vargas, cura de Tlaxcalilla, que muri\u00f3 en esos d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tanto el padre Villase\u00f1or como el padre Vargas eran sacerdotes muy ilustres por su ciencia y por su vida religiosa, pero el que merece una menci\u00f3n especial es fray Luis G. Oronoz porque era de Chihuahua y a quien Almada le dedica una breve, pero muy interesante rese\u00f1a biogr\u00e1fica en su Diccionario. Siendo corista en Zacatecas se uni\u00f3 al ej\u00e9rcito insurgente y lleg\u00f3 a obtener el grado de teniente coronel. Fue aprehendido por los realistas, que lo indultaron y le permitieron volver a su convento. Pero pronto lo volvieron a aprehender por gestiones de su provincial, que lo acusaba de apostas\u00eda y de otros delitos durante el tiempo en que tom\u00f3 las armas. Condenado a muerte, se le permut\u00f3 esta pena por la de diez a\u00f1os de presidio en un convento de la Habana. Por un manifiesto que public\u00f3 en esa ciudad a favor de la insurgencia y para protestar por los malos tratos que recib\u00eda, se le envi\u00f3 preso a Espa\u00f1a, donde public\u00f3 otro manifiesto en el que acusaba a los virreyes Calleja y Apodaca de d\u00e9spotas y sanguinarios y reclamaba la libertad tanto para espa\u00f1oles como para mexicanos. Al proclamarse la Independencia pudo este fraile irreductible regresar a su Colegio de Guadalupe de Zacatecas, donde viv\u00eda todav\u00eda en 1825<a href=\"#_ftn20\" id=\"_ftnref20\">[20]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Consumada la Independencia la rueda de la fortuna, como es obvio, dio su vuelta y los que estaban abajo quedaron arriba, y viceversa. En la provincia franciscana de Zacatecas gobernaba como provincial fray Miguel Gonz\u00e1lez (1819-1822). El 15 de mayo de 1822 el Soberano Congreso Constituyente expide un decreto que ordena la liberaci\u00f3n y restituci\u00f3n del goce de sus primitivos derechos a las personas que se hallen presas, procesadas o perseguidas por causa de sus opiniones pol\u00edticas, es decir, en relaci\u00f3n a la Independencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n se expidi\u00f3 una ley que ordenaba que los nombramientos para cargos en las \u00f3rdenes religiosas no tuvieran en cuenta el origen de la persona, es decir, si era criollo o espa\u00f1ol, como lo mandaba una ley anterior, seg\u00fan la cual deb\u00edan de alternarse de acuerdo con su origen. Sin embargo, poco despu\u00e9s,&nbsp; el 10 de diciembre de 1827, el provincial fray Mariano Arias recibe un oficio por el que se ordena la suspensi\u00f3n de cargos y empleos de los espa\u00f1oles por nacimiento. Esto s\u00f3lo fue el preludio de una medida m\u00e1s dr\u00e1stica que se hab\u00eda de tomar el d\u00eda 20: la expulsi\u00f3n de todos los espa\u00f1oles del territorio nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este decreto afect\u00f3 fuertemente a Chihuahua, pues de los trece franciscanos de la provincia de San Francisco de Zacatecas que hab\u00eda ese a\u00f1o,&nbsp; fueron expulsados el 6 de febrero de 1828 por lo menos ocho por ser de origen espa\u00f1ol. Los franciscanos del Colegio de Guadalupe que trabajaban en la Tarahumara fueron todav\u00eda m\u00e1s afectados, pues aunque eran mexicanos, al ser expulsados los franciscanos espa\u00f1oles que trabajaban en la Alta California, el gobierno orden\u00f3 que los de la Tarahumara pasaran a hacerse cargo de aquellas misiones y en la Tarahumara fueron sustituidos por franciscanos de las provincias de Jalisco y de Zacatecas. Esta transferencia tuvo lugar entre 1828 y 1839. Algunos, sin embargo, para poder permanecer en la Tarahumara, pidieron su cambio a la provincia de Jalisco. Entre los franciscanos de la provincia de Jalisco que vinieron en esa ocasi\u00f3n cabe mencionar a fray Miguel de Tellechea, ilustre misionero que escribi\u00f3 una gram\u00e1tica de la lengua rar\u00e1muri.