Entre los ejemplos de heroísmo que se dieron en esa ocasión, sobresalió el de Jesús Valdez, llamado El Cuadrado. Este era un atleta que vivía en Chihuahua y había sido invitado por el padre Agustín Pelayo, a mediados de ese año, para organizar un grupo de scouts y para introducir entre los jóvenes de Parral el fútbol. Durante la inundación, El Cuadrado se entregó infatigablemente a salvar a muchas personas arrastradas por las aguas, hasta que hizo contacto con un cable de alta tensión y murió electrocutado.
Jesús Valdez Montes, más conocido como El Cuadrado, nació en Saltillo, Coahuila, el 11 de enero de 1911. A poco de nacido fue abandonado en una parroquia, con una nota en que constaban sus apellidos. Pasó los primeros años de su vida en un orfelinato, de donde se escapó después y se dedicó a los más variados trabajos para sobrevivir. Se estima que como a los 14 años de edad se fue a Parral como mozo de un ruletero que viajaba por diferentes ferias de la República. De Parral se fue a Chihuahua para participar en la Feria de Santa Rita.
En Chihuahua se quedó, haciendo toda clase de trabajos y pasando una vida de muchas dificultades. Se dice que, en una ocasión, en 1927, estaba tan deprimido que decidió quitarse la vida, pero el padre Julio Vértiz, jesuita, profesor del Instituto Regional, lo tranquilizo y le infundió valor para seguir luchando. Después, El Cuadrado colaboró con el padre Vértiz en la alberca que este construyó y que llevaba su nombre.
El Cuadrado se distinguió por una gran fortaleza de carácter aunada a una forma muy abierta y jovial de tratar a las personas, de manera que se ganaba la simpatía de todo el mundo. Destacó en todos los deportes y fue un gran educador de la juventud.
Auxilió al padre Francisco Espino Porras en la fundación del primer grupo de niños exploradores o scouts que hubo en Chihuahua, pero luego se separaron y El Cuadrado fundó su propio grupo scout que llamó Tribu de Exploradores Mexicanos, con cuyos integrantes aplicó destacados métodos para formar el carácter de los muchachos exigiéndoles esfuerzos que nadie más podía lograr, para lo cual utilizaba con gran éxito los campamentos.
Fue también auxiliar de bomberos, fundador de varios clubes sociales y un excelente deportista. Pero, sobre todo, fue un hombre dedicado siempre al servicio de los demás. No había una situación de pobreza o necesidad, a la que El Cuadrado no acudiera a auxiliar.
Tal vez su más grande hazaña física la realizó cuando el 16 de junio de 1939, partió de la ciudad de México, junto con otros dos compañeros para realizar un viaje a pie hasta Nueva York. Llegó a esa ciudad, después de noventa días de caminata, solo, pues sus compañeros desistieron muy pronto. El Cuadrado fue recibiendo grandes muestras de admiración a lo largo de su caminata en México y en Estados Unidos y especialmente de los habitantes de Nueva York.
El Cuadrado coronó una vida de servicio y de amor al prójimo en Parral, entregando su vida para salvar a víctimas de la gran inundación el mismo día 8 de septiembre de 1944. Contaba apenas con 33 años de edad. Su cuerpo fue trasladado a Chihuahua, donde se le hizo un funeral multitudinario, solo comparable con el del padre Pedro Maldonado, de siete años antes. (Autor: Dizán Vázquez).
VALDEZ VILLALVA, GUILLERMINA. Profesionista, filántropa.
VALLADARES, JOAQUÍN F. Jesuita.
VERPLANCKEN, LUIS. Jesuita, misionero.
VILLALBA B. CRUZ. Periodista. Defensor de la Iglesia.
VILLALOBOS, FLORENTINA. Política.
Z
ZIGARRÁN, PEDRO DE. Franciscano, misionero, mártir.
