{"id":1190,"date":"2026-10-05T00:24:26","date_gmt":"2026-10-05T00:24:26","guid":{"rendered":"https:\/\/archivohistorico.com.mx\/25\/?post_type=historia&#038;p=1190"},"modified":"2026-10-05T00:24:29","modified_gmt":"2026-10-05T00:24:29","slug":"un-templo-dos-siglos-y-una-devocion-el-santuario-de-guadalupe","status":"publish","type":"historia","link":"https:\/\/archivohistorico.com.mx\/25\/historia-articulo\/un-templo-dos-siglos-y-una-devocion-el-santuario-de-guadalupe\/","title":{"rendered":"Un templo, dos siglos y una devoci\u00f3n: el Santuario de Guadalupe"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Reidezel Mendoza<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El culto guadalupano<\/strong><br>Las referencias m\u00e1s tempranas al culto guadalupano aparecen a mediados del siglo XVI. En los Annales de Juan Bautista, escrito en n\u00e1huatl, se registr\u00f3 que \u201cen el a\u00f1o de 1555, entonces fue mostrada santa Mar\u00eda de Guadalupe all\u00e1 en Tepeyac\u201d. Un a\u00f1o despu\u00e9s, el cronista ind\u00edgena Chimalp\u00e1hin Cuauhtlehuanitzin anot\u00f3 en sus Relaciones: \u201c1556. Nuestra querida madre Santa Mar\u00eda de Guadalupe fue mostrada en el Tepeyac\u201d.<br>A lo largo del periodo virreinal, esta devoci\u00f3n adquiri\u00f3 un profundo significado simb\u00f3lico. Para muchos criollos, la Virgen se convirti\u00f3 en emblema de identidad americana y elemento de diferenciaci\u00f3n frente a los peninsulares. El criollismo preindependentista la incorpor\u00f3 a un discurso providencialista sobre el destino de la Nueva Espa\u00f1a, lo que explicar\u00eda que, d\u00e9cadas despu\u00e9s, los insurgentes la tomaran como estandarte.<br>Aunque el Santuario del Tepeyac fue el centro espiritual del guadalupanismo, durante el virreinato no gener\u00f3 las grandes peregrinaciones que hoy conocemos. La proliferaci\u00f3n de capillas y santuarios en todo el territorio novohispano permiti\u00f3 que muchos fieles rindieran culto a im\u00e1genes locales o dom\u00e9sticas, sin necesidad de viajar a la capital.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>La devoci\u00f3n mariana en San Felipe el Real<\/strong><br>En la regi\u00f3n de la Nueva Vizcaya, las advocaciones marianas no fueron particularmente abundantes, pero antes incluso de la fundaci\u00f3n del real de minas de San Francisco de Cu\u00e9llar \u2014la futura villa de San Felipe el Real\u2014 ya exist\u00eda una peque\u00f1a capilla dedicada a la Virgen de Guadalupe en la hacienda de beneficio de L\u00e1zaro Baigori y Nicol\u00e1s Enr\u00edquez. Era un espacio sencillo donde los trabajadores de Santa Eulalia y Chihuahua se encomendaban antes de iniciar su jornada.<br>La presencia guadalupana se consolid\u00f3 con la construcci\u00f3n, en 1714, del primer templo de la villa, dedicado a San Francisco y a Nuestra Se\u00f1ora de Regla, que inclu\u00eda un nicho de cantera dorada con una imagen de la Virgen. A partir de 1721, el p\u00e1rroco Juan Bautista de Lara impuls\u00f3 de manera sistem\u00e1tica esta devoci\u00f3n, alentando a sus feligreses a levantar una ermita en una colina al suroeste de la poblaci\u00f3n, un lugar habitado entonces por indios sinaloas y sonoras dedicados al trabajo minero.<br>Como se\u00f1alan estudios recientes, muchas ermitas guadalupanas del periodo virreinal se edificaron en barrios ind\u00edgenas o zonas perif\u00e9ricas, buscando atraer y cohesionar a poblaciones multi\u00e9tnicas dentro del cristianismo. En este sentido, la ermita chihuahuense respond\u00eda tanto a la devoci\u00f3n popular como a estrategias pastorales y de ordenamiento social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>La primera ermita dedicada a la Virgen de Guadalupe<\/strong><br>Documentos del Registro P\u00fablico de la Propiedad y de la Arquidi\u00f3cesis de Durango permiten reconstruir los or\u00edgenes de la primera ermita. En la d\u00e9cada de 1730 comenz\u00f3 a poblarse el barrio donde hoy se levanta el Santuario de Guadalupe. El cabildo otorg\u00f3 un lote a Joaqu\u00edn Pereira, quien lo<br>transfiri\u00f3 a Miguel Tom\u00e9 Dom\u00ednguez para construir all\u00ed una capilla cuya obra inici\u00f3 de inmediato. En 1738 ya recib\u00eda donativos, como los 10 pesos que leg\u00f3 Salvador Serrano Vergara en su testamento.