Lo primero que llamaba la atención de los que conocían a Fernando, era su bonhomía. Su trato amable, su sencillez, su acentuado sentido de la amistad hacía que se ganara amigos por doquier. Estas cualidades, además de provenir de su carácter natural, eran fruto de una fe profunda, vivida con alegría y convicción desde su infancia.

   Origen y familia. Fernando Haddad Nicodemo nació en Jerusalén el 24 de julio de 1921. Sus padres, Gabriel Haddad y María Nicodemo, se habían casado en Jerusalén el 19 de julio de 1920, en la parroquia de rito latino del Santísimo Salvador, pues tal era el rito al que pertenecían, en un país donde conviven los más variados ritos de la Iglesia católica, junto con otros ritos ortodoxos.

Los esposos fijaron su residencia en el puerto de Haifa, donde Gabriel tenía importantes negocios. María de trasladó a Jerusalén para dar a luz ahí a Fernando, su primogénito. En 1923 Gabriel se fue a vivir a Jerusalén, llevándose a su esposa y a su hijo, y en esa ciudad abrió una rama de su empresa, que ahora vendía materiales de construcción. En Jerusalén nacieron sus otros cuatro hijos: Jean, Roger, Ada y Raymond, y ahí vivió la familia hasta 1948.

Tanto por la rama paterna como la materna, la familia de Fernando contaba con personajes que se caracterizaron por una sólida fe católica y fuertes vínculos con la Iglesia, así como por una formación cultural sobresaliente que llevó a muchos de ellos a ejercer importantes cargos en la política y en los negocios. Todo eso significó indudablemente para Fernando una sólida herencia que enriqueció su personalidad con notables cualidades.

El abuelo paterno de su madre, llamado Antón, fue profesor de árabe en la escuela parroquial dirigida por los franciscanos. Una hija de éste, tía de María, era monja de las Hermanas de Sion.

Ferdinand, el padre de María y abuelo materno de Fernando, trabajó en el consulado de Italia en Jerusalén, perteneció a la Orden de Malta y fue director de la Associazione Cattolica Italiana, a través de la cual adquirió propiedades en Tierra Santa para diversas congregaciones religiosas e instituciones de caridad y educativas.

La madre de María, abuela materna de Fernando, era una joven de procedencia italiana, nacida en Beirut, llamada Esther Laurella, hija del cónsul de Toscana en esa ciudad, y su madre era hija del cónsul de Persia en Aleppo, Siria. Una hermana de Esther, María, ingresó como religiosa en las Damas del Sagrado Corazón.

Ferdinand Nicodemo y Esther Laurella se fueron a vivir a Jerusalén y ahí establecieron fuertes lazos con la comunidad cristiana, formada en gran parte de católicos, pero también de ortodoxos griegos y armenios. Los Nicodemo-Laurella tuvieron tres hijas: María, que fue la madre de Fernando, Edmea y Pía.

María Nicodemo y Gabriel Haddad, los padres de Fernando, eran primos segundos, pues Gabriel era hijo de una hija de François Nicodemo, hermano de Ferdinand.

El padre de Gabriel Haddad, Hanna Habib Haddad, abuelo paterno de Fernando, murió de apenas 42 años, en 1900. Como Hanna era pobre y no le había dejado muchos recursos a su familia, los padres lazaristas (también llamados paúles o vicentinos) alemanes tomaron a Gabriel, que tenía entonces 11 años, y a su hermano Afif, bajo su protección y les dieron una buena educación en alemán. Gracias a esto, más tarde Gabriel ganaría buen dinero sirviendo de guía a los turistas alemanes. Luego tuvo oportunidad de aprender muy bien el francés y perfeccionarse en la lengua árabe con los hermanos maristas y luego con los hermanos de La Salle.

Cuando cumplió 16 años, Gabriel entró a trabajar en el Deutsche Palestina Bank, gracias a su dominio del alemán, y luego llegó a ser asistente del director. Al mismo tiempo comenzó a dedicarse al comercio, exportando artículos religiosos elaborados en Belén con madera de oliva y madreperla.

