Dos cosas distinguieron a don Jesús, entre las muchas que se pudieran mencionar en su larga, fecunda y edificante vida: la Peregrinación a la Basílica de Guadalupe y la Adoración Nocturna.

Las peregrinaciones a la Basílica en México ya se habían comenzado a dar desde fines del siglo XIX, en tiempos del primer obispo de Chihuahua don José de Jesús Ortiz, pero a causa de la Revolución y de las persecuciones subsiguientes contra la Iglesia, se habían interrumpido durante tres décadas. A don Jesús le tocó el mérito, por su entusiasmo y su acendrado amor a la Virgen de Guadalupe, promover otra vez esas peregrinaciones.

Visitando una vez la Basílica de Guadalupe, presenció la llegada de una peregrinación de la diócesis de Zacatecas. De ahí le nació la idea y se la comunicó a don Antonio Guízar Valencia, quien la aprobó de inmediato. La primera peregrinación impulsada por don Jesús fue en el año de 1938, cuando todavía no acababan por completo los fragores de la persecución religiosa. Aquel año el boleto de viaje redondo costó $80.00.

Hubo peregrinaciones de hasta 1500 y 2500 peregrinos, cosa no fácil de lograr en aquellos tiempos. Al no completarse con un tren especial, se tuvo que contratar otro adicional. Eso sucedió principalmente en los años de 1943, 44 y 45. Una sola vez, por causa de la fiebre aftosa, se tuvo que cancelar.

En cuanto a la Adoración Nocturna, esta se estableció por primera vez en la diócesis en 1922, concretamente en la parroquia de Jiménez, por obra del padre José Quezada. Jesús Chávez se recibió en ella en 1924 y hasta su muerte permaneció siempre fiel a su amada asociación.

En 1932 fue nombrado presidente por primera vez. Luego las reelecciones se sucedieron incontables veces, aun después de haber renunciado a todo cargo por razones de su quebrantada salud. Todavía en 1981 era tesorero.

Adorador puntual y devoto, amante apasionado del Señor en el Santísimo Sacramento, activo fundador de secciones foráneas, a cuyas vigilias patronales siempre asistía.

En Catedral, cuando Mons, Espino era párroco y capellán de la Adoración, se llegó a tener un turno para cada día del mes. La última vigilia de don Jesús, antes de partir a la adoración eterna en el Cielo, fue en marzo de 1982. El domingo 2 de mayo entregó su alma al Creador en la ciudad de Chihuahua.

Hay algunos datos que ayudan a comprender aún más la personalidad de Jesús M. Chávez. Dejó de ser empleado y puso negocio propio para poder disponer libremente de su tiempo en servicio de sus obras, sobre todo de la Adoración Nocturna. Propuso y consiguió que el comercio de la ciudad de Chihuahua cerrara el 12 de diciembre en honor de la Virgen de Guadalupe. Fue miembro del comité organizador del Congreso Eucarístico de 1941. Varios sacerdotes lo invitaron como padrino  de su ordenación sacerdotal. Le tocó celebrar las Bodas de Plata y luego las de Oro de la Adoración Nocturna Mexicana en Chihuahua, estas últimas en 1972. Fue entusiasta colaborador de la visita a Chihuahua de la imagen de la Virgen de Fátima y de la coronación de la imagen de la Virgen de Guadalupe en la misma ciudad. (Autor: Joaquín Díaz Anchondo).

 

CHAVIRA, MAGDALENA. Esposa y madre de familia, terciaria carmelita.