<br>Para 1740, seg\u00fan un denuncio de Bernardo de Miera y Pacheco, la capilla estaba terminada, y el sitio comenz\u00f3 a conocerse como \u201cla loma de la ermita de Guadalupe\u201d. Su presencia aparece tambi\u00e9n en solicitudes de terrenos de 1742, lo que confirma su r\u00e1pida inserci\u00f3n en la vida urbana de la villa.<br>En 1760, el obispo Pedro Tamar\u00f3n y Romeral visit\u00f3 Chihuahua y describi\u00f3 la capilla como un edificio modesto, con sacrist\u00eda, campanil, cementerio y una peque\u00f1a hospeder\u00eda. Su secretario, Felipe Cantador, detall\u00f3 un valioso inventario que inclu\u00eda ornamentos, c\u00e1lices, cuadros, candeleros y diversas im\u00e1genes, se\u00f1al de la creciente importancia del santuario local.<br>Otros viajeros tambi\u00e9n dieron cuenta del lugar. El ingeniero Nicol\u00e1s de Lafora, en 1766, mencion\u00f3 la peque\u00f1a poblaci\u00f3n de familias yaquis establecida en torno a la ermita; y en 1778, fray Juan Agust\u00edn de Morfi relata en su diario que celebr\u00f3 misa all\u00ed durante su estancia en la villa. Ese mismo a\u00f1o, el fraile Ignacio Mar\u00eda Lava la describi\u00f3 como una \u201ccapilla muy buena\u201d situada a poco m\u00e1s de un cuarto de legua al poniente.<br>Hacia 1788, el barrio del Santuario contaba ya con 36 vecinos, lo que revela c\u00f3mo la vida cotidiana fue organiz\u00e1ndose alrededor del templo y c\u00f3mo la devoci\u00f3n guadalupana contribuy\u00f3 a modelar la geograf\u00eda social de la joven villa de San Felipe el Real.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>Un nuevo templo<\/strong><br>En 1759, cuando autoridades civiles y eclesi\u00e1sticas instituyeron la celebraci\u00f3n anual del 12 de diciembre con una procesi\u00f3n desde la ermita hasta la parroquia de Chihuahua, qued\u00f3 claro que el peque\u00f1o templo original ya no pod\u00eda recibir a la creciente cantidad de fieles. Desde entonces comenz\u00f3 a plantearse la necesidad de edificar un santuario de mayor capacidad. Un documento posterior se\u00f1ala que \u201csu situaci\u00f3n poco adecuada y su terreno inc\u00f3modo y embarazoso para su entrada y salida\u201d motiv\u00f3 al vecindario, en 1792, a impulsar la construcci\u00f3n de un nuevo templo.<br>Desde 1773, vecinos y devotos hab\u00edan comenzado a reunir fondos mediante una suscripci\u00f3n popular en Chihuahua y Santa Eulalia, acumulando casi 2,000 pesos que fueron puestos a r\u00e9dito. Entre 1784 y 1786, el brigadier Jos\u00e9 Antonio Rengel autoriz\u00f3 corridas de toros y juegos populares para incrementar el fondo, logrando reunir otros 4,850 pesos. Para 1790, gracias a estas actividades y a diversos donativos, el monto ascend\u00eda a 9,300 pesos.<br>Entre los benefactores destacaron Gertrudis Barrera, Joaqu\u00edn Calvo y Francisco Garza; y varias vecinas dispusieron en sus testamentos aportaciones espec\u00edficas para la futura obra. Las autoridades locales tambi\u00e9n se sumaron: el comandante general Pedro de Nava gestion\u00f3 ante el obispo de Durango, Esteban Lorenzo de Trist\u00e1n, la licencia para iniciar la construcci\u00f3n. El prelado autoriz\u00f3 la obra el 4 de marzo de 1793, ofreciendo adem\u00e1s gracias espirituales a quienes apoyaran con dinero o trabajo.<br>El proyecto avanz\u00f3 r\u00e1pidamente. El Ayuntamiento proporcion\u00f3 herramientas para fabricar adobes y excavar los cimientos, mientras que Nava design\u00f3 al ingeniero Juan Pagazaurtund\u00faa para elaborar los planos del edificio. En la recaudaci\u00f3n y administraci\u00f3n de recursos destac\u00f3 Pablo de Ochoa, alcalde de segundo voto, nombrado mayordomo de la obra y encargado de gestionar ofrendas y pagos.