El autor que con tanta simpatía dedicó a nuestro estado su libro Hombres célebres de Chihuahua, nació en la ciudad de Puebla el 9 de diciembre de 1895. Y no fue esa la única contribución que nos hizo el educador jesuita, pues diez de los 94 largos años que la Providencia le concedió, los entregó al Instituto Regional, tristemente desparecido.
El padre Joaquín Márquez Montiel entró en la Compañía de Jesús el 2 de noviembre de 1927, a la edad de 32 años. Siete meses antes, el 22 de marzo del mismo año, se había recibido de abogado en la Escuela Libre de Derecho, con su examen profesional en esa fecha y con la tesis El derecho de propiedad de la Iglesia. Catorce años después, el 22 de julio de 1941 se ordenó de sacerdote en el Pontificio Seminario Nacional Mexicano de Montezuma, Nuevo México.
Las primicias de su sacerdocio las entregó a Chihuahua, pues llegó a la capital del estado a mediados de 1942. Aquí habría de durar hasta 1953. En Chihuahua encontró a su antiguo compañero de la ACJM, el historiador León Barrí, Jr., quien lo invitó a pertenecer a la Sociedad Chihuahuense de Estudios Históricos, pero el jesuita declinó la invitación por lo cargado de su agenda en el Instituto Regional, al cual había sido destinado por sus superiores. En el Instituto Regional fue profesor y también secretario general. También fue uno de los fundadores y luego director de la Escuela Normal del Instituto Regional.
El padre Márquez Montiel tenía una innata vocación por la Historia, a cuya enseñanza fue destinado ya desde su etapa de “maestrillo”, cuando todavía era estudiante jesuita en 1932. En este año, -nos dice él mismo- “al enseñar Historia de México me encontré sin un texto recomendable que presentar a mis alumnos. Entonces escribí mis Apuntes de Historia Genética Mexicana”. Pero al ver que ese libro presuponía conocimientos suficientes de historia en sus alumnos, se dio a la tarea de redactar un texto más apto para secundaria y así terminó en 1934 Anotaciones de Historia de México, para primer año, que comenzó a circular en forma mimeografiada. La primera edición formal de este texto no apareció sino hasta 1955 y para 1965 ya había alcanzado cuatro ediciones con un tiraje global de 23,000 ejemplares. En 1955 publicó también el texto del mismo título para segundo año. Para estas fechas ya iba en su quinta edición otro de sus textos que tuvo también un gran éxito: el Curso de Civismo, en tres tomos.
Volviendo a Chihuahua, él mismo nos cuenta que después de las primeras presiones de trabajo a raíz de su llegada, mismas que le habían impedido aceptar la invitación de Barrí, y contando ya con algún tiempo libre, empezó a escribir Hombres célebres de Chihuahua. Esta obra la terminó en diciembre de 1952, cuando estaba ya por partir de Chihuahua, y fue publicada en 1953 en la ciudad de México. La dedicó “A la memoria de doña María Luján de Terrazas, dama chihuahuense distinguida, piadosa y bienhechora”. Durante su estancia en Chihuahua, al padre Márquez Montiel le tocó hacer sus últimos votos como jesuita, el 2 de febrero de 1946. También en este periodo publicó varios de sus libros, como puede verse más adelante en su bibliografía, incluso uno de ellos, La Iglesia y el Estado en México, apareció en su segunda edición bajo el signo editorial del Instituto Regional.
Una veta ignorada del padre Márquez Montiel es que también era un fino poeta. Prueba de ello son algunos poemas que escribió, de los cuales me encontré uno llamado Versos viejos, en tres partes: I La primera lágrima, II Las rosas, y II Efluvios, que publicó recién llegado a Chihuahua en la revista Chihuahua, en diciembre de 1943.
Después de Chihuahua, y en el periodo que va de 1954 a 1965, la vida del padre Márquez fue un continuo peregrinar de casa en casa y de escuela en escuela. En 1954 pasó a la iglesia La Votiva, en la ciudad de México, como encargado de la Congregación Mariana y como profesor de religión en el Colegio Franco Español. En este lugar permaneció hasta 1956. En ese año fue nombrado director de la Escuela Apostólica San José, que tenía la Compañía de Jesús en Tacubaya, en la ciudad de México. Al mismo tiempo fungió como prefecto de disciplina y de estudios en el Colegio La Colombière. Al año siguiente, 1957, sus superiores lo trasladan al Instituto Oriente, de Puebla, donde desempeña los cargos de director espiritual de secundaria y profesor de ética. Ahí duró también un año. En 1959 pasa al Santuario de los Ángeles, en la ciudad de México. En 1960 es nombrado encargado de los Catecismos de San Francisco Javier en el templo de La Votiva. Dura en ese cargo hasta 1962. En 1963 pasa al templo de Nuestra Señora de Guadalupe, de la calle Enrico Martínez, también como encargado de los Catecismos de San Francisco Javier y como prefecto del templo. Tampoco en este lugar dura más de un año, pues en 1964 es cambiado al templo de la Compañía en Puebla.
Finalmente, en 1965 se le traslada al templo de la Compañía, en Oaxaca, como director de la Congregación Mariana, donde permanece durante 24 años, hasta el 21 de enero de 1989, cuando muere a la edad de 94 años.
En medio de tan variadas tareas, que se sucedieron durante 20 años de cambios continuos de residencia, el padre Márquez Montiel se dio tiempo para dedicarse a un campo que era de su especial estimación, el de la historia, y en especial a los temas que se relacionan con la situación social y la política de México. Fruto de esa dedicación es la publicación de una larga lista de libros, de los que hemos podido identificar los siguientes, sin contar los numerosos artículos que escribió para diversas revistas. (Autor: Dizán Vázquez).
MARTÍNEZ AGUIRRE, SALVADOR. Jesuita, misionero, obispo.
MARTÍNEZ, MANUEL. Jesuita, misionero, mártir.
