Historiador, uno de los fundadores de la Sociedad Chihuahuense de Estudios Históricos el 15 de febrero de 1938, de cuyo Boletín fue director en un corto periodo. En el mismo año de 1938, él, junto con Francisco R. Almada, José G. Rocha y León Barrí, Jr., fue nombrado socio activo del Centro de Investigaciones Históricas Genaro Estrada, de la Ciudad de México, integrado por los historiadores más destacados de la República Mexicana. En diciembre de 1940 fue aprobado por unanimidad su ingreso al Ateneo Nacional de Ciencias. También perteneció a la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística y a otras.
Católico convencido, de fe robusta e ilustrada, de la que siempre dio testimonio en cualquier ambiente y circunstancia. Tal testimonio queda patente en los muchos artículos sobre historia de Chihuahua que publicó en el Boletín de la Sociedad Chihuahuense de Estudios Históricos, de los cuales algunos tratan expresamente temas sobre la Iglesia católica en Chihuahua, en los cuales se manifiesta su profunda devoción religiosa. Por ejemplo en su escrito Fecha Memorable (1938 y 1939), en el que describe con gran entusiasmo de creyente los festejos que se hicieron en Chihuahua en 1855, con motivo de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción por el papa Pío IX. Otros temas históricos sobre la Iglesia en Chihuahua que escribió fueron: Jesuitas (1938), sobre la expulsión de los jesuitas en 1767; La Catedral de Chihuahua (1939), descripción de la Catedral; A propósito de un Centenario (1940), sobre la Compañía de Jesús; Las Fiestas de Santa Rita (1942); Miraculum (1942), también sobre las fiestas de Santa Rita, en el que habla de su origen, tradición y leyenda.
También escribió artículos de historia en El Heraldo de Chihuahua y en La Prensa, de San Antonio Texas. De sus artículos en El Heraldo recordamos, por ejemplo, Rosas de Diciembre (1938), sobre las apariciones de la Virgen de Guadalupe y su presencia a lo largo de la historia de México, Brillantes y Solemnísimas Ceremonias de Apertura del 1er Congreso Eucarístico, crónica publicada el 9 de junio de 1941 y Las fiestas de Corpus (1941). En Divulgación Histórica, de México D. F., publicó La primera iglesia parroquial (1940).
Pocos datos se tienen de su vida. Curiosamente se sabe más de su entorno familiar, sobre todo de sus antepasados, pero esto también sirve para aquilatar la grandeza de su personalidad y los valores en que se formó. Hijo de Lorenzo J. Arellano y Matilde Schetelig. Por la línea paterna estaba emparentado (probablemente sobrino bisnieto) con el notable chihuahuense Joaquín Ignacio de Arellano, médico distinguido y poeta que llegó a la ciudad de Chihuahua en 1828 para hacerse cargo del hospital militar. Mostró una gran abnegación y caridad durante las epidemias de cólera morbus de 1833 y 1849. Este Arellano fue también jefe político de Chihuahua, diputado de la Junta Departamental al Congreso de Chihuahua, jefe político del cantón Iturbide, candidato a gobernador varias veces, magistrado del Supremo Tribunal de Justicia, secretario general de Gobernación varias veces. Participó en la batalla de Sacramento contra los invasores norteamericanos atendiendo a los heridos. Fue notable poeta y publicó sus composiciones en el Periódico Oficial bajo el seudónimo de “Lalorena”. Murió en Chihuahua el 8 de septiembre de 1851.
Otro antepasado suyo, tío abuelo de su bisabuelo paterno, fue Pedro de Arellano y Sosa, nacido el 29 de abril de 1651. Nuestro biografiado, como buen historiador, nos narra la biografía de este hombre, sacerdote de una vida muy desordenada, que tuvo una admirable conversión a una vida de piedad y de virtud.
El padre de nuestro biografiado, Lorenzo Juan Arellano, nació en Mazatlán, Sinaloa, en 1860. Era hijo de Felipe Arellano y de Felícitas Millán. Desde muy niño se trasladó con sus padres al mineral de Urique, donde su padre se dedicó al comercio y a la minería. En 1882 se estableció Lorenzo padre en la ciudad de Chihuahua. Se dedicó al comercio y a la política. Fue diputado a las legislaturas locales XV a XX y XXIII. Tesorero General del Estado durante el gobierno del Coronel Miguel Ahumada, del 3 de enero de 1893 al 1° de junio de 1903; diputado suplente a varias legislaturas federales, Jefe Político del Distrito Iturbide en 1911; Presidente Municipal de la ciudad de Chihuahua en 1913. Durante la Revolución, por su identificación con el régimen porfirista, sus propiedades fueron confiscadas por el gobierno villista (1914-1915) y él se trasladó con su familia, primero a El Paso y luego a la ciudad de México. Allá fue nombrado subtesorero general del Distrito Federal, cuyo cargo desempeñaba al morir, el 21 de enero de 1926.
Lorenzo J. Arellano se casó el 2 de marzo de 1887 con Matilde Schetelig y tuvieron nueve hijos: Lorenzo, Felícitas, Matilde, Emilia, Emilio, Juan, Cleofás, Guadalupe y Carmen. Con el tiempo, todos ellos se fueron a vivir a distintas ciudades de México.
Matilde, la madre de Lorenzo, era hija de Emil Schetelig, nacido en Hamburgo, Alemania en 1829 y emigrado a Chihuahua a mediados del siglo XIX, y de Carolina Servín, oriunda de Gómez Palacio, Durango, que murió ya viuda en Chihuahua el 14 de febrero de 1900 víctima de una embolia cerebral a la edad de 62 años. Emilio era católico y fue uno de los encargados por la municipalidad para participar activamente en los festejos que se hicieron en Chihuahua del 25 al 27 de mayo de 1855 para celebrar la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción. Murió un año antes que su esposa. Matilde, la madre de Lorenzo Arellano Schetelig, nació en Hamburgo el 21 de julio de 1867.
Lorenzo Arellano Schetelig nació probablemente en 1895 o 1896, esto en base a la edad que él mismo manifestó muchos años después, en las oficinas de migración de los Estados Unidos.
Parece que después de la muerte de su esposo, en 1926, Matilde regresó a Chihuahua con algunos de sus hijos, entre ellos Lorenzo, quien en junio de ese año asistió al Congreso Eucarístico Internacional que se celebró en Chicago del 20 al 24. A su regreso partió a continuar sus estudios a México o a España y no regresó con su madre, sino que lo hizo años después, a mediados de los treinta. Poco tiempo permaneció en Chihuahua, pues a fines de 1940 ya estaba otra vez en la ciudad de México, desde donde seguía enviando artículos para El Heraldo de Chihuahua.
El 14 de marzo de 1941, su madre Matilde Schetelig Servín, falleció en Chihuahua, siendo sepultada en el Panteón de Dolores.
Lorenzo Arellano Schetelig murió en la ciudad de México el 24 de enero de 1964 y fue sepultado en el Panteón de Dolores de esa ciudad. (Autor: Dizán Vázquez).
ARENAS, JOAQUÍN. Franciscano, educador.