Al estallar la I Guerra Mundial, en 1914, el banco alemán cerró y Gabriel consiguió un cargo de secretario en el consulado español. Cuando los ingleses ocuparon Haifa, en mayo de 1918, Gabriel fue nombrado cónsul de España en esa ciudad. Más tarde fundó con otros dos socios una compañía para la importación de productos europeos. En ese tiempo también fue nombrado director de la sucursal en Haifa del Banco di Roma, recién establecido en Jerusalén.

   Niñez y juventud de Fernando. La Guerra. La vida de los Haddad, tanto en Haifa como en Jerusalén, era bastante próspera. Los negocios del padre les permitían llevar una intensa vida social relacionándose con lo más selecto del mundo de la cultura y de los negocios en la capital palestina. Esta situación les permitió también a los padres darles una magnífica educación a sus hijos, al menos mientras duró esa situación de bonanza.

Fernando, al igual que sus hermanos, asistió de niño a las mejores escuelas que, dada la convicción religiosa de sus padres, eran siempre católicas. Según lo recordaba su madre, Fernando era un niño vivaracho e inquieto. Asistió a un jardín de niños norteamericano en Jerusalén. Luego entró en el colegio de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (lasallistas) en Jerusalén, donde cursó primaria, secundaria y bachillerato, de 1927 a 1939. Hizo su Primera Comunión en el convento de las Hermanas Reparadoras y con ellas estudió español. Esto le permitiría después conseguir un trabajo en el Consulado Español en Jerusalén durante la II Guerra Mundial, que estalló en 1939, cuando Fernando tenía 18 años. Su anhelo era estudiar Leyes, pero ese sueño quedó frustrado porque la guerra, que lo trastocó todo, le impidió entrar en la universidad.

Los primeros años de la familia Haddad Nicodemo en Jerusalén se habían desarrollado de una manera muy placentera: tenían muchos parientes y amigos; los negocios de Gabriel iban bien. Todo eso comenzó a cambiar con la II Guerra Mundial. Gabriel cerró la empresa de materiales de construcción. El consulado español se hizo cargo de los intereses de los alemanes e italianos recluidos en campos de concentración por los ingleses, que habían arrebatado Palestina al Imperio Turco y la administraron a partir de 1922 hasta que se creó el Estado de Israel. Como Gabriel hablaba muy bien español y bastante alemán, auxiliaba al cónsul español e incluso lo reemplazaba cuando estaba ausente. Los idiomas que llegó a dominar fueron árabe, español, inglés y francés, y con buenos conocimientos de italiano y alemán.

Aún con todas las adversidades de la guerra mundial, cuyos coletazos llegaron al Oriente Medio de muchas maneras, los Haddad Nicodemo lograron sobrevivir y permanecer en su patria. Eso habría de cambiar en la posguerra. En 1947 las Naciones Unidas decidieron la partición de Palestina para darles un territorio a los judíos a costa de los palestinos, sin consultar a éstos, que eran mayoría. Eso provocó revueltas de parte de los palestinos, a las que los judíos respondían con acciones terroristas, haciendo estallar bombas en sus negocios para obligarlos a abandonar sus casas y emigrar. Muchos huyeron presa del pánico rumbo a Líbano, Siria, Jordania y Egipto. Así, los palestinos perdieron sus casas y tierras y se convirtieron en exiliados o en refugiados en su propia tierra.

Los ingleses habían determinado entregar el mandato británico sobre Palestina el 15 de mayo de 1948, pero los judíos se les adelantaron 24 horas y el día anterior proclamaron el Estado de Israel. Con estos acontecimientos la situación de los palestinos se había hecho aún más insoportable y la familia Haddad Nicodemo tuvo que dejar Jerusalén y partir hacia Líbano a finales de abril de 1948, sin poder llevar nada consigo. Pensaban que podrían regresar pronto, pero al paso del tiempo vieron que esta posibilidad se hacía cada vez más remota y comenzaron a buscar trabajo en Líbano. Gabriel comenzó a ganar mucho menos de lo que ganaba en Palestina. La vida de la familia se había vuelto dura, muy diferente de la que hasta entonces habían llevado. Sin embargo, la fe los sostenía y daban gracias a Dios de estar vivos y todos unidos. Ya casi todos los hijos podían trabajar y habían conseguido algún empleo. Fernando, que tenía entonces 27 años, se había quedado en Amman, la capital del reino de Jordania, y trabajaba en la Legación española, después de haber trabajado en el Consulado de España en Jerusalén.