<br>La primera piedra se coloc\u00f3 el primer domingo de mayo de 1793 en presencia de autoridades civiles, religiosas y una numerosa concurrencia. Tras la muerte de Pablo de Ochoa en 1798, su sobrino<br>Sim\u00f3n de Ochoa Pinedo asumi\u00f3 la mayordom\u00eda y continu\u00f3 las labores durante casi tres d\u00e9cadas, financiando de su propio bolsillo m\u00e1s de 12,000 pesos para evitar la paralizaci\u00f3n de la f\u00e1brica en tiempos especialmente dif\u00edciles, marcados por la guerra de Independencia.<br>La bendici\u00f3n del Santuario<br>Despu\u00e9s de tres d\u00e9cadas, el santuario qued\u00f3 terminado el 12 de octubre de 1825. En una inspecci\u00f3n previa a su bendici\u00f3n, el presb\u00edtero Pedro Terrazas certific\u00f3 que el edificio, sus altares y sus ornamentos mostraban \u201cuna decencia y perfecci\u00f3n nada com\u00fan y vulgar\u201d.<br>El dise\u00f1o inicial inclu\u00eda una sola torre, situada al lado de la ep\u00edstola, en consonancia con las normas que reservaban dos torres \u00fanicamente para templos catedralicios. Aunque concebido como capilla, su escala y ornamentaci\u00f3n lo situaron entre los templos m\u00e1s relevantes de la regi\u00f3n.<br>El 11 de diciembre de 1825, en v\u00edsperas de la festividad guadalupana, el nuevo santuario fue bendecido por el presb\u00edtero Mateo S\u00e1nchez \u00c1lvarez, autorizado por el obispo Juan Francisco de Casta\u00f1iza. Se celebr\u00f3 una misa solemne, se expuso el Sant\u00edsimo durante tres d\u00edas y se realiz\u00f3 una procesi\u00f3n. El obispo concedi\u00f3 40 d\u00edas de indulgencias a quienes asistieran a los ritos inaugurales.<br>A partir de entonces, el Santuario fungi\u00f3 como ayuda de parroquia bajo la autoridad del cura p\u00e1rroco. La antigua capilla \u2014ubicada a unos metros al norte, en lo que hoy es prolongaci\u00f3n de la calle Matamoros\u2014 fue consagrada a Santa Ana y, d\u00e9cadas despu\u00e9s, arrasada junto con el antiguo cementerio. Con el nuevo edificio, las procesiones del 12 de diciembre ya no partieron de la vieja ermita: la comunidad contaba, por fin, con un templo amplio y digno para celebrar a su patrona.<br>Durante m\u00e1s de dos siglos, el Santuario de Guadalupe en Chihuahua ha sido un eje fundamental de identidad colectiva, cohesi\u00f3n urbana y acci\u00f3n comunitaria. Lo que comenz\u00f3 como una modesta ermita de adobes, evolucion\u00f3 hasta convertirse en un recinto emblem\u00e1tico en el mapa religioso, cultural y sociopol\u00edtico de nuestra ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>[Art\u00edculo publicado originalmente el 9 de diciembre de 2025, en El Sol de Parral: <a href=\"https:\/\/oem.com.mx\/elsoldeparral\/analisis\/un-templo-dos-siglos-y-una-devocion-el-santuario-de-guadalupe-27190723\">https:\/\/oem.com.mx\/elsoldeparral\/analisis\/un-templo-dos-siglos-y-una-devocion-el-santuario-de-guadalupe-27190723<\/a> ]<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>Para saber m\u00e1s:<br>Reidezel Mendoza, Paola Ju\u00e1rez, Santuario de Guadalupe. Patrimonio cultural de Chihuahua, Chihuahua, 2025.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","autores_historia":[58],"class_list":["post-1190","historia","type-historia","status-publish","hentry","autores_historia-reidezel-mendoza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivohistorico.com.mx\/25\/wp-json\/wp\/v2\/historia\/1190","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivohistorico.com.mx\/25\/wp-json\/wp\/v2\/historia"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivohistorico.com.mx\/25\/wp-json\/wp\/v2\/types\/historia"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/archivohistorico.com.mx\/25\/wp-json\/wp\/v2\/historia\/1190\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1191,"href":"https:\/\/archivohistorico.com.mx\/25\/wp-json\/wp\/v2\/historia\/1190\/revisions\/1191"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivohistorico.com.mx\/25\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1190"}],"wp:term":[{"taxonomy":"autores_historia","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivohistorico.com.mx\/25\/wp-json\/wp\/v2\/autores_historia?post=1190"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}