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Ruina de las misiones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El triunfo del partido liberal marca el inicio del fin de las misiones, lo cual habr\u00eda de llevar finalmente a la destrucci\u00f3n de las mismas \u00f3rdenes religiosas. El 19 de diciembre de 1833, el vicepresidente Valent\u00edn G\u00f3mez Far\u00edas inicia lo que se ha llamado la Primera Reforma. Expide una ley por la cual todos los curatos vacantes o por vacar sean provistos por cl\u00e9rigos seculares. Esto significaba ir excluyendo en un plazo muy corto a todos los religiosos de la cura de almas. A esto se a\u00f1adi\u00f3 la incautaci\u00f3n por parte del gobierno de los fondos con que se sosten\u00edan las misiones de California y Filipinas y \u00e9stas fueron completamente secularizadas. En otras partes del territorio nacional otras misiones franciscanas tambi\u00e9n tuvieron que ser entregadas al clero diocesano. Pero \u00e9ste, con muy escaso personal y poco preparado para ese tipo de trabajo pastoral, no las pudo atender bien y muchas quedaron abandonadas al poco tiempo. La medida fue tan impopular que el presidente Santa Anna suspendi\u00f3 la aplicaci\u00f3n de estas leyes en 1834, aunque ya en algunos casos, como en California, el da\u00f1o era irreversible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las leyes de G\u00f3mez Far\u00edas no eran sino el preludio del verdadero golpe que el gobierno liberal habr\u00eda de asestar a los religiosos, y en ellos contra toda la Iglesia. La Ley Lerdo, del 25 de junio de 1856, sobre la \u201cdesamortizaci\u00f3n de bienes de manos muertas\u201d, incluida poco despu\u00e9s en la Constituci\u00f3n de 1857, afectaba el r\u00e9gimen de propiedad de las misiones, que era comunitario, y los bienes de las comunidades ind\u00edgenas. El art\u00edculo 5\u00ba de la Constituci\u00f3n de 1857 prohib\u00eda los votos religiosos. Las Leyes de Reforma, de 1859, vinieron a completar y a reforzar la obra de la Constituci\u00f3n. La primera ley retomaba la de G\u00f3mez Far\u00edas, pero se refer\u00eda m\u00e1s directamente a la nacionalizaci\u00f3n de todos los bienes muebles e inmuebles pertenecientes a la Iglesia. Por esa misma ley se suprimieron todas las \u00f3rdenes religiosas y se prohibi\u00f3 la fundaci\u00f3n de nuevos conventos. Con todo esto se borraba de un plumazo el estilo de vida que hab\u00edan escogido libremente hombres tan ilustres y benem\u00e9ritos para la Patria como Pedro de Gante, Motolin\u00eda, Antonio Margil de Jes\u00fas, Jun\u00edpero Serra, Kino, Clavigero, y miles m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con esta medida los franciscanos no s\u00f3lo tuvieron que entregar sus misiones, sino tambi\u00e9n sus conventos en las ciudades. En el estado de Chihuahua, ya desde 1849 hab\u00edan sido secularizadas la mayor parte de las misiones de la Tarahumara. En 1859 quedaban s\u00f3lo cuatro y la \u00faltima, Guadalupe y Calvo, fue entregada en 1862.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En virtud de la mencionada ley de 1859, el convento de la ciudad de Chihuahua pas\u00f3 a manos del estado. En agosto de 1865 Benito Ju\u00e1rez, que se encontraba en Chihuahua, vendi\u00f3 el ex-convento franciscano y el ex-convento de jesuitas a don Jos\u00e9 Cordero en veinte mil pesos. Almada nos dice que ah\u00ed se estableci\u00f3 una escuela particular. En 1934 se estableci\u00f3 la Casa del Ni\u00f1o que depend\u00eda de la Beneficencia P\u00fablica, luego funcion\u00f3 ah\u00ed la Escuela Oficial N\u00famero 537 para varones y la Escuela Industrial Nocturna \u201cSor Juana In\u00e9s de la Cruz\u201d. El gobernador Foglio Miramontes cometi\u00f3 la barbaridad de mandar demoler ese edificio hist\u00f3rico tan entra\u00f1able no s\u00f3lo desde el punto de vista religioso sino civil, con el prop\u00f3sito de construir un edificio nuevo para la escuela, pero el proyecto se qued\u00f3 en los