   Matrimonio y familia. En 1951, Fernando conoció a una joven chihuahuense, de origen palestino, llamada Victoria Touché Fares, y se casaron el 1° de diciembre de ese año en la iglesia de los capuchinos de Ras Beirut, en la capital del Líbano. Los recién casados se fueron a vivir a Ammán y ahí permanecieron hasta el 15 de noviembre de 1952 en que se trasladaron a vivir a Chihuahua, donde vivía la familia de Victoria. Fernando y Victoria tuvieron dos hijos: Gabriel y Fernando.

Victoria nació en Chihuahua. Era nieta de Jacobo Elías Touché, un palestino católico de Belén, comerciante, que emigró de Palestina llegando primero a California, luego a Sonora y finalmente se estableció en Chihuahua. Jacobo tuvo siete hijos, entre ellos a José J. Touché, quien se casó en Belén en 1914 con María Fares y fueron los padres de Victoria, así como de Fuad, Guillermo, Emilio, Lilie, Olivia y Bertha Alicia.

Victoria había ido con sus padres a Líbano. Después de muchos años de ausencia, José había decidido regresar a Belén, su pueblo natal, y vivir ahí por un año. Los Touché querían viajar a España, pero entonces no había relaciones entre ese país y México, por lo que no podían obtener la visa española. Estando una vez en Beirut, un tío de Victoria les presentó a Gabriel, el padre de Fernando, y éste les dio una tarjeta para que se presentaran con su hijo en Amman a ver si era posible que les facilitara una visa de España, ya que trabajaba en el consulado de ese país. Fue así como Fernando y Victoria se conocieron.

Después del matrimonio de Fernando y de su cambio de residencia a Chihuahua, sus padres siguieron viviendo en Beirut. Gabriel murió en Líbano, en septiembre de 1962, de un infarto. Siempre llevó consigo la pena de haber perdido su trabajo y sus bienes en Palestina. María, su esposa, murió en Connecticut, donde residía, en mayo de 1989 a la edad de 90 años. Dejó una preciosa Memoria (Maria Haddad’s Memoirs, 1981) sobre su vida y su familia, que escribió a petición de su hija Ada, que ha sido de valiosa ayuda para redactar este escrito.

   Su vida de trabajo. Ya vimos que en su juventud, antes de casarse, Fernando desempeñó el cargo de canciller del Consulado General de España en Jerusalén de febrero de 1940 a septiembre de 1948, y como tal cubrió en dos ocasiones, en forma interina, el puesto de cónsul de la misma legación diplomática. Como país neutral, el consulado de España en Jerusalén se encargaba también de los negocios de Alemania, Italia, el gobierno francés de Vichy y Rumania. En 1947 acompañó al embajador español en una misión especial, como secretario e intérprete, para establecer relaciones diplomáticas entre España y los países árabes. Posteriormente, de octubre de 1948 pasó a desempeñar el mismo cargo de canciller en el Consulado de España en Ammán, Jordania, abierto apenas el año anterior, y lo desempeñó hasta octubre de 1952, cuando ya casado dejó aquellas tierras para establecer su hogar en Chihuahua.

Estas importantes tareas las desempeñó en circunstancias muy difíciles por la confrontación entre judíos y palestinos. Por sus manos pasaban los más diversos y complejos asuntos que exigían de él una gran capacidad de mediador y negociador. Como miembro del Consulado Español, colaboró en calidad de intérprete para establecer relaciones entre España y países del Medio Oriente como Jordania, Líbano e Irán. Estas tareas de gran responsabilidad las desempeñó siendo muy joven, pues cuando inició su servicio en la Embajada de España tenía apenas 19 años y cuando dejó ese mismo puesto en Ammán, tenía 31 años. En reconocimiento de sus excelentes servicios prestados a España y Jordania, los gobiernos de estas naciones le concedieron los diplomas que mencionamos más adelante.

