Las vidas de algunos frailes que trabajaron en Chihuahua, a simple vista podría parecer que no tienen nada de extraordinario, pero tal vez se pueda decir que fueron extraordinarias en su aparente simplicidad. Ejercieron su misión con entusiasmo y fidelidad, desplegando muchas veces una actividad incansable en buen numero de misiones de nuestro territorio, por lo cual Chihuahua les debe mucho y su memoria no se debe perder en el olvido. Tales son las vidas que sólo a título de ejemplo, recordamos aquí de fray Miguel Camacho y fray José García Rico. Ellos son una muestra de lo que hicieron tantos misioneros que dejaron aquí los mejores años de su vida.

A fray Miguel Camacho lo encontramos entre 1766 y 1768 en el hospicio de Chihuahua como predicador conventual y lector de filosofía, lo cual nos habla de su buena preparación, pues tales cargos eran asignados a quienes tenían méritos para ellos. Luego lo vemos en Parral, entre 1772 y 1777, como predicador conventual, lector de teología moral y comisario de terciarios. En 1778 lo encontramos trabajando como misionero en San Andrés y en 1780 en Santa Cruz de Tapacolmes. Vuelve a Parral hacia 1785 como comisario de terciarios, predicador conventual y lector de gramática hasta 1788. En este año regresa a Chihuahua como predicador conventual y maestro de gramática. En 1790 está otra vez en Parral como comisario de terciarios y predicador general. Entre 1791 y 1796 otra vez en Chihuahua como comisario de terciarios y predicador conventual. En 1796 regresa a Parral donde permanece hasta 1800 y es nombrado custodio. Vuelve de misionero a San Andrés, donde se le menciona todavía en 1806.

Como se ve, fray Miguel era un fraile muy preparado y su intensa actividad en el campo intelectual nos habla del nivel que se tenía en Chihuahua en ese tiempo. Por su misma preparación y dotes personales, al padre Camacho se le encomendaron con frecuencia responsabilidades de gobierno y de dirección espiritual de los terciarios.

El padre José García Rico es otro ejemplo de fraile que desplegó durante años una actividad infatigable en Chihuahua y a diferencia de fray Miguel Camacho, ejerció una labor más pastoral en contacto directo con las poblaciones.

Fray José nació en Zacatecas, de padres españoles, hacia 1733. Entre 1760, año en que tal vez llegó a Chihuahua, y 1796, última referencia que tenemos de él, nuestro estado fue escenario de su generosa entrega como pastor. Aparece en las poblaciones de Julimes, 1760; San Buenaventura de Atotonilco, 1762, 1765, 1774 y 1787; entre 1766 y 1785 está alternativamente en Bachíniva, Namiquipa, Santa Isabel y Santa Cruz de Tapacolmes. Parece tener el don la ubicuidad.

Como fray Mariano Toribio Jáquez (ver), también el padre García Rico se preocupaba por defender a los indios de las injusticias que cometían contra ellos las autoridades. Por este motivo dirigió el 1° de junio de 1788 una queja o representación al comandante general brigadier don Jacobo Ugarte y Loyola, presentando varios cargos relativos a las tierras e intereses de los indios contra el teniente de corregidor de Santa Cruz de Tapacolmes, don José Joaquín Valdés. Ugarte ordenó al teniente del partido de Julimes, don Blas Calvo y Muro, que procediera a interrogar al acusado, pero Calvo acabó excusando a su subordinado de toda culpa.

Con idas y venidas, el padre García Rico estuvo en Namiquipa y Bachíniva en cuatro ocasiones entre 1766 y 1789; en la tercera, en 1780, aparece como “capellán párroco” de San Pedro de Alcántara de Namiquipa y ministro de la doctrina de Santa María Natívitas de Bachíniva hasta 1782, luego vuelve en 1785 y en 1789 todavía tiene esos dos nombramientos; también en Babonoyaba lo encontramos entre 1782 y 1784; San Pedro de Conchos, 1788. En este año dice tener 55  de edad.

En 1790 es nombrado custodio de Parral, pero con residencia en Santa Cruz de Tapacolmes, pues aunque la sede oficial de la custodia estaba en Parral, el custodio podía seguir residiendo donde se encontraba al ser elegido y desde ese lugar ejercer el cargo. Como custodio tuvo de secretario a fray Mariano Toribio Jáquez. Entre 1791 y 1793 es guardián del convento de San José de Chihuahua. En 1794 se le concede el título de predicador general y vuelve a Santa Cruz de Tapacolmes hasta 1796. En este tiempo recibe del provincial la encomienda de visitar en su nombre todas las misiones de Chihuahua a la ya no muy vigorosa edad de 63 años. (Autor: Dizán Vázquez).

 

CANO DE LOS RÍOS, SOR MARÍA DEL CONSUELO. Religiosa, educadora.

 

CARRANZA, SOR GENOVEVA. Religiosa, educadora.

 

CORRAL, JOSÉ DE LA LUZ. Sacerdote, intelectual, poeta.

 

CORTÉS DEL REY, VALERIO. Filántropo.

 

CUILTY DE TERRAZAS, CAROLINA. Filántropa.

 

CRESPO Y MONROY, BENITO. Obispo.

 

CH

 

CHÁVEZ M., JESÚS. Comerciante, adorador.