cimientos. Despu\u00e9s el terreno pas\u00f3 a particulares y ah\u00ed se construy\u00f3 un edificio para oficinas y negocios<a href=\"#_ftn21\" id=\"_ftnref21\">[21]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">9 QU\u00c9 ENSE\u00d1ABAN LOS MISIONEROS<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El contenido de la evangelizaci\u00f3n franciscana en M\u00e9xico estaba influenciada de dos corrientes complementarias: el evangelismo de San Francisco de As\u00eds, que llev\u00f3 al Santo a querer vivir el Evangelio sin glosa y a predicarlo as\u00ed con su palabra y con su ejemplo, y por otra parte el evangelismo de la reforma de la Iglesia espa\u00f1ola de los \u00faltimos a\u00f1os del siglo XV y principios del XVI.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La espiritualidad de San Francisco se distingue por su car\u00e1cter cristoc\u00e9ntrico y tiende a la perfecta imitaci\u00f3n del Se\u00f1or en su pobreza, amor, simplicidad y af\u00e1n por predicar la Palabra de Dios. Esto le da a la espiritualidad franciscana unos rasgos profundamente humanos que la hacen muy apta para ser acogida sobre todo por el pueblo sencillo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cuanto a los contenidos doctrinales b\u00e1sicos de la predicaci\u00f3n franciscana y sus aplicaciones morales en las comunidades ind\u00edgenas, podemos tomar como gu\u00eda la obra de un franciscano alem\u00e1n, fray Nicol\u00e1s Herborn, titulada \u201cEpitome convertendi gentes ad fidem Christi\u201d, que data de mediados del siglo XVI y que a\u00fan se reeditaba muy entrado el siglo XVII. Veamos un resumen del mismo que nos ofrece el P. Lino G\u00f3mez Canedo<a href=\"#_ftn22\" id=\"_ftnref22\">[22]<\/a>:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En primer lugar, la aceptaci\u00f3n de la fe cristiana exig\u00eda la destrucci\u00f3n de la idolatr\u00eda. Esta era la mayor lacra religiosa que los misioneros vieron en los naturales. Ya fuese resultado de la ignorancia o malicia de sus sacerdotes, de influjo del demonio o de ambos factores, con la idolatr\u00eda no cab\u00edan compromisos ni adaptaciones. Tampoco eran admisibles los sacrificios humanos, aunque se llevasen a cabo con fines religiosos. Del mismo modo deb\u00edan ser extirpados sin contemplaciones algunos pecados particularmente repugnantes como la sodom\u00eda. Estas tres cosas fueron consideradas como absolutamente inadmisibles en una sociedad cristiana y por ello se consider\u00f3 que era admisible el uso de la fuerza para destruirlas. Con la nueva fe y \u201cpolic\u00eda cristiana\u201d resultaban asimismo incompatibles otros aspectos de la vida y sociedad ind\u00edgenas, tales como la poligamia y las borracheras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Herborn propon\u00eda el siguiente esquema de predicaci\u00f3n y catequesis: 1) Que hay un solo Dios omnipotente, creador de todo, y que los \u00eddolos nada son ni tienen car\u00e1cter divino algunos ni pueden ayudarnos; 2) Que Cristo redentor, que naci\u00f3 de la Virgen Mar\u00eda, reina sobre todo y juzgar\u00e1 a todos, d\u00e1ndoles premio o castigo; 3) Que el Esp\u00edritu Santo sostiene y dirige a la Iglesia, contra la cual no han prevalecido ni prevalecer\u00e1n sus enemigos, antes se dilatar\u00e1 cada d\u00eda m\u00e1s, propag\u00e1ndose hasta los fines del mar oc\u00e9ano. Deb\u00eda habl\u00e1rseles tambi\u00e9n del perd\u00f3n de los pecados y de la resurrecci\u00f3n de la carne. Se les ense\u00f1aba a orar recomendando principalmente el empleo del Padrenuestro. Un tema frecuente de predicaci\u00f3n eran las bienaventuranzas para que los naturales comprendieran \u201cc\u00f3mo debe ser un cristiano\u201d: \u00edntegro en su conducta, tranquilo, sereno, humilde, manso y misericordioso. Deb\u00eda inculc\u00e1rseles la necesidad de observar los Mandamientos del Dec\u00e1logo y los preceptos de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otra