En Chihuahua. Fernando se entregó al trabajo en el ramo en que se desempeñaba la familia de su esposa Victoria: el ramo automotor. Inició su carrera como hombre de negocios en este campo tomando en 1963 un curso de capacitación en la Chrysler Corporation Sales Training Center, en Center Line, Michigan, relacionado con técnicas de ventas y relaciones públicas. Era socio y en un periodo llegó a ser gerente de Automotriz Touché S. A., fundada por su suegro. En 1968 asumió la gerencia en la división diesel de la empresa.

Personalidad de Fernando

Hombre de gran cultura. Ya hemos visto cómo la niñez y juventud de Fernando se desenvolvieron en Jerusalén, ambiente cargado de cultura milenaria y encrucijada de pueblos y civilizaciones. Esta circunstancia es ya una escuela formidable, aparte de las mejores escuelas de nivel primario y secundario a las que tuvo la suerte de asistir. Sólo su carrera universitaria se vio frustrada por la guerra, como vimos, pero Fernando la suplió con una gran avidez de conocimientos con la que alcanzó una envidiable formación autodidacta. Fue también un viajero incansable, en compañía de su esposa Victoria, lo que le dio una amplia perspectiva del mundo y contribuyó a ampliar su cultura. A propósito de esto escribió una vez: “La buena suerte me ha llevado desde temprana edad a viajar al extranjero con mis padres desde mi tierra natal, Palestina. Pasábamos el verano en el hermoso Líbano,… el invierno me llevaban a Egipto donde vivían mi abuela paterna y mis tías; en Roma visitábamos a mis tías maternas. Total, desde que tengo uso de razón me han fascinado los viajes y todo lo relativo a ese gran desplazamiento temporal de personas fuera de su residencia habitual y que se conoce por turismo”.

Gracias a dicha formación, Fernando fue conferencista, escritor y traductor de notables méritos. Hablaba con fluidez árabe, español, inglés, francés, y tenía buenos conocimientos del italiano y del alemán. Para perfeccionar su inglés hizo un diplomado en el Instituto de Idioma Inglés de la Universidad de Ann Arbor, Michigan.

Era un lector incansable. Poseía una excelente cultura general y sus conocimientos en algunas materias eran profundos. Dio conferencias y escribió numerosos artículos para diversas publicaciones sobre historia antigua y moderna, política, arqueología y arte del Medio Oriente. Durante más de cuarenta años fue la voz más autorizada sobre estos temas en Chihuahua. Escribió también sobre historia de la Iglesia, teología y liturgia y sobre temas relacionados con el Islam. Tuvo un especial interés en difundir en nuestro medio el conocimiento de las antiguas y ricas liturgias orientales. Era también un gran aficionado a la música sacra, especialmente antigua, no sólo oriental sino occidental, como el canto gregoriano. Muchos de sus artículos son sabrosas y minuciosas descripciones de sus innumerables viajes y de su capacidad de fino observador.

Sus numerosos artículos, originales y traducciones, sobre estas materias están diseminados en numerosas publicaciones de Chihuahua y de otras partes, incluso del extranjero: Novedades, Norte, El Heraldo, Estilo, Chuvíscar, Siete, Columbus, revista de los Caballeros de Colón de México, etc.  En Notidiócesis, el periódico de los católicos chihuahuenses, colaboró durante diez años. El 20 de marzo de 1994 publicó en El Heraldo de Chihuahua un emotivo artículo sobre el Seminario de Chihuahua con ocasión de su centenario de fundación.

Obtuvo también un diplomado por la North American School of Correspondence en su rama de Viajes y Administración de Hoteles y Turismo en Newport Beach, California, y otro por la Organización Mundial de Turismo, con sede en Turín, Italia. Fue un incansable viajero que recorrió el Medio Oriente, Europa, incluyendo Rusia, Estados Unidos, y Canadá.

Gracias a su dominio del inglés y a su formación en el ramo del turismo y administración de hoteles, escribió un libro titulado: Glosario de términos turísticos, en inglés y español, que se presentó en febrero de 1986 en la sede del periódico Novedades. El libro es útil para personas que suelen viajar con frecuencia, empleados de líneas aéreas, agentes de viajes, empleados de la industria hotelera y alumnos de escuelas de turismo. No lo redactó sólo como conocedor del idioma inglés sino como fruto de su experiencia de viajero incansable. En sus viajes tomaba nota de palabras y giros más usados en ese tipo de relaciones, los cuales fueron luego la base para la redacción de su libro.