gu\u00eda, escrita en M\u00e9xico para los misioneros, es la de fray Juan Focher, que sistematiz\u00f3 las ideas misionol\u00f3gicas de la orden en su obra: \u201cItinerario cat\u00f3lico\u201d, publicada en Sevilla en 1574. Para el autor, \u201cpredicar el Evangelio a las gentes\u201d es la funci\u00f3n m\u00e1s alta del religioso, a la que fue llamado por Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan esta obra, a los que solicitaban el bautismo deb\u00eda comenzar por expon\u00e9rseles estas tres verdades 1) Que Dios es creador de cuanto existe; 2) Que su Hijo se encarn\u00f3 y 3) Que Dios dar\u00e1 la vida eterna a los cristianos. Focher da mucha importancia a la catequesis que se debe continuar dando a los ne\u00f3fitos despu\u00e9s del bautismo y reprueba el que se bautice gente sin ton ni son, haciendo cuentas alegres con los n\u00fameros, y despu\u00e9s abandonarlos a su suerte sin ayudarlos a madurar en la fe<a href=\"#_ftn23\" id=\"_ftnref23\">[23]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s de la evangelizaci\u00f3n propiamente dicha, los franciscanos iniciaban a los indios en la vida civil: formaban coros y los iniciaban en el canto y la m\u00fasica, establec\u00edan escuelas donde les ense\u00f1aban la lengua castellana y a leer y escribir, les ense\u00f1aban a sembrar y a criar ganado, fundaban hospitales y les ense\u00f1aban t\u00e9cnicas de curaci\u00f3n (\u201cPor peque\u00f1o que sea el pueblo, tiene un hospital, en que se asiste a los necesitados y desvalidos\u201d, dice Arlegui), y tambi\u00e9n les ense\u00f1aban oficios. Mientras m\u00e1s primitivas eran las tribus con que trabajaban, como las del norte, m\u00e1s dif\u00edcil era lograr algo con los indios y se les procuraba ganar con regalitos de poca monta o con comida. Nos dice Arlegui con sentido del humor que hab\u00eda entre los misioneros de su tiempo el axioma de que a pesar de que San Pablo dice que la fe entra por el o\u00eddo, a los indios les entraba m\u00e1s bien por la boca. Eso es cosa de siempre: hace muy poco me escribi\u00f3 un amigo misionero que trabaja entre los borana, una tribu n\u00f3mada del norte de Kenya y al mencionar la dificultad que tienen los misioneros para reunir a los nativos en la iglesia, me comenta: \u201cSi la iglesia fuera un almac\u00e9n de ma\u00edz o frijol o arroz, sin falta se nos llenar\u00eda siempre\u201d<a href=\"#_ftn24\" id=\"_ftnref24\">[24]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Generalmente y cuando esto era posible, los franciscanos al llegar a un lugar poblado por tribus n\u00f3madas, pon\u00edan un \u201cpie de pueblo\u201d trasladando al lugar a indios ya cristianos para que dieran el ejemplo y atrajeran a los indios del lugar que miraban aquello con desconfianza. Ya constituida la comunidad, los misioneros pon\u00edan especial atenci\u00f3n a los ni\u00f1os, a los que ense\u00f1aban la doctrina todos los d\u00edas, y a los adultos los hac\u00edan acudir al centro misional los domingos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Los franciscanos y la educaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como todos los misioneros de todos los tiempos y de todos los lugares, los franciscanos en Chihuahua trataron, seg\u00fan sus medios, de prestar una atenci\u00f3n especial a la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os, tanto en las misiones como en las ciudades. A fines del siglo XVIII y principios del XIX los franciscanos ten\u00edan escuelas de primeras letras en Nombre de Dios, San Jer\u00f3nimo, Julimes, Guajuquilla y San Pablo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En diferentes ocasiones establecieron los franciscanos escuelas en sus conventos de Chihuahua y Parral. Seg\u00fan reza la placa conmemorativa que hoy vemos en el templo de San Francisco de Chihuahua, en este convento se estableci\u00f3 la primera escuela de educaci\u00f3n b\u00e1sica que existi\u00f3 en la ciudad en 1721. Este dato a m\u00ed me extra\u00f1a, pues como vimos, en ese a\u00f1o los franciscanos apenas estaban tratando de construir su convento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin pretender ahora dar una rese\u00f1a completa de la obra educativa de los franciscanos en Chihuahua, mencionar\u00e9 los siguientes datos que se refieren a una \u00e9poca ya tard\u00eda: El cap\u00edtulo provincial celebrado el 6 de febrero de 1768 decret\u00f3 que se establecieran estudios en los conventos ubicados en las ciudades donde los jesuitas hab\u00edan tenido colegios antes de su expulsi\u00f3n. Por ese motivo se estableci\u00f3 un estudio para j\u00f3venes con c\u00e1tedras de gram\u00e1tica y de filosof\u00eda en el convento de Chihuahua. Es interesante saber que el maestro que se hizo cargo de la c\u00e1tedra de filosof\u00eda en alg\u00fan a\u00f1o, y de gram\u00e1tica en otro, fue el padre fray Toribio J\u00e1quez, un famoso franciscano originario de Chihuahua, que ten\u00eda fama de santo. Desafortunadamente el estudio dur\u00f3 poco tiempo, seguramente por falta de personal que lo atendiera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1818, respondiendo a otra orden expresa de la provincia, se vuelve a abrir una escuela en el convento, esta vez para ni\u00f1os, la cual dur\u00f3 hasta 1821, pero \u00a1sin maestros que la atendieran! Lo mismo pas\u00f3 en Parral. Poco antes, el famoso fray Joaqu\u00edn Arenas, siendo capell\u00e1n del hospital militar que funcionaba en el ex-colegio de jesuitas, abri\u00f3, no por parte de la orden sino del ayuntamiento y de paga, un colegio de ense\u00f1anza secundaria con c\u00e1tedras de gram\u00e1tica latina y castellana. Esa escuela dur\u00f3 hasta 1818, en que el padre Arenas fue suspendido como capell\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">10 C\u00d3MO VIV\u00cdAN LOS MISIONEROS<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aun para el temple y la espiritualidad de los franciscanos reformados que vinieron a M\u00e9xico en el siglo XVI y que fueron los que, con altibajos, continuaron hasta el siglo XIX, la vida que ten\u00edan que llevar en las misiones del norte era muy dif\u00edcil de soportar. Ni las m\u00e1s urgentes amonestaciones de los cap\u00edtulos para que observaran la regla, ni las m\u00e1s estrictas reformas para que vivieran el ideal franciscano de pobreza y sacrificio, pod\u00edan lograr una m\u00ednima parte de lo que autom\u00e1ticamente, por el solo hecho de vivir en estas misiones, ten\u00edan que practicar los frailes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la descripci\u00f3n que hace Mendieta de los primeros franciscanos que llegaron a M\u00e9xico en el siglo XVI, aunque con altibajos y retrocesos, pero siempre persiguiendo el ideal, podr\u00edan ajustarse en mayor o menor medida la mayor\u00eda de nuestros misioneros del norte: \u201cAndaban descalzos y con h\u00e1bitos viejos y remendados. Dorm\u00edan en el suelo y un palo o piedra por cabecera. Ellos mismos tra\u00edan un zurroncillo en que llevaban el breviario y alg\u00fan libro para predicar, no consintiendo que se lo llevasen los indios. Su comida era tortillas, que es pan de los indios hecho de ma\u00edz, y aj\u00ed, que ac\u00e1 llaman chile, y capulines, que son cerezas de la tierra, y tunas. Su bebida siempre fue agua pura, porque vino no lo beb\u00edan ni lo que les ofrec\u00edan quer\u00edan recibir\u201d<a href=\"#_ftn25\" id=\"_ftnref25\">[25]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los misioneros se trasladaban generalmente a pie y recorr\u00edan distancias que hoy nos parecen imposibles, sobre todo si se tiene en cuenta que lo hac\u00edan muchas veces a trav\u00e9s de inmensos desiertos, en peligro de ser atacados por los indios o por las fieras, bajo un sol ardiente en verano o un fr\u00edo que calaba hasta los huesos en los inviernos norte\u00f1os. Muchas