Fernando fue miembro del Seminario de Cultura Mexicana, Corresponsalía Chihuahua, y a nombre de la misma publicó numerosos artículos culturales en los diarios de Chihuahua. Fue miembro del Centro de Investigaciones Históricas de Chihuahua y como tal organizó el II Encuentro Estatal de Historiadores Chihuahuenses, en noviembre de 1989. Su imagen, con la de otros personajes de la vida cultural de Chihuahua, está plasmada en el mural de Aarón Piña Mora llamado “La profecía de la Raza cósmica”, que se encuentra en el hotel Posada Tierra Blanca, de Chihuahua, inaugurado el 1 de marzo de 1988, pues Fernando, junto con otros miembros del Centro de Investigaciones Históricas, contribuyó con la investigación para realizar esa pintura, basada en el libro “La Raza Cósmica”, del filósofo mexicano José Vasconcelos. Fernando perteneció también a la Sociedad de Arqueología Bíblica, Capítulo de El Paso, Texas.

En su vida llegó a recibir importantes distinciones por su saber y por sus servicios. Entre ellas podemos mencionar: Caballero de la Orden del Mérito Civil, otorgada en 1951 por el Gobierno de España; del rey de Jordania recibió el título de Caballero de la Orden de la Independencia. Conservaba también, más como una curiosidad y con cierto dejo de justo escepticismo, un rimbombante diploma en el que se le otorgó el grado de Caballero de Honor de la Orden Imperial de Constantino el Grande y de la Corona Real Eslava de los Wendos, concedido en 1951 por Eugenio II Láscaris Comneno, supuesto descendiente de los emperadores bizantinos.

Católico practicante. Fernando participó activamente en diversas asociaciones católicas. Fue Caballero de Colón y llegó al 4° Grado; en 1961 fue admitido como Caballero de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén, de la que fue luego Comendador y más tarde Presidente de la Intendencia de la Nueva Vizcaya; fue también Caballero de la Soberana Orden Militar de Malta.

Se puede decir con verdad que los requisitos exigidos por la Orden del Santo Sepulcro para admitir miembros, Fernando los cumplía cabalmente: “Los candidatos deben distinguirse por una profunda y práctica vida de fe católica; deben ser de irreprochable y excepcional conducta moral, deben gozar de preclara fama, estimación y prestigio en el ambiente social, profesional y de trabajo; además de los méritos por su actividad en obras religiosas y de caridad, deben interesarse y tomar parte, según sus posibilidades, en las actividades de la Orden y en sus obras, especialmente a favor del Patriarcado Latino de Jerusalén y demás instituciones y obras católicas de Tierra Santa”. Igualmente, la Orden de Malta se distingue por sus actividades a favor de los más necesitados, sobre todo en el campo de la salud. El carácter altruista y generoso de Fernando lo hacía especialmente apto para estas membresías.

No faltaba a la Eucaristía dominical y recibía con frecuencia los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía. En su vida familiar, fue un modelo de esposo y de padre, contribuyendo, son su esposa Vicky, a formar un hogar lleno de amor y de respeto mutuo, alentado por los más altos ideales. Su descanso era la lectura, escuchar música clásica y litúrgica, y jugar tennis. Fernando se hizo mexicano por naturalización y de corazón.

Fernando murió repentinamente en El Paso, Texas, en 1998, a la edad de 76 años. La nota que publicó El Heraldo de Chihuahua al día siguiente de su muerte, decía entre otras cosas: “Don Fernando Haddad se distinguió por ser un hombre altruista, generoso y dedicado a apoyar a los sectores más desprotegidos de la comunidad chihuahuense… brindaba apoyo permanente para los comedores de niños de escasos recursos. Se le recuerda como un hombre entusiasta, amante de la verdad y de los auténticos valores cristianos y católicos que practicaba”. Sus restos fueron trasladados de El Paso a Chihuahua y su misa de funeral se celebró en el templo parroquial de San Rafael, para ser luego sepultados en el Cementerio de Dolores. (Autor: Dizán Vázquez).

 

 

HAYASHI, CONCEPCIÓN.