veces ten\u00edan para beber s\u00f3lo el agua que lograban exprimir a los cactus y nopales, y comer, como los indios, mezquites y pitayas. T\u00edpicos, pero no \u00fanicos, son los casos de fray Antonio Margil de Jes\u00fas, que recorri\u00f3 a pie desde Centroam\u00e9rica hasta Texas, o fray Jun\u00edpero Serra, que despu\u00e9s de llegar a pie desde Veracruz a la Sierra Gorda de Quer\u00e9taro, parti\u00f3 de ah\u00ed, tambi\u00e9n a pie, hacia la Alta California. Generalmente iban descalzos o a lo m\u00e1s, calzados con unas r\u00fasticas sandalias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La vida de los misioneros entre los indios no era nada f\u00e1cil. Muchas veces viv\u00edan totalmente alejados de todo contacto con los espa\u00f1oles o asentamientos civiles y aun de otros misioneros. Su principal peligro era la hostilidad de los indios, por lo que algunos murieron a manos de ellos o fueron terriblemente maltratados. Con su lenguaje tan emotivo, nos comenta as\u00ed el padre Arlegui las duras experiencias de aquellos misioneros: \u00abCuando los pobres (misioneros) salen de aquellas habitaciones \u00e1speras (es decir, cuando regresan de aquellos lugares en que misionan), vienen demudados, p\u00e1lidos y casi desnudos, y como at\u00f3nitos de tan horrorosa vida: porque a la verdad, es pensi\u00f3n terrible que hombres nacidos y criados&nbsp; en ciudades populosas de espa\u00f1oles, hechos a comunicar con gentes pol\u00edticas, se destinen por la obediencia a pasar la vida ajenos de toda comunicaci\u00f3n, con falta de lo necesario para el sustento y vestuario, oyendo la b\u00e1rbara lengua de los indios, sin tener quien les hable palabra en su nativo idioma, ni quien en sus enfermedades les pueda aplicar la m\u00e1s leve medicina ni dolerse de sus trabajos. Este es el non plus ultra de los trabajos que padecen nuestros religiosos\u201d<a href=\"#_ftn26\" id=\"_ftnref26\">[26]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, tambi\u00e9n se puede decir que los franciscanos con frecuencia se ganaron la estima de los indios, de manera que aunque \u00e9stos se rebelaran contra los espa\u00f1oles, muchas veces quisieron salvar a los misioneros de esa violencia. En alguna ocasi\u00f3n, en medio de un ataque de indios b\u00e1rbaros a las poblaciones o a las caravanas, los indios les dec\u00edan a los franciscanos: \u201cPadres, ap\u00e1rtense, a ustedes no les queremos hacer da\u00f1o\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sobre las razones de este respeto de los indios a los franciscanos, el siguiente testimonio, aunque del siglo XVI, nos puede aclarar algo. Al ser preguntados los indios por el presidente de la Real Audiencia por qu\u00e9 quer\u00edan tanto a los franciscanos, ellos respondieron: \u201cPorque los Padres de San Francisco andan pobres y descalzos como nosotros, comen de lo que nosotros, asi\u00e9ntanse en el suelo como nosotros, conversan con humildad entre nosotros, nos aman como a hijos; raz\u00f3n es que los amemos y busquemos como a padres\u201d<a href=\"#_ftn27\" id=\"_ftnref27\">[27]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">ARCHIVOS:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Archivo Hist\u00f3rico Municipal de Chihuahua (AHMCH).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Archivo de la Provincia Franciscana de Zacatecas (APFZ).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Archivo General de la Naci\u00f3n (AGN).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Archivo de la Misi\u00f3n de Guadalupe, Cd. Ju\u00e1rez (AMG).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Biblioteca Nacional de M\u00e9xico (BNM).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">LIBROS, REVISTAS Y PERI\u00d3DICOS:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alcocer, Jos\u00e9 Antonio OFM: <em>Bosquejo hist\u00f3rico de la Historia del Colegio de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe de Zacatecas y sus misiones, A\u00f1o de 1788.<\/em> M\u00e9xico 1958.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Almada, Francisco F.: <em>Diccionario de Historia, Geograf\u00eda y Biograf\u00eda Chihuahuenses<\/em>. Chihuahua 1968.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; <em>Gu\u00eda hist\u00f3rica de la Ciudad de Chihuahua.<\/em> Chihuahua 1984.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Arlegui, Jos\u00e9 OFM: <em>Cr\u00f3nica de la Provincia de N. P. San Francisco de Zacatecas<\/em>. M\u00e9xico 1851.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Benavides, Alonso OFM: <em>Revised Memorial of 1634<\/em>. Albuquerque 1945.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Chauvet, Fidel de Jes\u00fas OFM: <em>Los franciscanos en M\u00e9xico (1523-1980).<\/em> M\u00e9xico 1981.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Enr\u00edquez, Carlos: <em>Historia de la Misi\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe. Su templo y sus cambios<\/em>. Cd. Ju\u00e1rez 1984.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escobar, Jos\u00e9 U.: <em>Siete viajeros y unas apostillas del Paso del Norte<\/em>. Cd. Ju\u00e1rez 1943.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gallegos, Jos\u00e9 Ignacio: <em>Durango Colonial, 1563-1821<\/em>. M\u00e9xico 1960.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">G\u00f3mez Canedo, Lino OFM: <em>Evangelizaci\u00f3n y Conquista<\/em>. M\u00e9xico 1977.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Griffen, William B.: <em>Indian Assimilation in the Franciscan Areaof Nueva Vizcaya. <\/em>Tucson 1979.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Irigoyen P\u00e1ez, Alejandro: <em>De Acatita de Baj\u00e1n a la Capilla de San Antonio<\/em>. Chihuahua 1995.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mart\u00ednez, F\u00e9lix: <em>Apuntes para la historia de la Iglesia en Villa Ahumada<\/em>. Chihuahua 1986.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">McCarthy, Kieran R. OFM: <em>Los franciscanos en la frontera chichimeca<\/em>. En Historia Mexicana, XI (43) 1962, p. 321-360.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Marrill, William L.: <em>La \u00e9poca franciscana en la Tarahumara<\/em>. En: IV Congreso Internacional de Historia Regional Comparada, Actas 1993. Cd. Ju\u00e1rez 1995.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mota y Escobar, Alonso: <em>Descripci\u00f3n geogr\u00e1fica de los Reinos de Nueva Galicia, Nueva Vizcaya y Nuevo Le\u00f3n.<\/em> M\u00e9xico 1940.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pe\u00f1a, Francisco: <em>Estudio hist\u00f3rico sobre San Ls Potos\u00ed. <\/em>San Luis Potos\u00ed 1894.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ricard, Robert: <em>La conquista espiritual de M\u00e9xico.<\/em> M\u00e9xico 1995.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tamar\u00f3n y Romeral, Pedro: <em>Demostraci\u00f3n del vast\u00edsimo obispado de la Nueva Vizcaya, 1765<\/em>. M\u00e9xico 1937.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vetancurt, Agust\u00edn OFM: <em>Cr\u00f3nica de la Provincia del Santo Evangelio de&nbsp; M\u00e9xico, 1697<\/em>. M\u00e9xico 1971.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> Alcocer, Jos\u00e9 Antonio,&nbsp; o.c., p. 181.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a> Annuario Pontificio 1999.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\">[3]<\/a> G\u00f3mez Canedo, Lino, o.c. p. 137.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\">[4]<\/a> Pe\u00f1a, Francisco, o.c. Documento 1, p. 8<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref5\" id=\"_ftn5\">[5]<\/a> Arlegui, Jos\u00e9, o.c. p. 231.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref6\" id=\"_ftn6\">[6]<\/a> Arlegui, Jos\u00e9, o.c. p. 187.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref7\" id=\"_ftn7\">[7]<\/a> Gallegos, Jos\u00e9 Ignacio, o.c. p. 269.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref8\" id=\"_ftn8\">[8]<\/a> Arlegui, Jos\u00e9, o.c. p. 97.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref9\" id=\"_ftn9\">[9]<\/a> Griffen, William B., o.c. p. 74.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref10\" id=\"_ftn10\">[10]<\/a> Arlegui, Jos\u00e9, o.c. p. 97.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref11\" id=\"_ftn11\">[11]<\/a> Almada, Francisco, Diccionario, p. 463.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref12\" id=\"_ftn12\">[12]<\/a> Arlegui, Jos\u00e9, o.c. p. 97.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref13\" id=\"_ftn13\">[13]<\/a> Griffen, William B., o.c. p. 66.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref14\" id=\"_ftn14\">[14]<\/a> Texto en el art\u00edculo \u201cC\u00edbola-Quivira. El R\u00edo del Norte\u201d, en la revista Provincia, Cd. Ju\u00e1rez, Dic. 1956, p. 147.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref15\" id=\"_ftn15\">[15]<\/a> Alcocer, Jos\u00e9 Antonio, o.c. p. 147.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref16\" id=\"_ftn16\">[16]<\/a> Merrill, William L. O.c. p. 158.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref17\" id=\"_ftn17\">[17]<\/a> Acta del Cabildo de Justicia relativa a la fundaci\u00f3n de la ciudad de Chihuahua. En Revista Chihuahuense, 15 junio 1909, p. 1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref18\" id=\"_ftn18\">[18]<\/a> Almada, Francisco, Gu\u00eda Hist\u00f3rica de la Ciudad de Chihuahua,&nbsp; p. 180.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref19\" id=\"_ftn19\">[19]<\/a> AHMCH, Fondo Colonial, Exp. 15, Caja 3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref20\" id=\"_ftn20\">[20]<\/a> Almada, Diccionario, p. 380.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref21\" id=\"_ftn21\">[21]<\/a> Cf. Almada, Francisco, Gu\u00eda Hist\u00f3rica de la Ciudad de Chihuahua, p. 182.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref22\" id=\"_ftn22\">[22]<\/a> G\u00f3mez Canedo, Lino, o.c. p. 258-259.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref23\" id=\"_ftn23\">[23]<\/a> G\u00f3mez Canedo, Lino, o.c. p. 260.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref24\" id=\"_ftn24\">[24]<\/a> Carta del padre Angelo D\u2019Apice al autor, 10. 10. 1999.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref25\" id=\"_ftn25\">[25]<\/a> Citado por G\u00f3mez Canedo, Lino, o.c. 178.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref26\" id=\"_ftn26\">[26]<\/a> Arlegui, Jos\u00e9, o.c. p. 118.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref27\" id=\"_ftn27\">[27]<\/a> Citado por G\u00f3mez Canedo, Lino, o.c. p. 139.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","autores_historia":[56],"class_list":["post-1059","historia","type-historia","status-publish","hentry","autores_historia-dizan-vazquez"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivohistorico.com.mx\/25\/wp-json\/wp\/v2\/historia\/1059","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivohistorico.com.mx\/25\/wp-json\/wp\/v2\/historia"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivohistorico.com.mx\/25\/wp-json\/wp\/v2\/types\/historia"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/archivohistorico.com.mx\/25\/wp-json\/wp\/v2\/historia\/1059\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1060,"href":"https:\/\/archivohistorico.com.mx\/25\/wp-json\/wp\/v2\/historia\/1059\/revisions\/1060"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivohistorico.com.mx\/25\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1059"}],"wp:term":[{"taxonomy":"autores_historia","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivohistorico.com.mx\/25\/wp-json\/wp\/v2\/autores_historia?post=1059"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}